“No es necesario estadísticas ni estudios especiales sobre el tema porque basta con llegar hasta el Puente Internacional de Rumichaca y mirar lo desolado que está en este momento. Tenemos un comercio exterior disminuido en casi un 95 %”.
Así resume Jaime Iván Flores, presidente de la Cámara de Comercio de Ipiales, lo que está pasando en la frontera, luego de 40 días de la entrada en vigencia del arancel de 30 %, que luego subió a 50 %, por parte de Ecuador, y que hizo recíproco Colombia. Calcula el directivo que por la frontera pasaban unas 250 tractomulas diarias, que representa unos US$5 millones de comercio entre exportaciones e importaciones que le dan empleo a unas 2500 personas que se dedican a labores logísticas de comercio exterior, transportadores y otros servicios en esa zona. “Hoy no vemos ni el 5 % de ese comercio”, añadió.
Nariño y en especial la zona de frontera son una plataforma logística, no son directamente exportadores, pero sí viven de todo el comercio que atraviesa la zona. “Hoy vemos pasar alrededor de 10 a 20 tractomulas diarias que vienen en tránsito, es decir, que se movilizan desde Ecuador porque vienen de Perú. Estamos bloqueados por un arancel de 50 %, que prácticamente es decirle no al comercio”.
La situación actual llevó a que a lo largo de esta semana los transportadores iniciaran una serie de protestas y cierres del puente internacional Rumichaca para exigir respuestas a los gobiernos tanto de Colombia como de Ecuador.
Un diagnóstico hecho por el Centro de Estudios Económicos y Alianzas Estratégicas de la Cámara de Comercio de Ipiales evidencia la alta dependencia de las empresas de esta zona del país, que trabajan en comercio exterior, del mercado ecuatoriano.
Por ejemplo, el 82 % de los transportadores dice que obtiene el 50 % de sus ingresos por operaciones con el vecino país. De manera similar, el sector importador–exportador indicó que el 66,6 % de las empresas obtiene más del 50 % de sus ingresos ligados a Ecuador.
“Los resultados evidencian que la medida arancelaria ha generado un impacto diferenciado en la estructura de costos de los distintos sectores que integran la cadena de comercio exterior, con afectaciones particularmente significativas en aquellos directamente vinculados a la operación transfronteriza como los transportadores”, señala el informe.
Óscar Obando, presidente del Comité Gremial de Transportadores Fronterizos, le dijo a El País que la situación para este sector está muy grave porque no hay movimiento de mercancías y por ende no hay trabajo.
“Por ejemplo, un estibador que es el más vulnerable de la cadena se gana en promedio $100.000 o $120.000 diarios. Hoy no está percibiendo nada. Mi renglón son las importaciones de arroz y estas quedaron totalmente restringidas, lo mismo que otros productos. Nosotros estamos sin hacer nada”, reclamó Obando, quien añadió que esta misma situación la están viviendo los transportadores desde el lado de Ecuador, país donde también se han presentados marchas reclamando acuerdos del gobierno para superar la crisis.
Él habla de unas 2000 familias afectadas en esta zona de frontera y hasta unas 80.000 familias en toda la cadena de comercio exterior de la región.
Por esta razón decidieron salir a las calles y evidenciar la crisis que el Gobierno Nacional parece no ver con bloqueos en la frontera que han agravado la situación del comercio.
Arturo Ortega, presidente de la Cámara de Comercio de Pasto, ratificó estas preocupaciones. “Hoy el trabajo se ha disminuido en un 85 %. El sustento de las centrales de intermediación, de las empresas de transporte, de los cargueros, conductores depende de la demanda y oferta que tienen las empresas, particularmente de Cencar, zonas francas, Buenaventura y esto se ha disminuido”.
Por eso aseguró que “nuestro llamado es a los gobiernos para que se levanten estas medidas de ‘guerra’ comercial que afectan a gran cantidad de empresarios de los dos países, más afectado por supuesto Ecuador que Colombia”, dijo.
¿Qué pasa en el resto del país?
Así como la economía de la frontera está en una situación crítica, los empresarios que comercian con Ecuador también enfrentan el reto de reacomodarse, mientras esperan si los gobiernos logran algún tipo de acuerdo.
José Fernando Amézquita, director de Analdex en el Valle del Cauca, comentó que el balance del comercio bilateral es crítico. “La tasa de seguridad ecuatoriana del 50 % y la consecuente respuesta de Colombia han congelado uno de los intercambios más dinámicos de la región, con un impacto profundo en el empleo y la estabilidad empresarial, especialmente en la frontera y el Valle del Cauca”.
