Durante años, el uso de celulares dentro de los planteles educativos ha generado opiniones divididas. Mientras algunas instituciones optan por permitirlos, otras los restringen e incluso han impuesto prohibiciones dentro de sus aulas. Sin embargo, una norma del Ministerio de Educación Nacional aclara la polémica sobre el uso de teléfonos celulares en los colegios del país.
Se trata de la Ley 2170 de 2021 que reguló el uso de herramientas tecnológicas en los entornos escolares. Esta norma no prohíbe de manera automática los celulares, pero sí establece reglas claras que los colegios deben incorporar en sus manuales de convivencia.
La normativa establece que corresponde al Ministerio de Educación formular, implementar, hacer seguimiento y evaluar las orientaciones técnicas sobre el uso de tecnologías de información y comunicaciones por parte de estudiantes de preescolar, básica y media. Esa misma ley indica que los colegios deben contemplar en sus acuerdos de convivencia mecanismos que promuevan un “uso adecuado” de dispositivos móviles en diversos entornos escolares.
Esto significa que no se elimina completamente la posibilidad de usar celulares en los colegios, pero sí se exige que cada institución explique por qué decide permitirlos o restringirlos y cómo esa decisión contribuye al aprendizaje o bienestar de los estudiantes. Es decir, que no basta con hacer una prohibición general sin una justificación educativa clara.
Cada plantel, entonces, tiene la responsabilidad de actualizar sus manuales de convivencia y establecer reglas sobre el uso de celulares que reflejen sus necesidades pedagógicas y comunitarias.
Estas reglas pueden variar, pues algunas instituciones permiten el uso supervisado de dispositivos, otras restringen el acceso en determinadas áreas o momentos, siempre con un enfoque educativo. Y otras prohíben el uso de celulares en los planteles educativos.
Entre las razones que se han esgrimido para reforzar estas normas están la búsqueda de ambientes escolares más tranquilos y enfocados en el aprendizaje, así como la reducción de posibles efectos negativos asociados al uso permanente de pantallas y redes sociales durante las clases.
Cabe recordar que en 2024, una asociación de colegios no oficiales determinó la suspensión y restricción del uso de teléfonos celulares en sus instalaciones. Tras el anuncio, el Ministerio de Educación manifestó que “respeta dicha decisión en el entendido de que el uso permanente de pantallas puede generar efectos negativos en el desarrollo psicosocial y en el aprendizaje de los estudiantes”.
Según los líderes de la cartera, la tecnología, como todos los grandes avances, puede tener efectos positivos o negativos según como se maneje.
No obstante, el Ministerio de Educación aclaró que “antes de hacer extensiva la medida a todos los establecimientos educativos del país, se deben adelantar espacios de diálogo y concertación al interior de cada consejo académico, junto con rectores, docentes, estudiantes e incluso padres de familia para establecer en qué momentos se puede restringir el uso de dispositivos electrónicos”.
“Colombia nos dice normativamente que antes de los 14 años no debemos darle, de manera permanente, un teléfono celular a un niño o a una niña. Pero sí hay muchos maestros que hacen uso creativo de la tecnología y lo importante es que esos docentes tengan la libertad de establecer las normas específicas para cada comunidad educativa y colegio”, indicó la cartera.