Luego de varios días de incertidumbre, preocupación y una intensa movilización de familiares, comunidades indígenas y organizaciones sociales, fue confirmada la liberación del comunero Adrián Patiño Gómez, quien permaneció secuestrado desde el pasado 5 de junio en el municipio de Corinto, al norte del departamento del Cauca, Colombia.
La noticia fue recibida con alivio por parte de sus familiares, amigos y habitantes de esta localidad caucana, quienes durante más de dos semanas adelantaron jornadas de oración, llamados humanitarios y solicitudes públicas para lograr su regreso sano y salvo.
Las Autoridades Sa’t We’sx del Resguardo Indígena Páez de Corinto habían denunciado oportunamente el secuestro del comunero de 53 años de edad, hecho que generó preocupación entre las comunidades indígenas y campesinas de la región debido a la compleja situación de orden público que enfrenta esta zona del departamento.
De acuerdo con la información entregada en su momento por sus familiares, Adrián Patiño Gómez fue retenido por hombres armados cuando se encontraba en su vivienda. Según los reportes conocidos, los responsables se lo llevaron con rumbo desconocido, sin que desde entonces se tuviera información clara sobre su ubicación o condiciones de salud.
Tras conocerse el caso, las autoridades indígenas activaron diferentes mecanismos comunitarios de búsqueda y acompañamiento, al tiempo que hicieron un llamado a organizaciones sociales, instituciones y ciudadanía en general para suministrar cualquier información que ayudara a establecer el paradero del comunero.
La desaparición de Adrián Patiño se convirtió rápidamente en motivo de preocupación para la comunidad de Corinto, donde familiares y allegados emprendieron una campaña de solidaridad orientada a exigir respeto por su vida y reclamar su pronta liberación.
Durante los días de cautiverio, líderes indígenas y representantes comunitarios insistieron en la necesidad de respetar los derechos fundamentales del comunero y evitar que este tipo de hechos continuaran afectando a las comunidades que habitan el norte del Cauca.
Finalmente, en las últimas horas fue confirmada su liberación, noticia que fue compartida por sus familiares a través de mensajes dirigidos a la comunidad. En estas comunicaciones agradecieron el respaldo recibido durante las semanas de angustia y destacaron el acompañamiento brindado por amigos, organizaciones y ciudadanos que se solidarizaron con la situación.
“Gracias a nuestra comunidad, amigos y familiares por sus oraciones y apoyo incondicional. Dios escucha y su tiempo es perfecto. Nuestro familiar Adrián Patiño Gómez fue liberado”, expresaron sus allegados en un mensaje de agradecimiento difundido tras conocerse la noticia.
Los familiares también resaltaron que las muestras de solidaridad, las cadenas de oración, las publicaciones en redes sociales y los mensajes de apoyo fueron fundamentales durante el proceso.
“Su fe, oraciones y solidaridad fueron fundamentales en este proceso. Este triunfo también es de ustedes. Gracias por cada oración, mensaje, publicación, llamada y muestra de cariño”, manifestaron.
Aunque hasta el momento no se han entregado detalles sobre las circunstancias en las que se produjo la liberación ni sobre los responsables de la retención, la comunidad destacó el hecho como una noticia esperanzadora en medio del difícil contexto de seguridad que atraviesa el departamento.
Y es que el norte del Cauca continúa es una de las zonas más afectadas por la presencia de grupos armados ilegales, situación que ha generado múltiples hechos de violencia, amenazas, desplazamientos y restricciones a la movilidad de las comunidades.
Por ello, líderes sociales e indígenas reiteraron el llamado a respetar la vida, la integridad y la autonomía de las comunidades que habitan estos territorios, así como a fortalecer las acciones institucionales encaminadas a garantizar la protección de la población civil.
Mientras Adrián Patiño Gómez regresa al lado de sus seres queridos, familiares y miembros de la comunidad celebran el desenlace de un caso que mantuvo en vilo a Corinto durante más de dos semanas y que hoy concluye con una noticia que devuelve la tranquilidad y la esperanza a quienes nunca dejaron de exigir su regreso.