Comprar o vender una casa puede ser un trámite engorroso en algunos casos si no se tiene la suficiente experiencia en el tema o no se cuenta con la asesoría especializada.

Este proceso suele complicarse aún más si el bien inmueble se encuentra con alguna condición especial, como es la hipoteca. No obstante, es un proceso amparado por la ley en donde se deben tener en cuenta algunos pasos para que la transacción llegue a buen puerto y no tenga inconvenientes relacionados con algún cobro más adelante.

En este punto es importante tener en cuenta que el Artículo 2440 del Código Civil estipula que el dueño de un bien gravado siempre podrá enajenarlo, invalidando cualquier cláusula contractual que intente prohibir la venta.

: En la mayoría de los casos, los bancos coordinan el traspaso de la deuda mediante una carta de intención, asegurando que el dinero del comprador cancele directamente la hipoteca del vendedor. | Foto: El País

Según David Vargas Díaz, abogado y líder legal de Tu360Inmobiliario, este procedimiento cuenta con rutas jurídicas claras que garantizan la seguridad de ambas partes.

Siendo así, existen principalmente tres procesos para concretar la venta de una vivienda hipotecada. El más común ocurre cuando el comprador utiliza un crédito hipotecario para saldar la deuda del vendedor.

Si este es su caso, su banco, que le va a prestar, coordina directamente con la entidad bancaria para una carta de intención y de esta manera sellar el compromiso de que el nuevo banco pague el saldo pendiente, cancele la hipoteca anterior y constituya una nueva.

Otra solución más práctica, pero menos común, es que el comprador o vendedor salde la hipoteca actual con recursos propios que se pueden constituir dentro o fuera del costo final de la transacción.

El pago con recursos propios permite agilizar el saneamiento del inmueble. | Foto: Creada con IA

Y la última, pero menos recomendada por expertos, es que el comprador del inmueble lo adquiera con la hipoteca actual a nombre del antiguo propietario. No obstante, existe un riesgo de que dicha persona no haga más los pagos correspondientes y la propiedad sea embargada por la entidad financiera.

Si decidió por alguna de las opciones anteriores, para iniciar el proceso debe tener en cuenta que, para garantizar una transacción segura, el documento fundamental es el Certificado de Tradición y Libertad, el cual se puede obtener en la Superintendencia de Notariado y Registro.

Dicho documento verificará la vigencia y estado de la hipoteca; además, el vendedor debe aportar el certificado del acreedor hipotecario, donde conste el saldo exacto de la deuda, las escrituras anteriores y el paz y salvo del impuesto predial del año vigente.

Por último, se recomienda realizar todo este proceso junto a un profesional en el asunto que lo asesore para evitar contratiempos o sorpresas más adelante que puedan llevar a un embargo y la pérdida del inmueble.