La música ha sido, por los siglos de los siglos, el refugio predilecto para el desamor, pero Antonia Jones ha decidido dar un paso más allá. La cantante compartió con El País la génesis de su nuevo álbum, ‘¿A dónde van los besos rotos?’.

Es una propuesta que busca explicar y ayudar a sanar, canción a canción, el duelo amoroso, pasando por siete etapas. El proyecto nació de una experiencia personal: “Es una historia real y la peor tusa de mi vida; yo casi me muero”, confiesa la artista, quien encontró en la composición la “bioterapia” necesaria para sobrevivir.

Antonia Jones | Foto: Antonia Jones

Aunque el álbum propone un orden lógico que va desde la negación hasta el restablecimiento, Jones enfatiza que el duelo nunca es lineal. “Se puede empezar en el orden que uno quiera dependiendo de la etapa en la que uno esté”, explica. Es un viaje musical, y emocional, que incluye paradas en la confusión, la tristeza, el acercamiento y la culpa, utilizando sonidos pop que reflejan una evolución más fresca y madura en su carrera.

Entre el repertorio destacan temas como:

  • “Ley del hielo” y “Hábitos”: El inicio en la negación.
  • “Primero de febrero” y “Besos rotos”: La etapa de confusión.
  • “Como se suponía”: El encuentro con la tristeza.
  • “Te quiero lejos”: El acercamiento.
  • “Te lo llevaste todo”: Una desgarradora mirada a la culpa y la pérdida de la salud mental, donde la artista describe el momento de haberse quedado sin nada tras entregarlo todo.
  • “Control Z”: El cierre hacia el restablecimiento y la creación de nuevas memorias.

El álbum fue un trabajo de “complicidad” junto al productor Nico González. El proceso de creación se repartió entre Miami y Medellín —ciudades que la artista considera su hogar— con sesiones adicionales en México.

“La mayoría del disco lo escribimos en Miami en dos semanas”, recuerda Antonia, destacando la comodidad de grabar en el estudio La Luna en Medellín para terminar de dar forma a este universo sonoro.

De la canción a la pantalla

Para acompañar esta experiencia sensorial, Jones grabó un short film conceptual en Bogotá, ciudad donde ocurrió la historia original y que ella define ahora como “la ciudad de los besos rotos”.

Rodado en el Teatro El Dorado, el filme utiliza la metáfora de lo que requiere un artista para un gran show: comienza en la soledad del camerino (negación) y culmina en la resolución del escenario con “Control Z”.

El concepto de “Control Z”, según explica la cantante, surgió en una sesión de composición buscando representar el acto de borrar o dar delete para avanzar, reconociendo que el pasado existió pero dejando de convertirlo en una prioridad.

“Este álbum toma la emoción, la convierte en un sonido y hace que uno se enfrente con la realidad”, concluye Jones, ofreciendo a sus oyentes una herramienta para que, a través de la catarsis, puedan recuperar su amor propio y volver a empezar.

Tras el éxito conceptual de su producción musical, la gran incógnita para sus seguidores es cuándo podrán experimentar este viaje de sanación en directo. Antonia Jones confirmó que, aunque el disco tiene una esencia orgánica que ya se siente “en vivo”, está preparando una agenda de presentaciones oficiales.

“Sí vienen shows y viene la presentación del disco oficial”, aseguró Antonia, quien recordó que tuvo un primer contacto con el público en el Festival Centro de Bogotá, apenas cuatro días antes del lanzamiento oficial del álbum el pasado primero de febrero. Esa experiencia fue el detonante para querer profundizar en su faceta escénica: “Pude cantar muchas de las canciones en vivo y quedé con muchas ganas de volver al escenario y de compartir este álbum con la gente”.