El trágico accidente del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, ocurrido tras despegar del aeropuerto de la población fronteriza de Puerto Leguízamo, continúa dejando dolor en distintas regiones del país. En el departamento del Cauca, tres familias hoy lloran la pérdida de sus seres queridos, quienes estaban en la aeronave siniestrada.
Se trata de Eider Dizú Morano, integrante de la comunidad indígena Nasa del resguardo de Pitayó, en Silvia; Andrés Moreno Chávez, oriundo del municipio de La Sierra; y Deimer Alexis Muñoz, nacido en Mercaderes. Sus nombres se suman a la lista de 69 militares y policías que perdieron la vida en uno de los accidentes aéreos más graves recientes en el país.
De acuerdo con reportes oficiales, la aeronave transportaba 126 uniformados cuando presentó una emergencia pocos minutos después del despegue. El siniestro dejó decenas de víctimas fatales y múltiples heridos, generando una profunda conmoción nacional y activando una operación de rescate en la zona selvática donde ocurrió el impacto.
En medio del duelo, la administración municipal de La Sierra, encabezada por el alcalde Manuel Fernando Guerrero Ortega, expresó un homenaje a Andrés Moreno Chávez, destacando su compromiso con el país y su vocación de servicio. En un mensaje oficial, las autoridades exaltaron su valentía, disciplina y entrega, resaltándolo como un ejemplo para las nuevas generaciones.
Las comunidades de Silvia y Mercaderes también han manifestado su solidaridad con las familias afectadas, recordando a los jóvenes como hijos del territorio que partieron en cumplimiento de su deber. En el caso de Eider Dizú Morano, su pertenencia al pueblo Nasa ha generado múltiples mensajes de acompañamiento desde organizaciones indígenas del Cauca.
El accidente del Hércules C-130 ha puesto nuevamente en el centro del debate las condiciones de las operaciones militares y los riesgos que enfrentan los uniformados en cumplimiento de sus misiones. Mientras avanzan las investigaciones para esclarecer las causas del siniestro, las autoridades han reiterado su compromiso de brindar apoyo a las familias de las víctimas.
Entretanto, en los municipios de origen de los soldados, el dolor se mezcla con el orgullo. Las comunidades recuerdan a estos jóvenes como hombres que decidieron servir a su país, dejando un legado de compromiso y sacrificio que hoy es honrado en medio de la tristeza.
Tras el trágico accidente aéreo donde un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, se precipitó a pocos minutos de despegar del Aeródromo Caucayá, en Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, el pasado lunes festivo 23 de marzo, el Gobierno Nacional decretó tres días de luto nacional.
Así fue confirmado por el presidente Gustavo Petro en sus redes sociales, donde compartió el decreto 0295 de 2026 en el que decreta un luto por el fallecimiento de los 69 uniformados que se encontraban en el avión.
Durante estos tres días, se izará el Pabellón Nacional a media asta en todos los edificios públicos del país, unidades militares y las embajadas de Colombia en el exterior. A su vez, el jefe de estado anunció que “realizarán los honores militares correspondientes a este hecho que nos enluta como país”.