Equipos de socorro y autoridades rescataron este sábado los dos últimos cuerpos de los seis mineros que fallecieron al interior de la mina Mata Siete, ubicada en zona rural del municipio de Guachetá (Cundinamarca), informaron las autoridades locales.
La tragedia ocurrió el pasado jueves, cuando una acumulación de gas metano ocasionó una explosión al interior del socavón, lo que provocó el colapso de la estructura y atrapó a los seis mineros, quienes fueron identificados como Iván Martínez, Arnold Arias, Óscar Castrillón, Huilan Montaño, Manuel Medina y Celso Murcia.
Los mineros fallecieron al interior del socavón, un túnel cavado a 150 metros de profundidad y que, según denuncias de autoridades y entidades de control, permanecía en precariedad y estas personas debían trabajar con instalaciones deficientes al interior de la mina.
La Agencia Nacional de Minería precisó que “la mina Mata Siete tenía un título caducado, estaba dedicada a la extracción ilícita de carbón y había recibido una orden de cierre desde marzo de 2019″.
Los equipos de rescate y socorro trabajaron durante el jueves, viernes y sábado desde la madrugada para hallar a los mineros. Aunque al principio se creía que estaban atrapados y había esperanzas de que sobrevivieran, luego rescatar el primer cuerpo sin vida disminuyó el optimismo.
El viernes se reportó el hallazgo de dos de los cuerpos y en las últimas horas tanto el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, como la Agencia Nacional de Minería dieron cuenta del rescate de los demás cuerpos.
El gobernador denunció que las condiciones para el rescate de los mineros se desarrollaban en “condiciones altamente complejas”, por la acumulación de gases, los restos que dejó la explosión y que obstaculizaron el ingreso al socavón, sumado a la precariedad del sistema de ventilación de la mina.
Según relató el alcalde de Guachetá, Pablo Caquizán, el rescate se dificultó debido a los remanentes de gas metano que quedaron en la mina después de la explosión. Esto obligo a que los rescatistas se turnaran y bajaran progresivamente, en tramos de 15 metros, buscando los cuerpos a cada paso.
Para garantizar la labor de los rescatistas, la Agencia Nacional de Hidrocarburos instaló unos ductos de ventilación que ayudaron a extraer el gas metano, una tecnología de la que carecían los seis trabajadores que se ganaban el sustento en condiciones de alto riesgo dentro de esta mina.
La comunidad y las familias de los mineros exigen una investigación profunda, así como acciones contundente contra la minería ilegal en la zona y para la protección del medio ambiente.