Un video que circula en redes sociales señala al ELN como responsable del secuestro del conductor de una ambulancia de Tibú, en Norte de Santander.

El hecho ocurrió el pasado 10 de septiembre, en zona rural de ese municipio, y generó preocupación por las acciones violentas que afectan a la misión médica en medio de la situación de orden público que atraviesa el Catatumbo.

La grabación sería utilizada como prueba de supervivencia y contiene el testimonio del trabajador sobre una presunta relación con integrantes del Frente 33 de las disidencias de las Farc.

En el video, Bonilla relata que durante varios meses habría utilizado la ambulancia para transportar paquetes desde Cúcuta hasta Tibú. Según su versión, inicialmente se negó a realizar estas labores, pero posteriormente habría sido amenazado con acciones contra algunos de sus familiares.

“Mi profesión es conductor de ambulancia. Los servicios que yo le prestaba a la banda de las FARC era bajarle paquetes en ambulancia”, afirmó el trabajador durante la grabación.

Bonilla señaló a un hombre identificado como Pedro como la persona que, según su relato, lo habría involucrado en el traslado de las encomiendas. El conductor aseguró que las presiones comenzaron cuando manifestó su negativa a participar.

Yo le decía que no al principio y me amenazaron. Me mostraron una foto de un familiar, de mi papá, de mi mujer que yo no conocía”, sostuvo.

Ocho meses realizando los recorridos

De acuerdo con el testimonio, los desplazamientos se extendieron durante aproximadamente ocho meses y podían realizarse una o dos veces por semana. Bonilla aseguró que recogía los paquetes en Cúcuta y posteriormente los llevaba hasta Tibú, donde algunas personas los recibían cerca del hospital.

El conductor también afirmó que nunca conoció el contenido de las encomiendas que transportaba. Según explicó, los paquetes estaban cuidadosamente envueltos y le advertían que eran delicados.

“Nunca me quisieron decir qué era hasta que me agarraron”, manifestó.

El conductor aseguró que recibió amenazas contra sus familiares antes de aceptar transportar los paquetes. | Foto: Redes sociales

Ante el desconocimiento sobre el contenido, Bonilla dijo que llegó a pensar que podían tratarse de drones, municiones o dinero, aunque aclaró que esa era únicamente una suposición suya.

El trabajador reconoció que recibió dinero por los viajes y señaló que tanto las amenazas como sus dificultades económicas influyeron en su decisión de continuar.

“Yo me considero que actué por la plata, fui víctima, pues me amenazaron, pero me ofrecieron plata y yo, claro, también por la economía lo acepté”, expresó.

Finalmente, Bonilla manifestó su arrepentimiento y pidió una segunda oportunidad, especialmente para poder reencontrarse con sus hijos.

Estoy muy arrepentido de todo. Pienso mucho en mis hijos. Quiero otra segunda oportunidad. Para disfrutar a mis hijos”, concluyó.