Las cesantías en Colombia son un ahorro obligatorio que los trabajadores acumulan año tras año y que se deposita en un fondo elegido por cada empleado. Aunque su finalidad principal es servir de respaldo en caso de desempleo, la ley establece usos específicos que permiten retirarlas antes de quedar cesante.
Estos usos están regulados y buscan garantizar que el dinero se destine a necesidades esenciales, no a gastos de libre consumo. Uno de los principales destinos autorizados es la vivienda.
Los trabajadores pueden retirar sus cesantías para comprar una casa o apartamento, construir vivienda propia, realizar mejoras sustanciales en el inmueble o incluso para adquirir lotes destinados a proyectos habitacionales.
También se permite emplearlas en el pago de créditos hipotecarios, siempre que estén vinculados directamente a la adquisición de vivienda.
En estos casos, el desembolso se hace de manera controlada: el fondo gira el dinero directamente a la entidad financiera o al vendedor, evitando que se desvíe hacia otros fines.
Otro uso permitido es la educación. Las cesantías pueden financiar estudios del trabajador, su cónyuge o sus hijos, en niveles de educación básica, media, técnica o superior. Esto incluye matrículas en colegios, universidades o instituciones acreditadas. Asimismo, si el trabajador ha adquirido un crédito educativo, puede utilizar sus cesantías para cubrir las cuotas de esa obligación.
El objetivo es facilitar el acceso y la permanencia en el sistema educativo, entendiendo que la formación es una inversión a largo plazo. En cuanto al procedimiento para retirar cesantías exige presentar una solicitud ante el fondo correspondiente, acompañada de documentos que acrediten el destino del dinero.
Por ejemplo, certificados de matrícula en el caso de educación, escrituras o contratos en el caso de vivienda, o extractos de la entidad financiera para créditos hipotecarios. Esto asegura que los recursos se usen de manera transparente y conforme a la ley.
Es importante subrayar que las cesantías no pueden utilizarse para pagar cualquier tipo de deuda. Obligaciones como tarjetas de crédito, préstamos de libre inversión o gastos personales no están contempladas.
La normativa busca que este ahorro cumpla un papel social y económico de protección, evitando que se diluya en consumos que no generan estabilidad ni patrimonio.
Por tanto, las cesantías son un respaldo valioso que la legislación colombiana protege y regula. Su uso está limitado a vivienda y educación, así como al pago de créditos directamente vinculados a estos ámbitos.
Con ello, se garantiza que los trabajadores cuenten con un apoyo sólido en momentos críticos y que el ahorro acumulado contribuya a mejorar su calidad de vida y la de sus familias.