De la mezcla de la brisa de Los Farallones, el murmullo del río Cali y el trópico de la capital salsera de Colombia y el mundo, emergió la belleza y el talento de Gianella Ipia Jaimes. Ella vive en el epicentro de la alta costura global, Milán, y ha sido vista por millones de espectadores de la taquillera película El Diablo Viste a la Moda 2.
Tras cinco años de residencia en la capital de la moda, esta caleña de 28 años fue convocada a la secuela cinematográfica del filme también conocido como El Diablo Viste de Prada 2.
Egresada del Colombo Británico (promoción 2015) —con un alto nivel de inglés y énfasis en arte—; diseñadora de vestuario de la Universidad San Buenaventura y con estudios en la Escuela de Fotografía del Valle, la también modelo aportó su magnetismo ante las cámaras durante tres intensos días del megarodaje. Además, compartió set con los actores Meryl Streep, Anne Hathaway y Stanley Tucci y nada menos que también con la icónica estrella pop Lady Gaga.
Gianella personifica la resiliencia y el brillo del talento colombiano en el exterior. No en vano se ganó un lugar privilegiado en el filme, entre 300 extras, donde cumple el rol de una de las invitadas de lujo a la gran pasarela.
Este hito cinematográfico representa para ella la cumbre de un viaje que comenzó desde su tierna infancia, impulsado por una obsesión genuina por el diseño y la estética.
El camino de Gianella hacia las pasarelas europeas estuvo marcado por la constancia y el reconocimiento temprano en las plataformas más exigentes de la región.
En 2015, siendo la estudiante más joven de primer semestre, debutó con éxito en la pasarela Fachadas, después de ganar varios premios por su creatividad en el diseño de vestuario.
Durante su carrera universitaria ganó un concurso que le permitió trabajar con la diseñadora de la marca MCMO, con la cual hizo diseño cápsula de kimonos que fueron vendidos en Ocre y Arco.
En 2019, entre 800 estudiantes de diseño de vestuario y moda, en el concurso Latinoamérica Habla en Inexmoda, quedó entre los quince elegidos para exhibir sus diseños en Colombiamoda y ganó el tercer lugar con un diseño inspirado en el Festival Petronio Álvarez, lo que le dio el derecho a una pasantía con la multinacional Totto Cali y Bogotá. En 2023 modeló para Fashion Week 2023, para la marca La Double J.
Después de complementar sus estudios en el prestigioso Istituto Maragoni (escuela de diseño de modas), en Miami, y de especializarse en derecho de la moda (Fashion Law), la pandemia no frenó sus metas.
Con un sueño en mente, en 2021 emigró a Italia. Siempre ávida de aumentar sus conocimientos, se inscribió en un concurso internacional y ganó un premio y una beca del 30 % para una maestría de doble titulación en Fashion Management, en Domus Academy de Milán y la Regents University de Londres. Esto le ha permitido desempeñarse en la industria de la moda, impulsando marcas italianas.
Vive inmersa en la cultura milanesa, en el arte y el cine; acude a exposiciones, galerías y eventos culturales en Milán. Siempre está bailando, llenando con su alegría los espacios y compartiendo esa energía cálida que emana de sus raíces latinoamericanas. No deja de practicar patinaje y de entrenar kickboxing, lo que la ayuda mucho con la constancia y la fortaleza mental.
Gracias a su personalidad encantadora, más allá de haber construido una carrera sólida y un futuro prometedor, atesora una red de amigos de muchos países. “Tengo amigos turcos, chinos, rusos, de la India; ellos me ven como unas páginas amarillas de carne y hueso”, cuenta.
Lo dice porque se ha empapado mucho de Milán y le gusta que la gente conozca esta maravillosa ciudad: “Por mi trabajo en la startup, con la que ayudo a los turistas a encontrar mindy-italy-boutiques, he conocido más a fondo la moda del mindy italy, de los ‘artillanos’ (artesanos), los diversos estilos”.
Todo este camino ha sido ganancia para Gianella, cuyo sueño o meta más grande es crear un puente entre Colombia y Latinoamérica e Italia, y cuenta con grandes aliados para ello: “En mi maestría hice muchos amigos de México, Panamá, República Dominicana y Puerto Rico”.
Esta estrella es representada en Colombia por NV Modelos, con Fabio Arias, y en Milán trabaja independiente. “En 2023 modelé para la Fashion Week, en Milán, en una experiencia para una marca muy latina, por los colores, el concepto, la forma”, sigue narrando.
