En una carta abierta, Iris Marín, defensora del pueblo, expresó su inconformismo por la inclusión de Sebastián Villa en la prelista de convocados de la Selección Colombia para la Copa del Mundo de la FIFA 2026, aun teniendo en cuenta que enfrentó un proceso judicial por violencia de género.

El documento fue publicado en las primeras horas de este domingo en las redes sociales de la representante de la Defensoría del Pueblo, en el cual señala en un primer apartado que el Mundial es una de las citas del deporte más importante del planeta y que tiene un significado muy especial para el balompié colombiano.

“Para millones de personas el fútbol significa justamente eso: la posibilidad de unirnos en un propósito común en un país que tantas veces parece fracturado. Durante noventa minutos creemos en el esfuerzo colectivo, en la solidaridad, en la posibilidad de enfrentar a los más fuertes y competir de igual a igual. La camiseta de Colombia no representa solo resultados deportivos; representa también aquello que aspiramos a ser como sociedad”, indicó en uno de los primeros apartados.

Irís Marín, defensora del Pueblo de Colombia. | Foto: Captura de pantalla de la Defensoría del Pueblo

Seguidamente recordó un momento algo similar que aconteció en 2011, cuando Hernán ‘El Bolillo’ Gómez fue apartado de la dirección técnico del equipo por una situación similar.

“Por eso fue tan importante lo que ocurrió en 2011 cuando ‘El Bolillo’ Gómez dejó la dirección técnica de la selección tras agredir a una mujer. Más allá de las discusiones jurídicas, entendimos algo fundamental: que la selección Colombia no podía convivir simbólicamente con la violencia contra las mujeres”.

“No existía una regla escrita que obligara a su salida de la dirección técnica. Surgió, más bien, un límite ético que la sociedad decidió defender”, agregó.

Sobre el caso del jugador del Independiente Rivadavia, de la Primera División del fútbol de Argentina, manifestó que “hoy ese límite vuelve a ponerse a prueba con la convocatoria de Sebastián Villa para representar al país en el mundial que se aproxima. La discusión no es solamente deportiva”.

“Villa fue condenado judicialmente por hechos de violencia basada en género y enfrentó además una acusación por abuso sexual. Estos antecedentes no pueden reducirse a “problemas personales” ni separarse por completo de la responsabilidad pública que implica llevar la camiseta de Colombia en un mundial", señaló Marín.

Más adelante manifestó que “cuando se viste esa camiseta, el jugador inevitablemente se convierte en referente para niños, niñas y jóvenes que encuentran en el deporte modelos de admiración, identidad y esperanza: buen futuro”.

Además “por eso las decisiones sobre quiénes nos representan también transmiten mensajes culturales y sociales. Y el mensaje que enviamos cuando relativizamos la violencia contra las mujeres por talento, popularidad o rendimiento deportivo es desolador, nos aleja del espíritu que construimos detrás del deporte”.

Sebastián Villa una de las principales figuras de Independiente Rivadavia en el fútbol argentino. | Foto: El País

Posteriormente hizo mención a que no se le está negando trabajar, sino que que vestir los colores del país “es un privilegio que implica una responsabilidad ética adicional. Hay diferencias entre ser futbolista profesional y convertirse en símbolo nacional”.

“La violencia contra las mujeres no es un asunto privado ni secundario. Es una realidad que atraviesa diariamente la vida de millones de mujeres en Colombia. Durante años ha sido minimizada, justificada o silenciada, también en el mundo del fútbol. Cada vez que le restamos importancia a estos hechos, las victimas reciben un mensaje devastador: que su dolor vale menos que un resultado deportivo”, indicó la defensora.

Por último agregó que “Colombia ya demostró en el pasado que podía enviar un mensaje distinto. Hoy tiene nuevamente la oportunidad de preguntarse que valores quiere representar cuando elige quiénes portan la camiseta de la selección”.