Cada 24 de julio se conmemora el Día Internacional del Autocuidado, una fecha impulsada por la Federación Global de Autocuidado para promover hábitos saludables y crear conciencia sobre la importancia de cuidar la salud física y mental durante todo el año.

Más allá de una conmemoración, la jornada busca recordar que el autocuidado es una herramienta clave para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y fortalecer los sistemas de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como la capacidad que tienen las personas, las familias y las comunidades para promover su salud, prevenir enfermedades y afrontar problemas de salud con o sin el apoyo de un profesional sanitario.

Bajo este enfoque, el autocuidado trasciende las acciones individuales y se convierte en un componente esencial para la sostenibilidad de los sistemas de atención.

Un estudio actualizado sobre el impacto económico y social de la Federación Global de Autocuidado respalda esta visión. La investigación concluye que el autocuidado responsable puede generar beneficios sociales y económicos sustanciales y cuantificables, al tiempo que contribuye al objetivo de alcanzar la cobertura sanitaria universal.

Actividad física contribuye a una mejor calidad de vida. | Foto: Secretaría del Deporte y la Recreación Distrital

Según el informe, estos beneficios podrían aumentar en un 50 % hacia el año 2040, consolidando el autocuidado como una inversión estratégica en salud, equidad y resiliencia.

El estudio destaca que las intervenciones de autocuidado ofrecen a las personas mayor libertad para tomar decisiones sobre su bienestar, facilitan el acceso a alternativas de prevención y permiten gestionar de manera más efectiva afecciones comunes mediante estrategias preventivas.

Esto no solo fortalece la autonomía individual, sino que también repercute positivamente en la salud de las comunidades.

Cabe decir que, uno de los aspectos que cobra mayor relevancia es el papel de los cuidadores, especialmente en un contexto de envejecimiento acelerado de la población mundial y del aumento de enfermedades crónicas.

La doctora Ana María Ayala, médica cirujana, especialista en geriatría e investigadora en envejecimiento del Sealy Center on Aging de la University of Texas Medical, explica que el bienestar de los cuidadores está estrechamente ligado al de las personas mayores que atienden.

“El cuidado de una persona mayor implica cuidar también a quienes hacen parte de su entorno. La salud del cuidador y la salud del paciente están conectadas e interrelacionadas”, afirma la especialista.

Ayala advierte que quienes asumen estas responsabilidades suelen enfrentarse a largas jornadas, poco descanso, altos niveles de estrés y la tendencia a dejar en segundo plano su propia salud. Como consecuencia, muchos postergan consultas médicas, controles preventivos o esquemas de vacunación.

La especialista señala que el estrés crónico, la falta de sueño y el agotamiento físico pueden afectar el funcionamiento normal del sistema inmunológico, reduciendo la capacidad del organismo para responder de manera eficiente frente a infecciones y prolongando los tiempos de recuperación.

el Día Internacional del Autocuidado, una iniciativa promovida por la Federación Global de Autocuidado, que busca fomentar hábitos saludables y concientizarnos sobre la importancia de atender la salud física y mental. | Foto: Alcaldía de Cali

La vacunación, una herramienta de protección

En este contexto, la inmunización adquiere un papel fundamental como medida de autocuidado y prevención. La OMS considera la vacunación una de las inversiones más efectivas en salud pública, al ser una herramienta esencial para prevenir enfermedades infecciosas y fortalecer la seguridad sanitaria.

Los cuidadores, al compartir espacios cerrados, asistir a consultas médicas, hospitalizaciones y mantener un contacto cercano con personas mayores o con enfermedades crónicas, pueden estar más expuestos a virus respiratorios como la influenza, el virus sincitial respiratorio y el COVID-19, así como a bacterias como el Streptococcus pneumoniae, conocido como neumococo.

Por ello, la doctora Ayala recuerda que la vacunación no termina en la infancia y que, a lo largo de la vida, es necesario recibir refuerzos e inmunizaciones de acuerdo con la edad y las condiciones de salud.

“La vacunación es una medida de protección durante toda la vida y, para un cuidador, también es una forma de proteger a la persona que cuida”, enfatiza.

Estas vacunas son gratuitas y están incluidas en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) | Foto: Secretaría de Salud

Los siete pilares del autocuidado

La campaña de autocuidado de 2026 promueve la prevención como eje central para mejorar la calidad de vida y plantea siete pilares que contribuyen a una mejor salud, reducen costos en atención médica y favorecen una mayor productividad:

  • Mejorar la alfabetización en salud.
  • Incentivar el bienestar mental.
  • Realizar actividad física.
  • Mantener una alimentación saludable.
  • Evitar riesgos.
  • Implementar hábitos de buena higiene.
  • Hacer un uso responsable de productos y servicios de salud.

Para la especialista, el mensaje es claro: el autocuidado no debe verse como un acto individualista, sino como una responsabilidad compartida.

“Cuidarse no es un acto de egoísmo sino una responsabilidad. Mantenerse sano es una de las mejores formas de proteger a quien está bajo nuestro cuidado. Vacunarse hace parte de ese compromiso. No solo nos protege a nosotros, también protege a la persona que más nos necesita. Para mí, ese es el mensaje más importante: vacunarse es un acto de amor, pero también de responsabilidad. Cada vacuna es una forma de decirle a la persona que cuidamos: ‘quiero estar sano para poder seguir cuidándote’”, concluye la doctora Ana María Ayala.