Por Óscar Jaime Cardozo Estrada, periodista cultural, fundador del Museo Planeta Salsa

A finales de la década de los años 60 y principios de los 70, se bailaba por los barrios populares de las principales ciudades de algunos países latinoamericanos melodías que llegaban cargadas de sonidos de piano y trompeta, flauta y violín, vibráfono y percusión.

El trombón era un instrumento íntimamente ligado y portador de un indisoluble maridaje con el jazz que se escuchaba en Nueva Orleans, Chicago y Nueva York, además de ser protagonista como solista en las grandes orquestas sinfónicas americanas.

Sin embargo, las orquestas salseras, que ya empezaban a llamarse así, buscando nuevas sonoridades, decidieron construir arreglos musicales que incluyeran en su brass, aparte de trompetas y saxofones barítonos, tenores y sopranos, el trombón, el instrumento de viento que se adorna con su larga vara que el ejecutante adelanta y retrae.

Yo no podría afirmar que la Dimensión Latina fue la primera orquesta en dejar su sección de vientos únicamente bajo la responsabilidad del tono grueso y encantador del trombón, pero sí puedo manifestar que fue una de las primeras, por allá en el año de 1972. Después conoceríamos a otras tantas, como las míticas orquestas Narváez, de Dewell Narváez y La Conquistadora, de Marty Galagarza, entre otras.

En Venezuela, como país de amplia importancia para el desarrollo y posicionamiento mundial de la salsa, aparecieron muchos innovadores, propulsores y rebeldes de la música.

Óscar D'León y Óscar Jaime Cardozo, durante la visita del cantante a Museo Planeta Salsa. | Foto: El País

Corría el año 72 del siglo pasado, en una sifonería que llamaban La Distinción, en la vieja Caracas, se presentaba un sexteto creado en Maracaibo, al que llamaban Los Satélites, dirigido por el trompetista José Rafael Cheché Mendoza, con la conducción musical del maestro Cesar Monges “Albóndiga”.

Cuenta el mismo Óscar D’León en infinidad de entrevistas, que a él le gustaba irse en su Ford modelo 1956, a ver tocar a la orquesta de Cheché y que una de esas noches, la de un sábado para ser más exactos, al calor de unas copas, le pidió permiso para subirse y cantar un tema con ellos, obteniendo como respuesta un seguro y categórico sí. Se subió y cantó Bonito Guaguancó.

En plena actuación se armó una tremenda balacera dentro del establecimiento debido a un altercado entre algunos de los músicos, entre ellos el mismísimo Cheché Mendoza, y los clientes de una de las mesas del bar. El sitio quedó vacío y Óscar corrió hacia su vehículo a resguardarse. Cuando todo pasó, a D’León le tocó presenciar la conversación donde el dueño de La Distinción despedía a Los Satélites.

Ante esta situación, D´León, hábilmente le propuso que él tenía una orquesta, y que le ofrecía sus servicios. Por supuesto, la orquesta como tal, no existía. Salió de esa improvisada reunión a contactar a algunos de sus amigos músicos.

Los primeros en ser llamados fueron los trombonistas, José Antonio Rojas, Rojita, y César Augusto Anuel Morales, que todos conocemos como César Monge. Luego llamó al timbalero José Cheito Rodríguez. Después convoca al percusionista Elio Pacheco, para finalmente, convocar al pianista Enrique Culebra Iriarte, cerrando así el grupo de seis músicos que conformarían La Dimensión 6, como inicialmente se llamó.

Dimensión Latina, se convirtió en La orquesta que revolucionó la forma de interpretar la salsa en América Latina. Venezuelizó la música bailable nuevayorkina. Se le atribuye también haber acabado con el mito de los ritmos de Billo Frómeta, como la música popular bailable venezolana. | Foto: El País

El mismo día del debut de La Dimensión 6 en la Cervecería La Distinción, el 15 de marzo de 1972, un músico amigo de la agrupación, el saxofonista de jazz Victor Cuica, les propuso que le cambiaran el nombre por el de Dimensión Latina, siendo aceptado por toda la propuesta.

La orquesta creció rápidamente. Tiempo de un ascenso musical y de fama fugaz. Empezaron a ganar mucho dinero por su gran cantidad de presentaciones, en promedio ocho por mes. Se pensaría que todo debía ser alegría. Pues no, dentro de la orquesta se empezaron a tejer intrigas en contra de Oscar D’León, a tal punto que llegó el momento en que cuatro de los integrantes decidieron retirarse. Sólo quedaban Óscar y el percusionista Elio Pacheco.

Dimensión Latina. | Foto: El País

D´León, con una gran visión, decide llamar a los músicos disidentes y hacerles una mejor propuesta económica, la cual es aceptada por todos, rearmándose con todos los fierros, Dimensión Latina.

Dos años después de su fundación, ingresa a la orquesta el caraqueño, Wladimir Lozano, quien entró con la función de interpretar los temas en tiempo de bolero que haría la agrupación.

Yo no sé, pero esto ha pasado en muchas orquestas del mundo. Oscar, como dueño de la orquesta Dimensión Latina, se acercó a registrar el nombre, encontrándose con la sorpresa de que los otros músicos de la agrupación, a sus espaldas, ya lo habían registrado a nombre de ellos.

Los músicos dueños del nombre de la orquesta le exigen a Óscar que se retire y empieza una campaña de desprestigio contra él. Muy parecido al caso del maestro Billo Frómeta y cómo lo desprestigiaron y vilipendiaron los músicos venezolanos, llegando incluso a vetarlo en todo el territorio del hermano país.

La Dimensión Latina fue una con Óscar D´León, y otra después de su partida. Óscar, sin ser músico de academia, se las ingeniaba para tararearle los arreglos al maestro Albóndiga, para que se los entendiera, y los pudiera pasar al pentagrama. | Foto: El País

Ante esta situación, ya legal, a Óscar le toca abandonar su orquesta del alma, Dimensión Latina. Decide entonces reorganizarse y contacta a varios músicos amigos y que no habían creído en las canalladas que decían en su contra. Conforma entonces La Salsa Mayor con una agrupación que tenía una línea de brass de dos trombones y dos trompetas, respaldados por su bajo, congas y bongó.

1972

Año de creación de Dimensión Latina

DATOS CLAVES

Óscar D’León ha sido llamado “El Sonero del Mundo”, “El Faraón de la salsa”, “El Diablo de la salsa”, “El patrón venezolano”, “El Bajo Danzante”, “El Diablo de la Salsa” y “El buen negrito”.

Pasaron ocho meses desde el debut en “La Distinción”, cuando son contactados por la casa disquera TH Rodven, para que grabara uno de los dos lados del LP Top Hits Tropical, Presenta: Clan De Victor - Dimensión Latina.

La Dimensión Latina fue una con Óscar D´León, y otra después de su partida. Óscar, sin ser músico de academia, se las ingeniaba para tararearle los arreglos al maestro Albóndiga, para que se los entendiera, y los pudiera pasar al pentagrama.