Y es que, pese al vínculo que ha hecho con Italia, mantiene sus raíces intactas: “Amo mi país, Colombia, lo honro y me da una alegría inmensa representarlo en el exterior. La gente aquí se lleva una impresión maravillosa de nuestra alegría”, dice con un orgullo que se evidencia en el tono de su voz, el cual adquiere un matiz emotivo cuando habla de Colombia.
Esa identidad se traduce en su estilo diario: Gianella camina por las calles de Milán haciendo un impecable ‘mix and match’ de alta costura con sus tradicionales bolsos del pueblo indígena Wayúu, convirtiendo la artesanía nacional en un objeto de deseo europeo.
“También amo utilizar joyería colombiana y piezas con identidad latina”, dice. Por algo, en dos oportunidades, un reconocido ‘street photographer’ de Nueva York le tomó fotos en la calle, porque, además de su belleza, usa con gracia su abanico Michu, sus botas bugundy de Mercedes Campuzano. Ella en sí es una exaltación del talento colombiano.
Gianella ya había participado antes en una grabación, La Vuelta al Mundo en 80 Risas, de Caracol, cuando estuvieron, en 2023, en Milán. Aquella vez ayudó como traductora y apoyando, como guía, con temas de ciudad.
Por eso, cuando pasó el casting con El Diablo Viste de Prada sintió gratitud: “Es una representación muy simbólica de mi conexión con Milán”.
Asimismo, trabajar en una película tan icónica en la carrera de Anne Hathaway es un sueño de niña cumplido: “Es una de mis actrices favoritas, es como mi ‘animal spirit’, la forma como se expresa me hace sentir muy identificada con ella, así como en El Diario de la Princesa, donde ayuda a la comunidad, pero especialmente su relación tan bonita con su abuela”, dice mientras se quiebra su voz.
“Perdóname, es que estoy muy emocionada”, se excusa. Y es que, pese a esa aura de triunfo que la persigue, lo que más extraña Gianella de su país es a su abuela: “La amo mucho, ella confía mucho en mí, me dijo: ‘vete, cumple todos tus sueños’. Ahora está en una edad muy avanzada. En los momentos difíciles o que me siento sola, yo digo: ‘no me puedo rendir, por esta mujer que ora por mí’”.
Viviendo lejos de Colombia, cultiva su espiritualidad, y eso le ha permitido crecer y lograr muchos sueños, especialmente con Dios ‘al fianco’ —una de muchas expresiones italianas que se le escapan—, “es decir, a mi lado”.
Viviendo un sueño
Desde que se anunció que habría una segunda parte de El Diablo Viste de Prada en Milán, Gianella sintió una emoción muy grande. Quizá, un pálpito, que se evidenció cuando, en el Fashion Week de septiembre, apareció Meryl Streep en su personaje de Miranda, en la pasarela de Dolce & Gabbana. Nadie se lo esperaba. Ni siquiera Gianella.
“Luego de esa escena que paralizó a toda la ciudad, salió la noticia de que necesitaban extras para la película, que debían tener alguna cercanía con la moda, un estilo fashionista y que fueran mayores de 30 años. Yo tengo 28, pensé y dudé”, cuenta la caleña, quien no se detuvo.
“Era como si alguien me susurrara al oído: ‘Aplica, aplica, aplica’. Podía aplicar en persona y hacer una fila gigantesca o de manera online, enviando fotos, mis cuentas en redes y mis medidas. Dije: “A la mano de Dios, y opté por la segunda”.
“Y sí, yo soy una de los fashion-icons que va a ver la pasarela, soy como una Laura Tobón que va a una pasarela de Johanna Ortiz”, reafirma con una sonrisa que la invade en días en los que solo recibe mensajes y llamadas de amigos y medios de comunicación colombianos.
Desde el momento cero, se gozó la experiencia con gratitud: “Me llevo en el alma a las personas que conocí en el set, súper amables y dulces, con algunas mantuve la amistad aún después de la filmación”, dice.
Fue tal su energía, que solo atrajo cosas positivas. “Me disfruté la experiencia, los tres días me los pagaron y tuve a Lady Gaga al frente, y a todos los actores, excepto a Emily Blunt”.
Al rodaje les pidieron llevar ropa y accesorios fashion: “Llevé una maleta con varias cosas, solo escogieron mis accesorios personales: un collar y un bolso. Me vistieron con una falda de correas y abrigo de Pucci y unos zapatos de Balenciaga. Antes de entrar al set nos quitaban los celulares y los guardaban sellados, para que nadie pudiera grabar ni tomar fotos. Todo era supersecreto”.
