Entre el 1 de enero y el 22 de marzo de 2026, los comparendos por comportamientos contrarios a la convivencia en Cali han aumentado 56 % frente al mismo periodo de 2025, un incremento significativo.
Por ello surge la pregunta: ¿por qué este año se han sancionado más caleños? y sobre todo, ¿cuáles conductas son las más cometidas?
De acuerdo con las cifras del Observatorio de Seguridad de Cali, a corte del 22 de marzo se habían impuesto 59.846 comparendos, mientras que entre el 1 de enero y el 22 de marzo de 2025 se registraron 36.234 por diferentes comportamientos.
Según la estadística, el desacato o irrespeto a la autoridad encabeza el listado con 30.954 sancionados. Héctor Herrera, tejedor de paz, cultura ciudadana y experto en seguridad, este comportamiento corresponde a, entre otros factores, la cultura de la capital vallecaucana.
“Algunas personas no se saben comportar cuando la autoridad las requiere; la respuesta es la contraria. Cuando los ciudadanos culturalmente hacen un desacato, inmediatamente se hace un registro sancionatorio”, dijo el experto.
Por su parte, el exsecretario de Seguridad de Cali e investigador independiente de GovLab en políticas comparadas de Latinoamérica, Carlos Rojas, sostuvo que el déficit de capital social en Cali es un factor determinante en los niveles de irrespeto a las autoridades.
“Eso significa un deterioro de los vínculos de confianza entre el ciudadano y el Estado”, sostuvo Rojas, quien añadió que cuando las autoridades realizan sus labores de control, encuentran respuestas agresivas.
Otros comportamientos sancionados
El porte de armas blancas y contundentes, con 17.314 comparendos, es el segundo comportamiento más sancionado en Cali en lo corrido de 2026.
El exsecretario de Seguridad de Cali indicó que algunos ciudadanos portan diferentes armas (no de fuego) para sentirse seguros, ya que temen salir a las calles desprotegidos. Sin embargo, afirmó que esta conducta no debe ser justificada o normalizada.
“En ciudades como Cali, Medellín, entre otras, la sensación de inseguridad es gigante; las personas sienten que en cualquier momento pueden ser objeto de una vulneración, de una agresión o de un robo”, dijo Carlos Rojas.
Héctor Herrera agregó que algunos ciudadanos portan armas blancas u otro tipo de elementos, pero no tienen el objetivo de herir a nadie; solamente quieren sentir seguridad. Sin embargo, manifestó que se debe continuar con los controles, pues sí hay quienes los usan para hacer daño.
Por otra parte, la tenencia de sustancias psicoactivas es el tercer comportamiento por el que más comparendos se han impuesto en Cali, con 7150 sanciones, pues de acuerdo con los expertos existe regulación en la cantidad de drogas que una persona puede tener en su poder como dosis personal.
En el caso de las riñas, con 2050 sanciones, son el cuarto comportamiento contrario a la convivencia con más registros, según datos del Observatorio de Seguridad de Cali.
Para Herrera, las riñas son resultado de la intolerancia de muchos caleños, quienes no buscan una resolución pacífica de sus conflictos y, en algunos casos, el consumo de alcohol, pues se suelen presentar en fiestas.
Las zonas de Cali con más comparendos
El fenómeno no es uniforme en toda la capital vallecaucana, pues hay puntos con mayor número de casos, según el Observatorio de Seguridad de Cali.
La Comuna 16, con 4666 comparendos impuestos por diferentes comportamientos contrarios a la convivencia, es la zona con más registros; seguida por la Comuna 21, con 4388; la 13, con 4380; la 15, con 4098; la 3, con 3786; la 14, con 3693; la 17, con 3325; y la 9, con 3130.
Para Herrera, que la mayor parte de los casos se concentren en el oriente, suroriente, centro y ladera de la ciudad tiene que ver con la densidad poblacional en la zona y en la falta de cultura ciudadana.
“Si no hay campañas educativas en la ciudad, si la Alcaldía no saca esas campañas donde se está viendo la problemática, los comportamientos inadecuados van a continuar y se va a ver reflejado en las cifras”, afirmó el experto.
Por su parte, Rojas puntualizó que estos datos son importantes para que las autoridades conozcan en qué sectores deben potencializar sus actividades, pero “no basta con la aplicación del Código de Convivencia y Seguridad Ciudadana; lo que necesita la ciudad es una política de convivencia y de cultura ciudadana, es decir, una acción permanente, intencionada del Estado, orientada a que el ciudadano cumpla con su nivel”.