De niño soñaba con jugar fútbol profesional, vestir las camisetas del América de Cali y la Selección Colombia. Sin embargo, el destino le tenía otro camino hacia la cima y, en medio del agua, se labró un sendero lleno de oro que lo condujo a luchar por el deporte nacional desde un cargo público.
Se trata de Jhonatan Gómez, quien tiene en su palmarés uno de los mejores resultados de un nadador colombiano en unos Juegos Olímpicos, Río 2016: fue semifinalista en los 200 metros mariposa y ocupó la casilla 15.
Desde muy pequeño, este caleño se propuso soñar en grande, ser ejemplo para la humanidad y convertirse en uno de los mejores.
El pasar horas y horas en las frías aguas de la madrugada lo catapultó a ser un líder social: formó la Fundación Flor de Mayo, con la que ha ayudado a los menos favorecidos, sin esperar nada a cambio.
Y como Dios recompensa a sus mejores guerreros, llevó a Jhonatan a convertirse en un luchador del deporte colombiano, el mismo que defenderá a capa y espada en el gobierno de Abelardo de la Espriella.
Pero para llegar a la cima, Jonathan Gómez derramó lágrimas, pero también le florecieron la sonrisa y el carisma, pese a que sus padres no tenían el poder económico para su deporte.
Sus inicios
De muy pequeño, Jhonatan jugaba fútbol. Fue creciendo y se juntó con los amigos del barrio Camino Real, en la capital vallecaucana, donde creció, pero al final lo suyo no era la cancha, eran las aguas.
Gómez inició en la natación, como muchas personas, por una recomendación médica: “Empecé a nadar cuando tenía 5 años por problemas de asma y ese terminó convirtiéndose en el lugar en el que aprendí a soñar”.
A los 6 años comenzó la natación en las Canchas Panamericanas, en la piscina Hernando Botero O’byrne. Allí dio sus primeras brazadas y, con el pasar del tiempo, los técnicos se asombraron de su talento.
Jonathan Gómez ganó varias medallas, hasta que comenzó el proceso para integrar las categorías infantiles, prejuveniles juveniles y mayores, consideradas élite, en busca de conquistar más oros.
Sin embargo, el proceso fue traumático. Al ser nadador élite, los entrenos cambiaron, hubo exigencia, los horarios fueron modificados y el estudio salió sacrificado. Amigos y familiares pasaron a un segundo plano.
El primer gran cambio fue el horario. Se levantaba a las 3:00 de la mañana, ya que a las 4:00 tenía que estar en el agua.
Al principio fue duro, pero, con el pasar de los días, se adaptó. No obstante, vino otro cambio gigante: la alimentación.
Desaparecieron las grasas, la comida chatarra y las comidas en deshoras. Su desayuno era pescado con patacón, para acondicionar su cuerpo a la pileta.
Dejar los amigos y la rumba dio sus frutos más adelante.
Se convirtió en el mejor nadador del país en las pruebas de mariposa, triunfó en cuanto torneo compitió y eso lo llevó a la Selección Colombia, todo un orgullo para la familia.
Las brazadas de Jhonatan Gómez rápidamente se volvieron gigantes en las piletas internacionales. Obtuvo oro en Juegos Bolivarianos, Suramericanos, Centroamericanos y del Caribe, y un bronce en los Juegos Panamericanos, sin contar las múltiples veces que ganó en Juegos Nacionales e Interligas.
Estados Unidos cambió todo
Su familia buscaba generar más recursos, pues costear el deporte de Jhonatan y sus hermanos, Michael y Valentina, no era fácil.
Había que pagar una mensualidad en el club que estaba (Delfines del Valle) y asumir los costos de los viajes a los torneos y los implementos deportivos.
Ante ello, y aspirando a más, don Alcides Gómez y doña Clara Noriega decidieron partir rumbo a Estados Unidos para cumplir el sueño americano.
Por el deporte, Jhonatan y sus hermanos fueron becados por la Southern Methodist University.
Gómez se catapultó y empezó a figurar a nivel internacional hasta cumplir el sueño: Clasificó a los Juegos Olímpicos Río 2016.
Participó en los 200 metros mariposa, fue semifinalista ocupando el puesto 15, con un registro de 1 minuto. 56 segundos y 65 centésimas, una hazaña para un colombiano.
Jonathan alternó su carrera de economía con la natación y sus viajes a Colombia para representar al Valle del Cauca.
Precisamente se consagró como gran figura de la delegación rojiblanca en los Juegos Nacionales de Córdoba, Cauca y Norte de Santander 2012; en los de Tolima y Chocó 2015; más las justas de Bolívar 2019, donde hizo parte de la conquista del título para el Valle del Cauca, tras 23 años de sequía.
Pero pese a su juventud y sus grandes condiciones, a los 24 años dejó la natación y se dedicó a sus estudios y, tras ser un profesional de economía, hizo una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, en Nueva York.
La visión futurista que lo llevó a De la Espriella
Jhonathan Gómez con su espíritu de líder social y apoyo a los más necesitados, con su Fundación Flor de Mayo impulsó a miles de niños a hacer realidad sus sueños con programas de alimentación, educación y deporte. En Guapi, Cauca, regalaron cien bicicletas como una campaña social.
Ese talento fue detectado por Juan Manuel Muñoz, director de la campaña de Abelardo de la Espriella en el Valle, quien lo conectó para luchar para devolverle la grandeza al deporte.
Ese hecho llevó a Jonathan Gómez a integrar el grupo de empalme del Ministerio del Deporte, en el que trabajará, pero está a la espera del cargo que le asignará la nueva titular de esa cartera, Juliana Gutiérrez.
Reveló Jonathan Gómez que, gracias al respaldo de muchos deportistas, logró darle un poco más de 1200 votos al nuevo mandatario. Entre las figuras que lo apoyaron estuvieron los medallistas olímpicos Carlos Ramírez, Carlos Oquendo y Caterine Ibargüen.
También los vallecaucanos Juan D. García, Valentina Álvarez y Jonathan Rivas, entre otros atletas de triatlón, pesas, atletismo, tiro con arco y tenis.
Ellos se adhirieron a su trabajo porque “estaban cansados de lo que estaba pasando en el pasado gobierno con el deporte y vieron una oportunidad de progreso”, manifestó Gómez.
Por otro lado, Jonathan dejó muy claro que “no estuve haciendo campaña por un cargo, trabajo para demostrar lo que puedo hacer. Asumiré la responsabilidad que me corresponda con absoluta entrega”.
Sobre su posible función dentro del Ministerio, dice que le “gustaría estar en posiciones donde pueda ayudarle al deportista”.
Y sobre la nueva Ministra del Deporte, afirmó que Juliana Gutiérrez tiene “una enorme sensibilidad social, con capacidad de escuchar para trabajar por Colombia. Comprende que el deporte no es solo competencias y medallas, es prevención, salud, desarrollo territorial y oportunidad para jóvenes”.
Además, asevera que en la Administración “nuestro principal objetivo es recuperar el deporte colombiano y nuestro respeto en el mundo. El deporte se cayó en los últimos cuatro años por falta de responsabilidad y ejecución del presupuesto”.
Y este vallecaucano cierra su posición sobre su nueva vida política con una reflexión: “Tenemos que comprender que gobernar no es simplemente cobrar una victoria electoral, es asumir la responsabilidad con todas las personas que votaron a favor y en contra. Entonces, creo que es gobernando con hechos y resultados que se acaba la polarización.