La Junta Directiva del Banco de la República decidió este jueves, 30 de abril, mantener inalterada la tasa de interés de política monetaria en 11,25% para los meses de mayo y junio.
La decisión, que se tomó por consenso, representa una tregua tras un mes de fuertes fricciones entre el Gobierno Nacional y el Banco Central.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien se había retirado de la junta anterior tras el incremento de 100 puntos básicos, calificó este encuentro como una “reunión constructiva”. Según Ávila, aunque el Gobierno insiste en la necesidad de bajar las tasas para evitar efectos contractivos en la economía, mantener la estabilidad actual es una señal conveniente para el país. “Es posible la búsqueda de acuerdos y consensos”, señaló el alto funcionario.
Reacciones de la decisión
Analistas de Protección se pronunciaron ante la decisión y señalaron que sorprendió al mercado, ya que el consenso anticipaba un incremento de entre 50 y 75 puntos básicos. “El consenso apuntaba a una subida relevante ante presiones inflacionarias persistentes; sin embargo, la Junta optó por una postura de cautela, de pausa” advierten.
Según su análisis, la votación unánime (7-0) refleja una postura de cautela y una posible pausa en el ciclo de endurecimiento monetario. Entre los factores que explican esta decisión destacan:
- Una inflación aún elevada, impulsada por el aumento del salario mínimo y el gasto público.
- Mayor preocupación por el crecimiento económico.
- La necesidad de equilibrar estabilidad de precios con actividad productiva.
- Un contexto institucional marcado por tensiones previas entre el Gobierno y la Junta.
Para Protección, la medida del banco central entra en un modo de “esperar y evaluar”, tras varios incrementos consecutivos de tasas en meses anteriores.
Desde el punto de vista de Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores y Fiduciaria, la clave estará en cómo reaccione el mercado cambiario.
El gerente señaló que se debe “confiar en que los cuatro miembros del BanRep que subieron 200 puntos básicos están usando el mismo profesionalismo para pausar unánimemente hoy”, destacando la coherencia técnica de la Junta.
Sin embargo, advirtió que el dólar será la variable determinante para interpretar la decisión.
José Ignacio López, presidente de Anif, dijo que el Gobierno puso al Banco de la República en una encrucijada. “Subir tasas y enfrentar más presión, tras las amenazas de generar más inflación vía salarios, o pausa, generando dudas de su autonomía. La pausa bien podría haberse darse como resultado de una discusión técnica, pero el Gobierno ha sembrado la duda”.
Agregó el analista, que por una decisión, no se compromete la credibilidad del Banco, más a sabiendas que en próximas reuniones tendrá el espacio para subir tasas, “si es necesario”.
“No obstante, queda claro que el ataque del Gobierno a la autonomía del Emisor, socava la confianza, en este caso, de esta decisión. Todos debemos respaldar el Banrepública y al arreglo institucional que bien le ha servido al país, y que de resquebrajase, podría en riesgo la estabilidad macroeconómica de Colombia”.
Por otro lado, Wilson Tovar, gerente de Investigaciones Económicas de Acciones y Valores, señala que el Banco ha entrado en una postura de “extrema cautela”.
El repunte de la inflación en marzo (5,56%) y una inflación básica estancada indican que la meta del 3% es más difícil de alcanzar de lo previsto. “El hecho de que la inflación básica (sin alimentos ni regulados) esté en 5.88% indica que las presiones no son solo por choques temporales de oferta, sino que se han trasladado al núcleo de la economía y los servicios”.
Según este análisis, mantener la tasa en 11,25 % busca “anclar expectativas”, especialmente ante el riesgo de que factores como el fenómeno de El Niño o la volatilidad internacional impulsen nuevamente los precios.
Agregó que la decisión también parece una respuesta a las presiones externas (del Gobierno o sectores gremiales) que piden bajar tasas para reactivar. “De manera positiva consideramos que al mostrarse unidos, el Banco refuerza su independencia y su credibilidad técnica”.
Para este economista, el Emisor se ha alineado a las decisiones adoptadas por muchos bancos centrales en el mundo, de modo que prefiere pecar de precavido y mantener el costo del crédito alto, antes que arriesgarse a que la inflación se le escape de las manos nuevamente al cierre de 2026.