Con esta figura no ha caído un solo mandatario, debido a que -según analistas- el trámite que le puso la ley es muy engorroso.
Teóricamente, la revocatoria del mandato de alcaldes y gobernadores se muestra como una de las principales herramientas de sanción ciudadano a los mandatarios que no cumplen con sus promesas de campaña. Sin embargo, su reglamentación le proporcionó un procedimiento tan engorroso que, hasta hoy, ninguna de las que se han promovido ha prosperado.La última revocatoria que comenzó a tramitarse en el país fue en Bogotá, en donde -de la mano del representante Miguel Gómez- se pretende llevar a los capitalinos a las urnas para revocarle el mandato al alcalde Gustavo Petro. Sin embargo, este propósito ya divide opiniones, e incluso, se dice que como en otras experiencias anteriores no pasará nada.La figura de la revocatoria, creada en la Constitución de 1991 y reglamentada por la Ley 134 de 1994, se vendió como la mejor herramienta de control ciudadano. En su momento se dijo que ésta iba a reforzar la democracia y el accionar del Constituyente Primario para que sus gobernantes cumplieran sus promesas.Para buscar una revocatoria existen cuatro elementos clave: voto programático, actos de corrupción, violación de derechos humanos y pérdida de legitimidad, muchos de los cuales han sido característicos de diversos gobernantes del país que -sin problema- han terminado sus mandatos, porque consolidar este propósito no es fácil.Lo que sucede es que la norma que reglamentó esta figura es muy exigente, dijo el abogado especialista en derecho electoral José Vicente Sánchez, quien aseguró que para adelantar un proceso de este tipo existen muchos problemas, porque las firmas se pueden conseguir fácilmente, pero encontrar a quienes votaron es una tarea más difícil.Lo anterior se deriva en que la ley que se encuentra vigente (la 134) determina que solamente quienes sufragaron en las elecciones pueden revocar un mandato, con base en porcentajes que se basan en el total de los votos válidos que hubo en esa jornada comicial.Es por esto que el jurista advirtió que promover no es solo firmas, sino que se debe hacer una campaña amplia con esas personas que votaron para que pueda prosperar esa revocatoria.Por su parte, el constitucionalista Juan Manuel Charry explicó que la reglamentación se hizo de manera excesiva y este proceso se ha convertido en una carera de obstáculos para quienes emprenden la cruzada.El analista aseguró que no solamente la revocatoria tiene estos problemas, sucede lo mismo con el referendo y el plebiscito que se han convertido en mecanismos inoperantes, porque la Ley 134 es demasiado inflexible.Incluso argumentó que es un saludo a la bandera, al sustentar que quienes tratan de hacer efectivo este derecho no saben cómo hacerlo.No lejano de las apreciaciones anteriores se manifestó el analista Alfredo Rangel, quien también consideró que las exigencias legales para la revocatoria son muy altas y por eso no se han podido cumplir.Otro que cree que la ley puso muchas restricciones es el exmagistrado del Consejo Nacional Electoral (CNE), Antonio José Lizarazo, por lo que calificó el proceso como muy engorroso que no ha permitido que, hasta hoy, prospere campaña alguna en este sentido.Para el exmagistrado de la Corte Constitucional, José Gregorio Hernández, a estos mecanismos de participación ciudadana les ha faltado publicidad, a lo que se suma que hay demasiados requisitos para que se llegue, no solo a la revocatoria de mandato, sino también a un plebiscito o un referendo.Pero Hernández fue más allá y dijo que no es comprensible que la revocatoria solo se aplique a gobernadores y alcaldes, ya que se debería poder revocarse todo funcionario elegido por voto popular.El halo políticoOtro elemento que se suma a la cadena de dificultades para que una revocatoria tenga futuro es el tema político.Para el exmagistrado Lizarazo es evidente que la realidad política es un ingrediente que complica la revocatoria, debido a que los mandatarios tienen el poder, el control del gasto y la nómina, tanto que, según indicó se compara a la reelección, en la que los competidores difícilmente le ganan a quien ostenta el poder.Para el abogado Sánchez el tema político también es clave y enfatizó que la revocatoria se convierte en un arma de doble filo, porque si no prospera en contra de un mandatario, éste se ancla en el poder y la única forma de tumbarlo es por investigaciones penales, disciplinarias o fiscales.Una herramienta necesariaParalelo de los inconvenientes, hay quienes defienden la figura y argumentan que es una herramienta necesaria para la democracia.Por lo menos así lo observó el analista León Valencia, quien dijo que si bien no ha dado resultado, es una figura válida para someter a evaluación y cuestionamientos a los gobiernos regionales y locales y recalcó que se trata de una herramienta muy nueva para el país que no son muy conocidas por la ciudadanía.Alfredo Rangel tiene una concepción similar y agregó que la ciudadanía tiene una percepción de sus gobernantes y sabe cuando una gestión es buena o mala, por eso creo que esta figura adquiere sentido para el control ciudadano.