Entre el constante movimiento de vendedores ambulantes, artistas urbanos y transeúntes que recorren el centro de Bogotá, un personaje llama la atención por su vestuario, sus pasos de baile y su inconfundible homenaje al Rey del Pop, Michael Jackson.
Se trata de Óscar Alexander Pineda Barrera, un artista callejero que desde hace más de una década interpreta las coreografías de Michael Jackson en la carrera Séptima.
Su historia fue dada a conocer recientemente por El Tiempo, que retrató la realidad de este bogotano de 34 años, quien, además de dedicarse al arte urbano, asume la crianza de sus dos hijos, con quienes reside en una habitación de pagadiario en la capital del país.
Según contó al reconocido medio, la imitación de Michael Jackson comenzó como una forma de encontrar oportunidades económicas y canalizar una admiración que tenía desde niño por el cantante estadounidense.
Tras la muerte del artista, en 2009, decidió perfeccionar sus presentaciones observando videos y estudiando sus movimientos, hasta convertir el personaje en su principal fuente de ingresos.
Desde entonces, las calles del centro de Bogotá se han convertido en su escenario habitual. Allí alterna sus presentaciones con otra actividad artística: la realización de retratos y dibujos, trabajos que también le ayudan a completar el dinero necesario para cubrir los gastos diarios de su familia.
Y es que, de acuerdo con el reportaje, los ingresos obtenidos en la calle apenas alcanzan para costear alimentación y alojamiento, por lo que cada día representa un nuevo desafío económico, especialmente porque depende completamente de lo que logre recaudar mediante propinas y encargos artísticos.
“Desde que estoy en Bogotá, me gano la vida en la calle. No tengo experiencia en nada más. Trabajo todos los días, sin descanso. El día que no salga, no comen mis hijos”, contó.
Y añadió: “Con Michael a veces me va mejor que con los retratos. Otras veces los carboncillos me salvan el día. Como sea, al final del día debo reunir mínimo 100.000 pesos para el pagadiario y para medio comer”.
No obstante, además de las dificultades diarias que hoy enfrenta, su propia historia está marcada por experiencias difíciles durante su infancia. En la entrevista relató que creció en un entorno familiar complejo, situación que influyó en la manera como hoy ejerce la paternidad.
Por esa razón, asegura que sus hijos se han convertido en el centro de su vida. Mientras trabaja en las calles bogotanas, los menores suelen acompañarlo en sus jornadas, convirtiéndose en sus principales compañeros de camino.
“Los domingos voy a Usaquén, porque allá el público es de mejor nivel que en el centro. Mis hijos me acompañan siempre a donde voy. Empiezo a las 5. La niña estudia en la jornada de la mañana en un colegio de La Candelaria, en el centro. A mediodía vamos a recogerla. Esperamos que pase el repartidor de almuerzos en bicicleta, que le vende a la mayoría de artistas emergentes y vendedores informales. Luego me pongo a trabajar en el dibujo, depende, porque a principio de semana es flojo. A partir del jueves se arregla un poco, y combino los pinceles con el baile”, relata.
Así, en medio de una ciudad que avanza a toda velocidad, su espectáculo continúa atrayendo miradas, aplausos y algunas monedas, mientras lucha por construir un mejor futuro para sus hijos. Por ello, pide que no dejen de apoyarlo e invita a que cada vez más usuarios se sumen a su causa, la de poder dar un futuro mejor a sus hijos.
“Este es mi número de WhatsApp, por si colegios o empresas quieren contratar mi show. Me serviría para cuadrarme algo más: 3180540169. Y perdonen el abuso; el TikTok también, para que me sigan: mjjackson_88. ¡Dios le pague, gracias, chao!“, concluyó el artista al reconocido medio.