Alejandro Almanza tiene 25 años y vive con un dolor constante que, según su propio testimonio, transformó por completo su vida. Lo que alguna vez fue una rutina activa, marcada por el deporte y los proyectos personales, hoy se resume en una silla de ruedas, múltiples diagnósticos médicos y una batalla legal contra su EPS y la ARL.

En medio de ese panorama, el joven tomó una decisión que ha generado impacto y debate: solicitar formalmente la eutanasia, al considerar que su sufrimiento físico y emocional ya no le permite llevar la vida que soñaba.

La historia de Alejandro fue dada a conocer en el pódcast 'Vamos pa’ eso’, un espacio en el que relató no solo su estado de salud actual, sino también los antecedentes que, según afirma, desencadenaron su condición. En el programa habló de una infancia difícil y de cómo, al llegar a la adultez, consiguió empleo en un call center, trabajo que considera determinante en el deterioro de su salud.

Alejandro trabajaba en un Call Center, según su testimonio, el uso constante de una diadema auricular y el alto volumen de la llamadas, derivaron su actual discpacidad. | Foto: Milagros Palomares- Semana

De acuerdo con su relato, el uso prolongado de una diadema y el alto volumen de las llamadas telefónicas le provocaron problemas auditivos, entre ellos episodios de otitis.

Alejandro aseguró que, pese a manifestar molestias, estas no fueron atendidas de manera oportuna en su lugar de trabajo. Con el tiempo, las afecciones se agravaron y derivaron en síntomas más severos, como mareos intensos y dificultades para caminar.

Uno de los momentos que, según cuenta, marcó un antes y un después en su vida ocurrió durante un procedimiento médico para la limpieza de sus oídos. Alejandro recordó que la atención fue apresurada y que la intervención, realizada con una jeringa de agua a presión, se centró en el oído que ya presentaba mayores complicaciones.

Tras ese procedimiento, afirmó haber experimentado por primera vez un episodio de vértigo severo. “Quedé muy mal”, relató en el pódcast, al describir la sensación que lo acompañó desde entonces.

A partir de ese momento, su situación médica se volvió más compleja. Los diagnósticos incluyeron un síndrome vertiginoso y, posteriormente, monoplejía, una condición que afectó la movilidad de una de sus extremidades.

Para Alejandro, vivir con dolor y sin poder moverse, representa no querer vivir más. | Foto: Secretaría de Salud

Las constantes incapacidades médicas y la imposibilidad de continuar trabajando impactaron de lleno su estabilidad económica y su entorno familiar, generando, según expresó, un profundo desgaste emocional.

Ante el avance de su deterioro físico y la falta de respuestas que considera adecuadas por parte de las entidades responsables, Alejandro decidió hablar con su familia sobre una determinación difícil. “Yo le dije a mi familia: ‘Ya no quiero vivir más’. Yo quiero pedir la eutanasia. Esto no es vida para nadie”, afirmó, pues para él, el dolor permanente y la pérdida de autonomía representan una vida que no desea continuar.

Actualmente, desde el pódcast 'Vamos pa’ eso’ se impulsa una recolección de recursos con el fin de apoyar económicamente a Alejandro y a su familia, además de encontrar abogados que puedan orientarlo en los procesos legales que enfrenta.

Aunque el joven mantiene firme su solicitud de eutanasia, también ha expresado que espera una respuesta de su antiguo empleo y de la EPS frente a su situación de salud, mientras continúa librando una lucha que, hasta ahora, ha marcado cada aspecto de su vida.