Era la 1:00 p.m. del martes 1 de noviembre cuando, sin mediar palabra, un sujetó disparó tres veces contra José Alberto Hurtado quien inmediatamente se desplomó y su cuerpo quedó tendido en la intersección de la carrera 1 con calle 44, en el barrio Popular, al norte de Cali.

Este fue el homicidio número 805 en lo que va corrido del año en Cali, una cifra que tiene en alerta a las autoridades, pues pese a que se ha reducido 24% frente al mismo periodo del año anterior, sigue siendo demasiado alta.

El de Cali es un caso delicado en el país. Si se compara con las principales ciudades se puede ver cómo en Medellín, por ejemplo, hasta el pasado 16 de octubre se registraron 301 asesinatos. En tanto, entre el 1 de enero y el 31 de octubre, Bogotá, una ciudad que triplica en población a Cali, registró 743 homicidios.

Las comunas de Cali más afectadas por los homicidios son las que están al oriente de la ciudad. La Comuna 14 es la que presenta la cifra más alta del año, con 85 casos, le sigue la Comuna 15, con 84 reportes y la Comuna 13, con 67 asesinatos.

Sobre los barrios, el más afectado es Comuneros I, con 26 homicidios en el año; le sigue Los Chorros, con 19 casos y Alto Jordán, con 16 crímenes.

El coronel José Daniel Gualdrón, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, afirmó en entrevista con El País, que su principal objetivo tras su llegada a la ciudad es lograr que el 2022 cierre con menos de mil homicidios, una cifra que sería histórica, sin embargo, algunos expertos en seguridad consideran que es algo difícil de lograr, pero no lo descartan del todo.

“Aunque se tiene un margen de maniobra bastante estrecho, veo muy posible que Cali cierre el año con menos de mil homicidios. Por el bien de la ciudad, espero que las autoridades logren esta meta”, asegura Pablo Uribe, experto en temas de seguridad.

“Para ver qué tan factible es, hay que observar los meses de diciembre y noviembre de 2019 y 2018, que son los años más similares al actual (en el 2020 hubo pandemia y 2021 paro nacional). En el 2018 se presentaron 205 homicidios y en el 2019 se registraron 203. Si la ciudad tuviese un número similar de homicidios en este año, no alcanzarían a estar por debajo de los mil, ya que con corte al 1 de noviembre llevan 805. Esperemos que en estos dos meses que quedan los casos sean menos y se logre la meta”, sostuvo el experto.

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Andrés Felipe Galindo, experto en seguridad, también considera que será posible llegar a la meta que se plantea el coronel Gualdrón, pero dice que hay que tener mucha cautela porque estamos en el límite.
“Considero que aún existe una posibilidad de reducir los homicidios a menos de mil. Sin embargo, darlo por hecho implica desconocer algo: vienen las fiestas de fin de año, donde puede dañarse ese objetivo. Si noviembre y diciembre tienen un comportamiento igual al de esos mismos meses de 2021, estaríamos bajando de los mil homicidios por muy poco. Pero darlo por hecho, reitero, es arriesgado. Diciembre es un mes difícil en materia de violencia y eso no lo podemos perder de vista”, afirmó Galindo, y añadió que tener menos de mil asesinatos en Cali sería “una victoria muy simbólica, pero la cantidad de muertos que tenemos sigue siendo escandalosa. Hemos avanzado, pero estamos lejos de ser un estado ideal”.

Según datos del Observatorio de Seguridad de Cali, el 79 % de los homicidios en la ciudad han sido cometidos con arma de fuego, es decir, 632 casos, mientras que el 18 % han sido con arma blanca, lo que se traduce en 141 hechos. En lo que va de 2022 han sido asesinados 746 hombres (93%) y 60 mujeres (7%).

Contrario a las opiniones de Galindo y Uribe, Alberto Sánchez considera que en diciembre Cali pasará la cifra de los mil homicidios y expone tres razones.

“El primer motivo es que hay una reducción de capacidades de la Policía en comparación con lo que fue el año pasado, pues para el fin de 2021 fueron casi 1.200 uniformados los que llegaron a la ciudad porque había Feria de Cali y el Festival Petronio Álvarez. La segunda razón es que en nuestra ciudad se están desarrollando diálogos regionales de paz, situación que desencadena en una reducción de las capacidades de respuesta de la Policía dentro del área metropolitana porque deben proporcionar esquemas de seguridad a las personas del Gobierno que están en la ciudad”, expresó Alberto Sánchez, quien es investigador en seguridad ciudadana.

El tercer argumento que expuso es que “seguimos en un estado de orden muy complicado en la ciudad. Siguen habiendo muchos factores de riesgo que pueden convertir una riña o un intercambio de palabras en un homicidio. Creo que el objetivo de tener menos de mil asesinatos en 2022 no se logrará porque las condiciones estructurales de la prestación del servicio de Policía, de actuación policial y de complemento por parte de la administración municipal, en este momento no son las mejores”.
Para Héctor Herrera, un oficial retirado de la Policía, la clave está en cambiar la estrategia que se desarrolla actualmente y en solicitar refuerzos a otras ciudades del país.

“Sabemos el esfuerzo que están haciendo las autoridades para reducir el homicidio, pero considero que no es suficiente. Para lograr una reducción significativa se necesita que se traigan un pie de fuerza fuerte desde Bogotá, todo con el objetivo de redoblar los esfuerzos y operativos. Se deben implementar estrategias nuevas y no seguir con las mismas, pues, por ejemplo, las patrullas las están instalando en puestos fijos y eso no se debe hacer así porque el delincuente conoce las horas de patrullaje y requisas, por lo que cometerá el delito en otros lugares de la ciudad. Si no se cambia la estrategia de seguridad difícilmente bajarán los homicidios. La Policía debe instalar puestos relámpagos en los que hagan controles de 15 minutos en un solo lugar y luego sigan hacia otro”, explicó Héctor Herrera.

El oficial retirado propuso que se realicen retenes en la vía al Aeropuerto para verificar que quienes ingresan a Cali no tengan antecedentes.