Cuenta que se requirieron tres días para armar una de las escenas más importantes, sino la más crucial de la película: el gran desfile de Runway. “Llegábamos al set, nos apuntábamos en una lista, nos maquillaban; nos sentábamos en el búnker y esperábamos una buena cantidad de horas hasta que nos dijeran: ‘Vamos a la escenografía’. Luego nos llevaban a Brera, bohemio y elegante barrio histórico de Milán, y nos íbamos caminando en fila india”.
El primer día vio a Meryl Streep frente a ella, saludándola, “Me sentía como viendo a la reina de Inglaterra. Todo el mundo en silencio, viendo a Miranda, porque Meryl estaba en personaje. Luego vi a Simone Ashley, quien interpreta a Amari, su asistente, y el segundo día a Anne Hathaway; tuve que ahogar mis ganas de gritarle: ‘Te amo, te adoro’”.
En el set había muchísima ropa de diseñador por todos lados, todo se veía demasiado lujoso y cinematográfico: “Lady Gaga estuvo ensayando muy cerca de nosotros. Su coreógrafo la cubría, mientras preparaban cámaras y luces. Su escena tuvo más de ocho tomas. Ahí entendí todo el trabajo, la producción y el nivel de detalle que hay detrás de una sola escena. Y sentí un profundo respeto por el proceso creativo y por la gente que trabaja detrás de cámaras”.
Al día siguiente, Gaga cantó en vivo durante horas. “La tenía a un metro de distancia. Su energía era increíble, había gente llorando de la emoción. Ver entrar a Meryl Streep y Anne Hathaway, solo para mirar su presentación, fue surreal. Stanley Tucci repitió varias veces una escena, tenía líneas en italiano, fue muy gracioso verlo equivocarse, como cualquier mortal; era muy amable con todos”.
Pese al frío del set, que la obligaba a cubrirse con mantas entre las tomas, y a las jornadas que empezaban a las 3:00 de la tarde y terminaban a la medianoche, al cansancio físico, valió la pena: “El director nos agradeció personalmente, dijo que habíamos sido de los extras más elegantes y educados con los que había trabajado”.
Y deja escapar un dato insólito: la canción final era exclusiva para el filme: para los extras y actores fue un misterio cómo iba a salir. “Solo la escuchábamos cantar ‘Shape of a Woman’, pero no sabíamos el ritmo, la música”. Solo su familia, su jefe y dos amigos sabían que Gianella saldría en la película. El último día, estando el set en silencio, ella misma fue sorprendida con la noticia: “Saliste en la portada del artículo de Vanity Fair que habla del filme”.
Por esos días ocurrieron cosas mágicas: en la Rinascente, en la Piazza del Duomo, tienda de ocho pisos de moda, belleza, hogar y alta gastronomía, regalaron la revista Runway, la real. “Me fui a hacer fila para regalarle a mis amigas de Colombia algo icónico de El Diablo Viste a la Moda, aun cuando yo no sabía si yo iba a aparecer”.
Al día siguiente del estreno, se despierta y su celular está lleno de mensajes de Colombia y una amiga de Alemania le dice: “¿Giane, tú estás en la película?”. “Luego un amigo me manda el video vía tiktok y digo: ‘Dios mío, sí soy’”. No hay ínfulas en sus palabras, solo agradecimiento: “Es una bendición de Dios, participar en una producción como esta es una ruleta rusa, no sabes si quedas seleccionada”.
Ahora describe emocionada las escenas en las que aparece: “En una estoy caminando, entrando en la pasarela, me voy a sentar y se ve todo mi look, y cuando empieza a cantar Lady Gaga, me enfocan la cara. En otra, me destaco por mis accesorios dorados, está Gaga caminando y yo feliz viéndola”.
Actualmente aplica para la residencia italiana, crea contenido (@Gianellaipia), la contratan marcas y la película sigue en cines. Este flashazo de fama no le impide seguir contándole a la gente del encanto de Milán, que siempre viste de moda.
Los datos
Gianella Ipia Jaimes tiene como meta seguir creciendo su ‘networking‘ y seguir visibilizando el talento y la creatividad de su gente de Colombia y Latinoamérica.
Gianella Ipia Jaimes también desarrolla su rol de modelo en Milán, donde trabaja en una startup de guía de moda.