Los planes de desarrollo, esas hojas de ruta que trazan los mandatarios para las ciudades durante lo que serán sus periodos de gobierno, son documentos que se mueven en la línea entre lo terrenal y lo quimérico.
Rara vez estos sueños y metas se cumplen por completo. En la mayoría de las ocasiones quedan a medias en parte porque, coinciden analistas, hay proyectos que no se aterrizan a las realidades del territorio y, además, cuatro años pueden ser poco tiempo para ejecutarlos.
De acuerdo con el alcalde Jorge Iván Ospina, esta carta de navegación servirá para trabajar en una reconciliación con el hábitat, generar oportunidades, propiciar estrategias de cultura ciudadana y reactivación económica.
“Es un repensar del territorio, una reorganización del mismo, con el claro propósito y la firme intención de ser mucho más incluyentes y de provisionar la movilidad económica que tanto necesita la ciudad”, afirmó Ospina.
En sí, los proyectos y programas contenidos en el plan de desarrollo están presupuestados en $18,1 billones, es decir, $6 billones menos de lo que se había planteado inicialmente por la Alcaldía antes que se desatara la emergencia por Covid-19. Durante las discusiones que se dieron en el Concejo se redujeron $4 billones en proyectos de educación, $1 billón del Fondo de estabilización del MÍO -Fesde- y el resto del ajuste presupuestal tuvo lugar en infraestructura y desarrollo económico.
Desde algunos sectores y gremios de la ciudad se advierte que si bien este es un plan de desarrollo, está desfinanciado y dicha falta de recursos será determinante a la hora de revisar los indicadores de cumplimiento de la Administración.
“El Alcalde y su equipo de gobierno difícilmente podrán sacar adelante varias de las obras de su plan de desarrollo, debido a la limitada capacidad de inversión del Municipio derivada de la reducción de los impuestos, a menos que se decida a contraer nuevos créditos con los bancos, aumentándose de esta manera el endeudamiento que ya es muy elevado”, puntualizó el veedor Pablo Borrero.
El País hace una recopilación de los proyectos más llamativos a ejecutar en los próximos tres años y medio en la capital del Valle, vistos claros y grises.
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Una Cali inteligente
Para potenciar a Cali como un modelo de ‘smart city’ en Suramérica se propone la creación de un edificio inteligente, un alumbrado inteligente, aditamentos tecnológicos entre otros.
Guido Ríos, director de Datic, explicó que “el edificio inteligente será la cabeza del sistema operativo de Cali, porque la ciudad tendrá sensores, semáforos, iluminación y elementos que generan información; por eso requerimos de un centro donde se tenga la tecnología integrada y se generen redes”.
Para financiarlo sería necesario recurrir a la explotación de infraestructura y mobiliario urbano. También, se contemplaría generar una tasa de uso de infraestructura vial; y se evaluaría el modelo de financiación por incremento de impuestos.
Juan Diego Flórez, gerente general de Emcali, señaló que a través de Telco se robustecerá la nube de datos para que sirva de soporte para habilitar servicios de ‘streaming’ y conexión de plataformas en la ciudad, al igual que multiplicar las zonas de wifi gratuito y generar tecnología alternativa.
El cabildante Fernando Tamayo señaló que “se están creando expectativas que no se van a cumplir. Esto requiere alianzas público privadas y hay que conseguir $8 billones cuando la economía está más afectada”.
Nuevos espacios de ciudad
El desarrollo de nuevos y mejores espacios públicos, de encuentro y servicios también será una prioridad en los próximos tres años y medio del actual Gobierno. Entre estos se cuentan la Casa del Pacífico; un hogar de acogida para la atención de la población LGBTIQ+; el Centro Integral para la Gestión del Riesgo de Emergencias y Desastres; la ampliación del ecoparque de Pance; la zona franca del deporte y el Parque de la Vida.
Algunos de estos proyectos ya tienen avance, como el Centro Integral para la Gestión del Riesgo, para el que ya hay diseños y un lote. Para otros de estos desarrollos, como el parque de la Vida o el ecoparque de Pance, será necesario recurrir a recursos de sobretasa ambiental, que son administrados por la CVC.
Para la veedora Luz Betty Jiménez “obras como el parque frente a Cosmocentro, el desarrollo en el antiguo Club San Fernando y la Casa Pacífico no podrán ejecutarse, a no ser que se deje de construir ciertas obras de carácter prioritario relacionadas con las necesidades esenciales de los caleños, las cuales se han venido aplazando o retrasando, como el reforzamiento del jarillón del río Cauca”.
Infraestructura, ¿una deuda a saldar?
En la ciudad se programan grandes desarrollos de obras, como la continuación de la Avenida Circunvalación entre carreras 83 y 122. También es un propósito terminar las megaobras.
Sobre la mesa también está la ejecución del intercambiador de Sameco y la prolongación de la Avenida Ciudad de Cali hasta el río Jamundí, proyectos de la nueva concesión vial del Valle que ya está licitando la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI.
La secretaria de Infraestructura, María Eugenia Trujillo, expresó que su proyecto bandera será el ‘Bulevar de San Antonio’, que se conectará con el del río Cali a través de un hundimiento entre las carreras 4 y 10.
