Por Arturo Murgas Y., especial para El País

Desde 1968 cada año, la cita es en esta población del nororiente del país, donde se reúne lo más selecto e importante de los compositores y músicos del género.

El vallenato, como expresión sociocultural e histórica, cumple un papel importante en la memoria de la región del norte del país, tanto así que es una representación del vivir y de la cosmovisión de estos pueblos desde hace más de cien años.

Con la llegada de los españoles y los africanos, los pueblos indígenas tuvieron que relacionarse con estas culturas desde todos los sentidos. En ocasiones voluntarias, y otras veces, forzosas. De estas mixturas de saberes y elementos musicales, poco a poco fueron surgiendo “ritmos” que dieron a luz lo que se conocería más adelante como “cumbia”, y posteriormente, se darían los primeros pasos para la concepción del vallenato (siglo XVIII).

Desfile de las piloneras, en Valledupar. | Foto: fundación Festival de la Leyenda Vallenata

En esta concepción primaria, el vallenato se deriva de la integración de danzones antillanos realizados con guitarras, flautas, violines y hasta pianos, que al unirse con los cantos de las vaquerías y la oralidad de los juglares, comienzan a dar una forma nueva de transmitir mitos, cuentos y leyendas de la provincia de Padilla (región conformada entre Magdalena, Cesar y sur de la Guajira).

Durante mucho tiempo, el vallenato fue un tema tabú. Los aristócratas y las altas clases sociales lo tildaban de burdo y era mal visto bailarlo en sociedad. Ello hizo que fuera relegado a las clases más populares.

Monumento a la Cacica Consuelo Araújo en Valledupar. | Foto: El País

¿Pero, cómo ganó popularidad y aceptación?

A finales del siglo XIX llegan los primeros acordeones europeos, entran por el río Magdalena, y comienzan a difundirse en las zonas cercanas al caribe. Estos instrumentos musicales fueron acogidos fácilmente por músicos, poetas e intelectuales, que vieron en el artefacto una nueva manera “muy sonora” para difundir sus artes y poemas.

No tardaría mucho tiempo en que los cantores juglares de la región adoptaran el acordeón para ir de pueblo en pueblo llevando sus cantares, bailes e historias. Ya en la segunda década del siglo XX con la difusión en la radio, comenzó a conocerse en otras zonas este nuevo ritmo musical.

En 1968, un grupo de personas célebres del recién creado departamento del Cesar (1.967), vieron la importancia de salvaguardar la música vallenata como patrimonio y legado para la cultura popular, y con ello comenzaron las labores formales en la constitución de “un festival que conservara las tradiciones musicales del vallenato y sus hacedores”.

Para concretar tal labor se requirió de la labor de gestora cultural Consuelo Araujo Noguera, la asesoría técnica del ya famoso Rafael Escalona, y de la financiación económica del nuevo gobernador del Cesar, el señor Alfonso Lopéz Michelsen.

Valledupar, sede del Festival de la Leyenda Vallenata. | Foto: El País

El primer Festival de la Leyenda Vallenata se realizó en 1968, dando como primer Rey Vallenato a un virtuoso cantautor llamado Gilberto Alejandro Durán Díaz (más conocido como Alejo Durán). Desde su fundación y hasta 1986, el festival fue organizado por la oficina de turismo del departamento del Cesar.

En 1987 se crea la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, y hasta el año 2003 se realizó el festival y sus etapas clasificatorias en la Tarima Francisco el Hombre, ubicada en la Plazoleta Alfonso López Michelsen en pleno centro de Valledupar.

A partir de 2004, el festival es trasladado al Parque de la Leyenda Vallenata, contiguo al río Guatapurí, sitio donde se han construido diversos monumentos a los célebres representantes, entre ellos Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Carlos Vives, Martín Elías, entre otros.

Consuelo Araujo y el Compositor Gustavo Gutiérrez. Foto: Festival Vallenato. | Foto: El País

¿Qué novedades trae el Festival 2026?

Este año el Festival trae como novedad principal la instalación del monumento de Rafael Orozco e Israel Romero, que juntos conformaron la celebre agrupación El Binomio de Oro (hasta el asesinato de Orozco en 1992).

Igualmente, se llevarán a cabo el desfile de los carros Jeep Parranderos, el tradicional desfile de las Piloneras, el concierto de cierre con los músicos comerciales del momento, pero sobre todo. Las rondas clasificatorias y de premiación para elegir a los nuevos reyes vallenatos, estos serán elegidos en las categorías aficionados, juvenil, infantil, piqueria, canción inédita y profesional (siendo estas dos últimas las categorías más importantes).