Durante los últimos tres años, y con mayor intensidad en el último, la capital del Valle del Cauca ha experimentado un crecimiento significativo en la oferta de brunch, siendo una de las tendencias gastronómicas con mayor dinamismo dentro del sector de restaurantes, cafés de especialidad y hoteles.
De acuerdo con Gastronómica Colombia, entre el 8 % y el 12 % de los establecimientos gastronómicos formales de Cali han incorporado este formato de manera permanente o los fines de semana.
Cuenta el caleño Heinar Ortiz Cortés, periodista gastronómico y director de Come*Cali, que “mucho antes de que apareciera la palabra brunch ya existía el parche de levantarse un sábado o un domingo para ir a comer rico a uno de las seis plazas de mercado de nuestra ciudad con sus sopas típicas, como la pajarilla, el caldo de costilla, los calentados, los guisados; o las panaderías de barrio con los huevitos pericos y el pandebono recién salido del horno”.
“Es una tradición vallecaucana, caleña, en nuestras plazas de mercado siempre se han vivido los desayuno-almuerzos con frituras, sopas tipo changua, caldos reconfortantes, platos muy nuestros, lo que antiguamente llamábamos los desayunos ‘trancaos’”, dice Martha Jaramillo, chef y propietaria del restaurante El Ringlete.
Recuperar esa tradición de la cocina vallecaucana con un caldo de pajarilla o de costilla, unos montajes con arepas o nalgas de vieja (elaboradas con maduro y yuca y huevo encima), hígado encebollado o rellena es la misión de Martha, quien cuenta que darán apertura a los “desayunos” en agosto, para su aniversario, inicialmente los sábados, y que paulatinamente se extenderá a otros días.
Ella prefiere no usar el término brunch: “No me gusta para mi cocina, chévere que otros la usen. En mi caso prefiero utilizar términos como desayuno, medias nueves, que hacen parte de la relatoría de las cocinas tradicionales”.
También en Granada y en el Oeste, en la Casa Obeso Mejía, está Café Gardenia, un acogedor lugar donde hay brunch todo el día. Entre los platos insignia están el croque madame, huevos shakshuka, tostadas francesas, tostada de aguacate y bowl de açaí, café de especialidad de Safi Coffee Roaster y música curada por El Chino, selector reconocido de Cali (Solar Latin Club).
Hablando de tradición, desde hace 30 años muchas familias caleñas llegan a Diosa Arepas, el puesto 569, al lado de la administración, en la galería Alameda, cualquier día, de jueves a domingo y festivos, desde las 7:30 de la mañana hasta las 12:00, a disfrutar de los desayunos de Diosa Taborda, oriunda de San José del Palmar, Chocó.
Ella deleita a sus comensales con arepas artesanales, recién hechas, cocidas, molidas y moldeadas por ella, con maíz, sin sal ni conservantes, asadas al carbón, con queso crema, mozzarella o campesino; o rellenas de carne, pollo, jamón y queso o chicharrón; vende también cacerola, huevos pericos, calentado, caldo de costilla, café y chocolate.
En la galería también está el restaurante de Basilia, donde son recurrentes los deportistas que corren maratones, quienes llegan a las 10:00 de la mañana o más tarde a disfrutar de un brunch del Pacífico.
Los hijos de la matrona y portadora de tradición Basilia Petrona Murillo López ofrecen allí caldo de pajarilla y de costilla, huevos al gusto, cazuela de mariscos, arroz marinero o con camarones, longaniza chocoana con patacones y ají, y bagre sudado con yuca, arroz de coco, patacón y sancocho de pescado y limonada.
Tendencia en incremento
Analiza Brany Prado, presidente ejecutivo nacional de la Asociación Gastronómica de Colombia, Gastronómica Colombia, que “los brunch han sido una de las tendencias de consumo que se ha venido incrementado en los últimos cinco años, tomando mucha fuerza después de la pandemia, dado que son espacios de relacionamiento social sin todo el protocolo de la atención a la mesa al que estamos acostumbrados”.
Coincide con él Nicolás Leyton, director ejecutivo Regional Pacífico y Amazonía Gastronómica Colombia: “Las nuevas generaciones privilegian experiencias gastronómicas más relajadas, sin horarios estrictos, donde la comida se complementa con buena conversación, espacios agradables, música, naturaleza y una oferta visual atractiva para compartir en redes sociales. El brunch se adapta perfectamente a esa nueva dinámica, permitiendo a los establecimientos ampliar la permanencia de los clientes y aumentar el consumo promedio por visita”.