Varios de estos proyectos serían viables, luego que el Concejo concediera a la Alcaldía la potestad de renegociar los créditos adquiridos con bancos para las Obras del Sur e inversión en educación, proyectando su pago al 2030 y liberando una disponibilidad presupuestal de $423.000 millones del 2020 al 2023.
El concejal Roberto Rodríguez resaltó que estas obras “son urgentes para generar desarrollo en la ciudad, al igual que la vía alterna al mar. Hay que apostarle a todas y .terminarlas en estos tres años y medio”
Un ‘Fondo’ para dar impulso económico
La creación de un mecanismo que permita contar con recursos para la entrega de capital semilla o créditos a bajo costo a los trabajadores informales y emprendimientos populares será el arma con la que se buscará aminorar la problemática de los créditos ‘gota gota’.
“Con el ‘Fondo de Oportunidades’ podremos atraer recursos nacionales e internacionales para capital semilla que ayude a microempresarios. También contaremos conformación financiera para evitar deudas y fomentar la inversión. Este es un primer paso para que Cali tenga una ‘banca de oportunidades’”, afirmó el secretario de Desarrollo Económico, Argemiro Cortés, quien señaló que para este proceso se destinarán, inicialmente, $18.000 millones.
Por su parte, Vivian Reyes, consultora y gestora en emprendimiento, destacó que si bien esta estrategia es efectiva para dar un primer impulso, debe implementarse un acompañamiento por parte del Estado. “Es bueno hacer una preparación en educación para el emprendimiento, porque si se otorgan los recursos sin tener supervisión se puede comprometer el dinero en gastos ajenos al proyecto”, advirtió.
Movilidad, entre lo ideal y lo irreal
En torno a la movilidad, para los próximos tres años y medio se plantea seguir incrementando los kilómetros de ciclo infraestructura, implementar ocho zonas de estacionamiento regulado, desarrollar un sistema de semaforización inteligente y reducir la tasa de mortalidad en accidentes de tránsito de 12,99 por cada 100.000 habitantes a 8,99.
En cuanto al MÍO, una de las metas más ambiciosas será incrementar en más de 200.000 sus usuarios, pues se quiere pasar de mover 438.215 personas a 626.486 clientes por jornada. Para ello, se apunta a elevar a 1322 el número de buses en hora pico y construir dos proyectos clave para captar pasajeros: la estación Central y la Troncal Oriental, para la cual el Gobierno Nacional aportará el 70 % de los recursos.
Para el concejal Roberto Rodríguez es perentorio elevar el número de pasajeros del sistema, pero señaló que las restricciones de ocupación de los buses por la Covid-19 podrían afectar la meta. “Se debería tener más presupuesto para asumir la operación, pero hoy no tenemos cómo cumplir. Se tiene que mejorar las condiciones de las rutas para contrarrestar la piratería; también debe haber integración con las gualas y cumplir con la infraestructura nueva”, indicó.
Seguridad: Metas grandes, pero poco presupuesto
Uno de los talones de la ciudad durante los últimos años ha sido la seguridad. Por eso, el Gobierno Municipal se ha propuesto continuar en la senda de reducir la tasa de homicidios. Esta vez se plantea hacerlo en once puntos, pasando de 50,1 por cada 100.000 habitantes a 39. En el el anterior mandato, Maurice Armitage tomó la ciudad con una tasa de 57,9 homicidios por 100.000 habitantes y aunque se trazó como meta ‘bajar la vara’ a 45,3 casos, no cumplió dicha meta –quedó en 50,1-.
Ospina plantea reducir la tasa de hurto a personas, pasando de 905 casos por 100.000 habitantes a 609.
Katherine Aguirre, del Instituto Igarapé, señaló que para continuar la reducción en delitos “la Alcaldía debe revisar las estrategias que han funcionado para darles continuidad y generar acciones concretas para combatir crimen organizado, así como estrategias de prevención y contención de la violencia”.
Por su parte, el concejal Fernando Tamayo manifestó que alcanzar las metas planteadas será muy complejo, pues “para lograr las proporciones propuestas por el Gobierno se necesita apoyo económico suficiente, pero la seguridad tiene una reducción dramática. Podemos tener los mejores elementos, pero presupuestalmente no se ve cómo van a cumplir las metas”.
El canal de Emcali
Uno de los objetivos del plan de desarrollo que más polémica ha generado es la creación de un canal de televisión por parte de Emcali, teniendo en cuenta las dificultades del componente de Telecomunicaciones.
Juan Diego Flórez, gerente general de la compañía, aseguró que este es un proyecto que se revisará. “Si quisiéramos tener una producción necesitaríamos una inversión demasiado alta. Sin embargo, tratando de tener una mayor penetración en el mercado podemos tener, con tecnologías que tenemos y videos que no necesitan mayor edición, una mejor parrilla de contenidos”.
Para el concejal Roberto Ortiz “hay aspectos misionales de Emcali que están muy aparte de un canal de televisión; este, al igual que el edificio inteligente, son proyectos que se pueden aplazar, esos recursos se pueden direccionar a obras pendientes”.