Desde la cárcel de Jamundí, Edinson Fajardo rompió su silencio. Conocido como el líder de la banda condenada por el asesinato del fiscal especializado Alcibiades Libreros Varela, ocurrido el 29 de diciembre de 2019, ofreció su testimonio a Rafael Poveda para el pódcast Más Allá del Silencio, en el que negó que el crimen hubiera sido un plan orquestado por organizaciones como ‘Los Vaqueros’ y aseguró que desconocían el perfil del fiscal.
Según el condenado, se trató de un intento de hurto que salió mal.
El objetivo: una colección de relojes
De acuerdo con el relato de Fajardo en la entrevista, su banda se dedicaba exclusivamente al robo de joyas de alto valor. “El arte de nosotros ha sido los relojes finos y el oro”, aseguró.
El día de los hechos, el grupo delincuencial se encontraba en una panadería del sur de Cali, un sitio que frecuentaban para identificar posibles víctimas.
Fajardo narró el momento en que avistaron lo que creyeron sería un golpe millonario. Observó al hermano del fiscal con una maleta que contenía una colección de relojes de lujo. “Era una colección avaluada en un dinero siempre voluptuoso, (...) estamos hablando de aproximadamente 800 millones de pesos”, afirmó el condenado.
Creyendo que el fiscal Libreros llevaba la maleta en su vehículo tras despedirse de su hermano, la banda decidió seguirlo.
Fajardo enfatizó ante Poveda que desconocían totalmente la identidad de su víctima: “Ninguno de nosotros sabía que era un fiscal, (…) si hubiéramos sabido que era una persona tan delicada, de pronto hubiéramos sido conscientes de que no hubiéramos hecho las cosas”.
El momento del crimen
El seguimiento terminó en la Calle 5 con Carrera 66, cuando el vehículo del fiscal se detuvo en un semáforo. Fajardo, quien conducía el automóvil de la banda, relató que uno de sus cómplices, encargado de ejecutar el robo (el “cogedor”), se bajó para intimidar a la víctima.
Según la versión de Fajardo, el fiscal estaba armado y reaccionó, lo que desencadenó el tiroteo fatal. Para asegurar la huida, la banda ejecutó una maniobra coordinada: Fajardo esperó en el automóvil a que pasara la motocicleta que sacaba al agresor de la escena para luego recogerlo más adelante. “Veo voltear la moto (…) y arranco atrás de ellos, como siempre lo hacíamos, para hacer un transbordo. Cuando vamos saliendo a la autopista, una cuadra antes, volteo y ahí la moto suelta al cogedor y pasa a subirse al carro”.
Fue justo instantes después de subir al vehículo de escape que su cómplice le contó lo sucedido: “Me dice: ‘Ese señor tenía un arma, (...) tenía una pistola en medio de las piernas. Yo le llego por la ventanilla, lo encañono, le pido la colección, cuando la primera reacción de él es sacar el arma’“.
Sobre lo ocurrido después, el recluso relató: “Cuando le pega el primer tiro en el abdomen, se suelta la pistola en la parte del tapete. Entonces ya el compañero, de pronto azarado, se le suelta el otro tiro y ese es el tiro que, desafortunadamente, le quita la vida al doctor”.
El resultado fue la muerte del fiscal y la huida de los delincuentes sin el botín. “No alcancé”, fue la explicación que el agresor dio sobre por qué no se llevó nada. “Estaba estresado ese man”, comentó Fajardo.
Negación de nexos con ‘Los Vaqueros’
Uno de los puntos más controversiales del caso ha sido la hipótesis de que el crimen fue un sicariato ordenado por estructuras que Libreros investigaba. Sin embargo, Fajardo negó rotundamente cualquier vínculo con la banda criminal ‘Los Vaqueros’ o haber recibido pago por el asesinato.
“Nos anexan porque, como el señor fiscal en esos días tenía varias amenazas de grupos al margen de la ley, pero no tenían ningún vínculo con nosotros; nosotros éramos totalmente independientes”, explicó.
La noticia y la condena
El grupo se enteró de la magnitud de sus acciones horas más tarde a través de las noticias. Fajardo recordó el momento en que un compañero le envió un video revelando la identidad de la víctima: “Me dice: ‘Sí, ese man es fiscal, y lo berraco es que es delicado ese man; mire que es antibacrim, esto, lo otro; lo tiene amenazado sultanejo, persenejo’”.
Actualmente, Edinson Fajardo cumple una sentencia de 27 años de prisión. Aunque pidió perdón a la familia diciendo que “no íbamos en ningún momento a quitarle la vida al señor Alcibiades”, también reconoció que es difícil que la sociedad crea su versión dado el perfil de la víctima.
“Para mí, si donde ese día al señor Alcibiades no le hubiera llevado esa colección de relojes, ese señor estuviera vivo”, dijo.