Ecuador es el segundo mercado en importancia para el Valle. Más de 460 empresas del departamento exportaron productos por más de US$ 368 millones en 2025 (principalmente alimentos, cosméticos y manufacturas).
Resaltó el líder gremial que la medida ecuatoriana pone en jaque la viabilidad del comercio con un socio que representa el sexto destino de exportaciones colombianas, con más de 2.800 empresas vinculadas .
“La percepción general es que se está fracturando una integración económica profunda . El impacto más dramático se siente en la frontera en Nariño donde hay más de 40.000 empleos directos en riesgo; adicionalmente hay una caída en la demanda de transporte de carga por carretera, la cual precede un pico de despachos en el mes de enero, antes del inicio de vigencia de la tasa, lo cual resulta preocupante para la logística y el sector que viene golpeado por la inseguridad en vías como la Panamericana”.
Aún no hay cifras oficiales de lo que representó el arancel en las ventas de febrero. Lo cierto es que en enero las exportaciones del Valle del Cauca crecieron 23,1 % y 31 % en toneladas, pues muchos empresarios anticiparon sus envíos. Sin embargo, los datos de Colombia sí evidencian una caída en ventas en enero de 2026, a ese destino de 19,4 %.
“Las empresas continúan implementando acciones conducentes a la diversificación de mercados y se están asesorando para redirigir sus exportaciones hacia Centroamérica y el Caribe y así mitigar el golpe. Adicionalmente, las empresas ecuatorianas se encuentran en búsqueda de nuevos proveedores: del lado ecuatoriano, empresas están buscando sustituir productos colombianos en mercados como China, Brasil o México, una tendencia que, de consolidarse, implicaría una pérdida de mercado difícil de recuperar para Colombia”, dijo Amézquita.
Para el líder gremial, la ‘guerra’ comercial no solo ha reducido drásticamente el flujo de mercancías, sino que ha sembrado un precedente peligroso para la integración andina y dice que la decisión depende de una diplomacia eficiente y unos canales que continúen visibilizando el efecto lesivo para ambas economías.
Pero no es tan fácil buscar mercados rápidamente. El empresario Guillermo López, gerente de Inorca, cuenta cómo la situación de los aranceles viene afectando a la organización. “Ya nos está impactando, Ecuador es un mercado de exportación importante como lo es Estados Unidos y mantenerlos nos está resultando muy difícil por la magnitud del arancel, es que el 50% (caso Ecuador) no lo aguanta nadie. La verdad no sabemos si vamos a lograr conservar la posición que tenemos en el mercado porque se agrandará todavía más la distancia de precio entre nosotros y los competidores, especialmente los de lejano oriente”.
Explicó que Colombia no es un productor que puede ofrecer el precio más bajo sino que no tiene que buscar una diferenciación y aprovechar ventajas como la cercanía a algunos destinos de exportación.
“Tener una brecha del 50 % es muy difícil, hemos tratado de capotear como aguantando la respiración y esperando que haya alguna gestión por parte del Ministerio de Comercio. Enfrentamos también el arancel general del 10 % con Estados Unidos que es un mercado clave para la empresa”.
Esto es preocupante, porque otros proveedores como México no tienen aranceles para productos similares a los que ofrece esta compañía en diferentes mercados.
Inorca tiene una plata principal en el Cauca y otras en Antioquia, en las que fabrican sillas, butacas, mesas y complementos para varias industrias como la automotriz, en las que generan más de 600 empleos directos.
“Nosotros estamos luchando para mantenernos en el mercado, no perder posiciones, porque perder posiciones en un mercado es una cosa durísima de recuperar. Pero si tenemos la expectativa de que el Gobierno haga su parte y ayude a mejorar esas relaciones para que el empleo formal que los exportadores generamos no se no se ve afectado. Nosotros dependemos de nuestras ventajas competitivas, no comparativas. Dependemos solamente de nuestra capacidad de innovar y de competir sin ninguna ventaja comparativa”.
Esos esfuerzos, indicó el directivo, implican actualmente vender casi a costo directo para que no salir de Ecuador y “aún así no llegamos a lograr compensar completamente el arancel, pero estamos tratando de transmitirle a los clientes que se mantengan, que estamos haciendo un sacrificio, que pensemos en el largo plazo y que le demos un tiempo para ver si nuestros respectivos gobiernos se ponen de acuerdo y no acaban con el comercio”.
En 2025, Ecuador fue el sexto comprador de las exportaciones colombianas con US$1.846 millones. Lo que más se vende a este destino son medicamentos, vehículos, azúcar, café, autopartes, cosméticos y confitería.