Pese a que cada vez se ven menos controles de recorrido de buses y busetas de transporte público en Colombia, a cargo de personas conocidas popularmente como “calibradores”, la práctica se sigue aplicando en algunas zonas, desconociendo que esto es ilegal.
Así lo manifiesta el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, o popularmente conocido como Código de Policía, el cual establece que dicho comportamiento es contrario a la convivencia en los sistemas de transporte motorizados o de servicio público.
La restricción busca evitar prácticas que históricamente estuvieron relacionadas con la denominada “guerra del centavo”, fenómeno que incentivaba a algunos conductores a competir por pasajeros y acelerar sus recorridos para cumplir con los tiempos establecidos por terceros.
Según la Ley 1801 de 2016, “realizar o permitir el control informal de los tiempos durante el rodamiento del vehículo, mientras se encuentran estos en circulación".
No obstante, la modernización del transporte público ha reducido considerablemente esta práctica en varias ciudades, pero existen algunos corredores donde se perciben algunos “calibradores”, ya que no operan sistemas integrados de movilidad, por lo que siguen vigentes ciertas rutas que siguen con esta modalidad de control.
Frente a estos casos, el Código de Policía faculta a las autoridades para imponer medidas correctivas. Conforme al artículo 174 del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, los uniformados pueden realizar una amonestación a aquellas personas que incurran en esta práctica ilegal.
Es decir, que los policías pueden realizar un llamado de atención en privado o en público con el objetivo de concientizar a la persona de la conducta realizada y de su efecto negativo para la convivencia.
Además, en procura de un reconocimiento de la conducta equivocada, el ciudadano debe comprometerse a no repetir dicha conducta y a respetar las normas que establece el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana.
Por otro lado, existen muchas conductas que pueden ser sancionadas por las autoridades y que suelen pasar desapercibidas por los colombianos, entre las que están:
- Realizar fiestas, reuniones o escuchar música a alto volumen que afecte la tranquilidad de los vecinos.
- Participar en escándalos, riñas o incitar a confrontaciones violentas en sitios públicos.
- Consumir bebidas alcohólicas, sustancias psicoactivas o fumar en parques, áreas de hospitales, instituciones educativas y demás espacios públicos donde se presenten menores.
- No cumplir obligaciones básicas con la tenencia responsable de animales (recoger excrementos de espacios públicos, evitar que las mascotas ataquen a las personas, entre otras medidas).