En las últimas horas, una noticia ha sacudido al fútbol colombiano, al conocerse que la esposa del emblemático entrenador, Fernando ‘Pecoso’ Castro, la señora Liliana Echeverry, ha fallecido en la ciudad de Manizales.
Así lo han informado desde su entorno familiar, sin dar a conocer mayores detalles sobre su deceso, el cual se habría presentado por situaciones de enfermedad.
‘Pecoso’ Castro, de 76 años de edad, tenía un matrimonio constituido desde hace más de 25 años con Liliana Echeverry, su adorada esposa que lo acompañó por todo el país como futbolista y entrenador.
Actualmente, Fernando Castro está retirado de la actividad deportiva, pues hace seis años había decidido compartir más tiempo con su familia, especialmente con su inigualable esposa, Liliana, quien no lo desamparó ni de noche, ni de día.
Actualmente, Fernando Castro está retirado de la actividad deportiva, pues hace seis años había decidido compartir más tiempo con su familia, especialmente con su esposa Liliana.
La señora Echeverry, a quien se le veía al lado del ‘Pecoso’ en todos los eventos, deja dos hijos del primer matrimonio, y otro más que tuvo con el ‘profe’ Fernando, Martín, de 25 años.
De acuerdo con información entregada por el reconocido periodista con mucha influencia en Manizales, Esteban Jaramillo, este viernes se hará el acto de cremación en la ciudad de Manizales.
Además, en su misma cuenta de X informó Jaramillo que para este sábado 16 de mayo, se estará oficiando una misa en honor a Liliana Echeverry, en la Florida, Manizales.
Por otro lado, actualmente Fernando ‘Pecoso’ Castro reside en Manizales y se la pasa entre su domicilio y su finca de la que tanto ha hablado, en la que tiene ganado.
Además, también viaja a Cali para ver a su hijo Martín, su adoración.
‘El Pecoso’ es de los pocos, sino el único director técnico en la historia del Deportivo Cali y América que es querido y respetado por ambas aficiones.
Con el Deportivo Cali fue campeón en dos ocasiones, en 1996 y 2015, como entrenador.
Mientras que al América de Cali en el 2004 lo llevó a disputar una semifinal de la Copa Libertadores, dejando en el camino a grandes clubes argentinos como Racing de Avellaneda y River Plate.
Precisamente, ante este último club tiene una de sus más recordadas anécdotas, cuando en el partido de vuelta en el Pascual Guerero, donde ganó 4-1, le jaló el pelo al futbolista Claudio Usain, quien le respondió con un puño, pero fue el jugador el que se fue expulsado, pues lo hecho por Castro no fue captado por el cuarteto arbitral.