En el municipio de Nátaga, en el departamento del Huila, se vive un momento de profundo dolor tras la pérdida de tres de sus habitantes, quienes fallecieron en el accidente aéreo registrado el pasado lunes festivo 23 de marzo y que ha estremecido al país, dejando hasta ahora 69 víctimas mortales y 57 uniformados heridos.

El accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, ocurrido en inmediaciones de Puerto Leguízamo, ha generado conmoción en todo el país. La aeronave, que transportaba a decenas de uniformados, presentó una emergencia pocos minutos después de despegar, provocando un siniestro que dejó múltiples víctimas entre fallecidos, heridos y desaparecidos. | Foto: Ministerio de Defensa de Colombia

De acuerdo con periodistas opitas, las víctimas fueron identificadas como los soldados profesionales Juan Ernesto Quintero Aquite, Jhon Fader Cruz Vargas y Romer Vargas Silva, estos dos últimos familiares entre sí.

Este aspecto de la tragedia fue confirmada tanto por el Ejército Nacional como por el alcalde de ese municipio, José Adelmo Liévano Yucuma, quien anunció actos de homenaje póstumo en honor a quienes destacó como “héroes de la patria”.

“El municipio atraviesa un momento de duelo”, agregó el mandatario local, quien además manifestó su solidaridad con las familias afectadas por esta tragedia.

Indicó igualmente que desde la ciudad de Bogotá de adelantan las gestiones para el traslado de los cuerpos, los cuales podrían arribar a Nátaga en el transcurso de la tarde o el día jueves 26 de marzo, luego de los actos de despedida que se llevarán a cabo en la capital.

“Desde la administración estaremos brindando el acompañamiento necesario, incluyendo apoyo profesional a los familiares”, puntualizó el alcalde.

En los recuerdos de Lorena López Olaya, compañera sentimental de Juan Ernesto Quintero Aquite, permanecen las últimas palabras que él le envió poco antes de abordar el avión Hércules C-130.

El Ejército publicó la lista de los 69 militares fallecidos en el accidente aéreo de Putumayo. | Foto: El País

“Esposa mía, mi niña de ojitos preciosos, a esta hora quiero agradecerte por ese regalo tan hermoso que llevas dentro de ti, pues solo contigo he querido vivir esa experiencia, y gracias a mi Dios se cumplió el deseo que tanto le pedí, mi reina”, escribió el uniformado en un mensaje que hoy se convierte en su despedida.

A pesar del dolor, la tristeza, la mujer agradece el tiempo compartido con quien considera el gran amor de su vida, destacándolo como un hombre comprometido, amoroso y orgulloso de servir a todos los colombianos.

“Fue un ser humano excepcional, lleno de valores, responsable, noble, amoroso. En nuestro hogar fue el pilar fundamental, un esposo ejemplar con quien compartí ocho años de vida, próximos a cumplir cuatro de matrimonio. Siempre estuvimos unidos, apoyándonos y construyendo sueños juntos. También fue un padrastro amoroso, presente y dedicado”, agregó la compañera de este uniformado.

El mayor dolor, según relató, es su ausencia, especialmente porque ambos esperaban con ilusión la llegada de su primer hijo en común.

“Estoy embarazada de cinco meses y, aunque el dolor es muy grande, siento que él sigue viviendo en nuestro bebé, en lo que fuimos y en el amor que nos une. Lo último que me dijo fue: ‘mi reina, hoy estamos afuera, confiando en Dios, espérame en casa’. Estaba feliz porque íbamos a ver por primera vez a nuestro bebé en una ecografía”, confesó con nostalgia ante lo ocurrido.

Por su parte, Laura Vargas, tía de Jhon Fader y hermana de Romer, afirmó que la familia aún mantiene la esperanza de que ambos continúen con vida, debido a la falta de confirmación directa por parte de las autoridades.

“A mi mamá nadie le ha informado nada. Hemos escuchado muchas cosas, pero seguimos con la esperanza de que estén vivos. Es una situación muy dolorosa. Creemos que podrían estar en algún hospital”, manifestó entre lágrimas.

Esta esperanza persiste, a pesar de que el Ejército Nacional ya los incluyó en el listado oficial de fallecidos.

Para sus allegados, resulta especialmente difícil aceptar que ambos jóvenes, de 24 años de edad, quienes crecieron juntos, hayan partido en las mismas circunstancias.

Así lo recordó Laura, quien señaló que siempre se caracterizaron por su comportamiento tranquilo y por los valores inculcados en su hogar.

“Eran muchachos sanos, disciplinados, muy respetados”, dijo, al tiempo que explicó que su intención era culminar el proceso militar y regresar al lado de su madre para cuidarla.

“Ellos querían terminar un curso y volver con mi mamá, que está sola. No pensaban seguir en la vida militar por los riesgos que implica. Romer me llamó el viernes 20 de marzo para contarme que vendría y que llegaban el 24 al mediodía”, relató.

Finalmente, en medio del dolor y la incertidumbre, hizo un llamado al Gobierno Nacional para que entregue información clara y oportuna sobre la situación de sus familiares.

Este es el avión Hércules de la FAC accidentado en Puerto Leguízamo, Putumayo. | Foto: Redes sociales.