Según estos expertos, Cali, Bogotá, Medellín y Barranquilla son fuertes en el tema de los brunches y Cartagena está empezando con este enfoque.
En la capital del Valle hay panaderías artesanales, hoteles, restaurantes de cocina contemporánea y cafeterías de especialidad que complementan su oferta con desayunos extendidos, panadería artesanal y brunch. La concentración de estos espacios es mayor en corredores gastronómicos como Granada, El Peñón, San Antonio, Ciudad Jardín, Pance y San Vicente.
En Casa D’ Amore, ubicada al frente de su restaurante, Storia D’Amore, en el barrio Granada, hay brunch los domingos, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. Imperdibles sus pandebonos con salsa de crema de capuccino, un Croissant Colazione con huevos revueltos, tocineta, aguacate, queso mascarpone, rúgula y alioli, y un Panino Speciale dello Chef: pan de la casa con costilla de cerdo cocinada a fuego lento, con cebollas encurtidas, manzana y queso holandés, servido con papas a la francesa.
No hay que irse del lugar sin probar un gelato de su sabor favorito o el postre recomendado: Tiramisú Caffé D’ Amore.
En El Peñón se puede disfrutar del brunch de la Plazuela Municipal, ya sea en sus terrazas o bien en sus espacios cerrados, de variedad de platos: waffles de pandebono, canasta de panes recién hechos, mimosas a la mesa, brusquetas, sandwiches de croissant, omeletes, entre otros.
El horario es domingos y lunes festivos, de 9:00 de la mañana a 12:00 del día. Los menores de 8 años comen gratis.
Este es el plan A de domingo, como el Brunch All You Can Eat del restaurante Origen, del Hotel Intercontinental Cali, que abre de 12:00 a 3:30 de la tarde, con música en vivo de Cuba Libre Son Band, mimosas de bienvenida, juegos para los más pequeños y barra de postres. Su esencia es la gastronomía colombiana, con platos, bebidas y postres típicos de nuestra región. Generalmente se mezcla con sabores de un país invitado.
En Ciudad Jardín está el brunch ‘all you can eat’, del Hilton Garden In, con su tienda de Café Filomena y Bar, que todos los domingos tiene estaciones de comida estilo buffet, de sal, de dulce, típica, estación de arroz al wok, frutas y postres, y música en vivo, con planes de alojamiento para pareja y amigos.
También al sur de la ciudad, el NH Cali Royal, desde junio de 2025, incorporó a su oferta dominical el Lazy Brunch “Mesa Vallecaucana”, una propuesta concebida para recorrer la diversidad gastronómica del departamento desde una mirada contemporánea y sin las restricciones habituales de horario.
Disponible todos los domingos desde la 1:00 de la tarde, este brunch parte del concepto Regional Food y desarrolla un recorrido por tres universos de sabor (Huerta, Mar y Montaña) que reúnen ingredientes representativos de la comarca en preparaciones elaboradas con técnica y creatividad.
La propuesta se despliega a través de más de siete estaciones tipo buffet que integran cocina típica vallecaucana, frutas, cereales, lácteos, embutidos, panadería, barra de ensaladas, postres, bebidas y preparaciones calientes. La experiencia, para niños y adultos, incluye acceso a la piscina del hotel, ampliando la jornada hacia una propuesta que combina descanso y gastronomía.
Otros brunch están en La Marianela, La Puerta Bakery y Astro Soda, en Granada; Le Sucre Bistro y Krost Bakery, en el Peñón; Mascabado, en San Vicente; Cumbre, en San Antonio; Domingo Masa, en el Parque del Triángulo, y Praline, en Pance.
Origen del brunch
El brunch surgió a finales del siglo XIX en Inglaterra, el término fue concebido por el escritor Guy Beringer en 1895 como una alternativa social y relajada al tradicional almuerzo dominical.
Popularizado en Estados Unidos desde la década de 1930, el concepto combinó desayuno y almuerzo, facilitando la sociabilidad sin afanes y la integración de cócteles durante la Ley Seca.
El brunch es una: comida sin afanes, alegre y sociológica, según Beringer, quien escribió que, a diferencia del pesado almuerzo dominical británico, el brunch debía poner a las personas de buen humor y propiciar la conversación.