Un vuelo con un centenar de colombianos deportados de Estados Unidos llegó a Bogotá la noche del jueves, el primero desde la reunión que sostuvieron en la Casa Blanca los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro, informó la cancillería.
El gobierno colombiano acordó reanudar los vuelos de deportación de migrantes poco antes de la visita el martes del presidente izquierdista a su homólogo estadounidense, en la que limaron asperezas y aliviaron tensiones que se venían acumulando desde inicios del año pasado.
Las quejas de Petro por supuestos malos tratos a sus ciudadanos deportados fueron el inicio de los constantes enfrentamientos entre los mandatarios.
La cancillería publicó fotografías de algunos de los 101 deportados, vestidos con conjuntos deportivos, a su llegada a Bogotá en un vuelo de la fuerza área colombiana.
La canciller Rosa Villavicencio aseguró que el país planea enviar 20 vuelos para repatriar a sus ciudadanos.
Petro impidió la llegada de vuelos estadounidenses con deportados en enero, una medida que desató amenazas de imposición de aranceles por parte de Trump.
El mandatario colombiano, presionado por Washington, envió aviones para recoger a sus ciudadanos y eventualmente permitió la entrada de aeronaves de Estados Unidos con la condición de que se respetaran sus derechos.
Pero en mayo de 2025, Colombia suspendió los permisos y acusó a Washington de no cumplir con los acuerdos.
Ahora la cancillería informó que se harán unos 20 vuelos, uno semanal, para ir trayendo a estas personas. Se trata de ciudadanos colombianos “que cuentan ya con una resolución de expulsión” en Estados Unidos.
Piden a un comité de la ONU investigar las “graves violaciones” de EE.UU. en Minnesota
De otro lado, una importante organización de defensa de las libertades civiles estadounidense pidió que un comité de la ONU investigue las “graves violaciones” del gobierno federal en Minnesota, donde se llevaron a cabo redadas migratorias.
Durante semanas, miles de policías federales, entre ellos agentes armados y con pasamontañas, han multiplicado las redadas en este estado del norte de Estados Unidos para expulsar a migrantes en situación irregular, uno de los objetivos del presidente republicano Donald Trump en su segundo mandato.
La muerte de dos manifestantes por disparos de agentes en enero ha desatado pánico.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) afirma haber enviado una petición urgente al Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) en la que le insta a “investigar las graves violaciones de Estados Unidos a sus obligaciones de derechos humanos” en Minnesota.
La ACLU pidió al comité que responda urgentemente a la dura represión migratoria de Trump.
La organización afirma que “los agentes federales han ignorado los derechos humanos básicos”, apuntando especialmente “a las comunidades somalíes y latinas”.
“La flagrante represión de la administración Trump en Minnesota no solo viola la Constitución, sino también las obligaciones internacionales de derechos humanos de Estados Unidos que prohíben el uso de perfiles raciales y étnicos, los asesinatos extrajudiciales y el uso ilegal de la fuerza contra manifestantes y observadores”, sostiene Jamil Dakwar, directivo de ACLU, en un comunicado