Saber qué leer, hacerlo en compañía de los padres y no obligarlos, son algunos de los consejos para cultivar pequeños grandes lectores y para que la lectura sea un disfrute, no una pesadilla.

¿Cuántos libros lee su hijo/hija  al mes? ¿Cuántos le lee usted? ¿Cuánto es el  presupuesto mensual que  invierte al comprar libros pertidos para sus hijos?

 Si aún no tiene respuestas, es momento de revisar, qué tan buen lector es usted y si quiere que su hijo le siga los pasos.

Información del Ministerio de Cultura señala  que hay estudios que  demuestran que “leer en voz alta a los niños es la manera más efectiva de prepararlos para aprender y convertirse en lectores. 15 minutos diarios de lectura en voz alta no sólo aumentan su desempeño en el colegio y las posibilidades de realización profesional, sino que mejoran las habilidades del lenguaje y estimulan la creatividad y la motivación”.

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Y para lograr que más niños adquieran esta cultura y más padres sean conscientes de ello, Silvia  Valencia, gestora cultural y promotora de lectura en el espacio  El Globo; y Olga Ardila, directora ejecutiva de la Fundación Casa de la Lectura;  dan  pautas para formar grandes lectores.

Dar acceso a los librosNo todos podemos adquirir enormes bibliotecas para que nuestros hijos tengan libros en casa, sin embargo, las bibliotecas (hay más de 70 en la ciudad) son una excelente opción para suplir esta necesidad y además disfrutar de buenas actividades culturales usando  los espacios públicos de la ciudad.
Juntos es compañíaEs difícil formar una comunidad lectora si solo a los niños se les exige leer o se les dice que es algo "muy importante" a veces solo basta con que ellos vean leer a sus adultos cercanos. Leer con otras personas es una oportunidad para conocerse mejor, entablar un lenguaje secreto que solo conocen los que han compartido las mismas historias y personajes.
No todos los libros son literatura Los libros para colorear, sobre películas, sobre personajes de tele que enseñan a leer o multiplicar, las sopas de letras y crucigramas no son literatura, tienen otros fines y no ayudan a construir una comunidad lectora.
Leamos en familiaEn variadas ocasiones las familias  se reúnen  para ver un partido de futbol, una película, comer, jugar. La  lectura  también es un espacio para compartir en el momento en que todos coincidan
Saber qué leerRevistas e instituciones especializadas presentan listas de recomendados que pueden ser una buena guía inicial, luego el buen ojo y la mirada del niño ayuda en la elección.
DespertarLos libros para niños son generosos en ilustraciones, dibujos. Recuerda que tanto las unas, como los otros, pueden leerse. Y los libros gráficos, cuyas historias se cuentan solo con dibujos, despiertan la imaginación y verbalización.
Derecho a no leerDel  decálogo de la lectura de Daniel Pennac (un especialista en libros para niños) hay que tener en cuenta:  Tenemos derecho a no leer. A no creernos más importantes o mejores por leer. A dejar un libro a la mitad si no nos gusta, a empezar muchos libros al tiempo. A decidir no leer por temporadas. La lectura reside en la voluntad, en el deseo.
Sin obligación de leer Determinar horarios, cantidad de lecturas, temas y otras prácticas disciplinarias a la lectura puede traer consecuencias nefastas para incentivar la lectura en los niños. Es mejor motivar y no imponer.