Una nueva tragedia sacude la convulsa región del Catatumbo, en el noreste de Colombia. Al menos seis personas fueron asesinadas este martes en la aldea Oropoma, perteneciente al municipio de Ábrego, en el departamento de Norte de Santander. El ataque armado fue perpetrado contra los ocupantes de una camioneta asignada por la Unidad Nacional de Protección (UNP), según informaron fuentes policiales.

El reporte preliminar indica que las víctimas, identificadas como cuatro hombres y dos mujeres, se desplazaban por el corredor vial que comunica a los municipios de Ábrego y Ocaña. En ese punto, el vehículo fue interceptado y atacado con armas de fuego de largo alcance por sujetos armados que abrieron fuego de manera indiscriminada.

Entre las personas fallecidas se encuentra el líder social Freiman David Velásquez, un reconocido miembro de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat).

Catatumbo, un lugar azotado por la violencia. | Foto: Captura video de Fuerzas Militares de Colombia

Velásquez contaba con un esquema de seguridad de la UNP debido a las constantes amenazas en su contra por su labor comunitaria. Este crimen vuelve a poner en evidencia las graves fallas de seguridad y la vulnerabilidad a la que se enfrentan los defensores de derechos humanos en el territorio nacional.

El Catatumbo es una región estratégicamente compleja que, a pesar de su inmensa riqueza en recursos naturales, padece altos índices de pobreza estructural y bajos niveles de desarrollo social.

Del Catatumbo brota agua por todos lados y tiene paisajes hermosos, pero la guerra opaca la belleza. | Foto: NO

Desde hace varias décadas, esta zona geográfica se encuentra en una disputa violenta y permanente entre diversos grupos guerrilleros y organizaciones paramilitares que buscan controlar las economías ilegales y los corredores de movilidad.

Actualmente, en esta parte del país operan con fuerza la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 de las disidencias de las FARC, estructuras señaladas por las autoridades como las principales dinamizadoras de la violencia en el departamento.

De otro lado, se conoció que las operaciones contra las economías ilícitas del ELN en la región del Catatumbo dejaron un nuevo golpe a las finanzas de ese grupo armado ilegal.

Tropas del Ejército Nacional ubicaron y destruyeron una refinería ilegal artesanal que era utilizada para el almacenamiento y procesamiento de hidrocarburos hurtados del oleoducto Caño Limón-Coveñas, en zona rural del municipio deTibú, Norte de Santander.

De acuerdo con la información oficial, labores de inteligencia militar permitieron establecer la existencia de cinco piscinas artesanales que eran utilizadas por integrantes del frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN para almacenar combustible empleado, presuntamente, en el procesamiento de clorhidrato de cocaína.

Durante la intervención militar fueron hallados e incautados 80.844 galones de ACPM y 65.285 galones de gasolina, combustible que, según las autoridades, hacía parte de las fuentes de financiación ilegal de esa estructura armada. La judicialización del procedimiento quedó a cargo de unidades de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional.