Lo que inició como una probabilidad de que se presenten altas temperaturas, asociadas con el Fenómeno de El Niño, rápidamente escaló a una posibilidad de racionamiento de energía al finalizar 2026 o al inicio de 2027, si no se toman las medidas necesarias.
Desde el pasado mes de marzo el país observa una caída sostenida en las lluvias y un aumento de la temperatura. Reportes del Ideam así lo confirman. La probabilidad de ocurrencia del Fenómeno del Niño pasó de 62 % a 82 % durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Asimismo, las proyecciones indican una posible consolidación cercana al 96 % hacia finales del año.
Este crecimiento estrepitoso revivió un término que hace cerca de 100 años no se escuchaba y que podría llegar a calar fuerte en la generación de energía del país: ‘El Súper Niño’.
A través de una circular oficial, firmada por el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, el Ejecutivo reconoció abiertamente que el Sistema Interconectado Nacional (SIN) corre un riesgo inminente de no contar con la generación suficiente para cubrir la demanda del país, especialmente si se consolida un escenario de sequía prolongada.
El panorama es especialmente crítico debido a que el sistema ya arrastra un déficit de ‘energía en firme’; es decir, la reserva de respaldo que tiene el país para generar electricidad cuando los embalses se secan y las hidroeléctricas bajan su producción.
El problema radica en que, según datos de XM (administrador del mercado mayorista de energía en Colombia), al menos el 65 % de la energía en el país proviene de las fuentes hídricas, esas mismas que podrían disminuir sus niveles de forma considerable con la reducción de las lluvias.
“El nivel de los embalses está más o menos en un 64,8 %, un nivel menor al esperado para afrontar una etapa de fuerte sequía, donde deberíamos estar en niveles de los embalses por encima del 80 %”, comentó Julio César Vera, experto en temas energéticos, como un ejemplo del momento crítico del país.
XM también reveló que para 2026 se tenía una proyección de que ingresarían al mercado 4475 megavatios, pero la realidad es que hasta el momento solamente han ingresado 291 megavatios. Esto en lo que se refiere a nuevos proyectos generadores de energía.
La última vez que Colombia vivió una situación bastante compleja en estos términos fue en 1992, cuando el Gobierno Nacional realizó apagones por al menos 10 horas diarias durante 13 meses, producto de las sequías que hubo por el Fenómeno de El Niño.
En esa época, de acuerdo con datos de la Unidad de Planeación Minero Energética, el racionamiento de energía generó pérdidas superiores a los 100 millones de dólares y la generación eléctrica pasó a depender en ese momento de las termoeléctricas.
En la actualidad, un informe del Banco de Bogotá estimó que una sola hora de apagón en Colombia podría generar un impacto económico de entre $ 204.000 millones y $ 375.000 millones cada hora.
Por su parte, Fedesarrollo comentó que un racionamiento de energía podría generar una caída del Producto Interno Bruto de 1,5 puntos porcentuales.
Los sectores más afectados por un eventual apagón serían la manufactura, la minería y el comercio, lo que representaría cerca del 30 % del empleo nacional. Es decir, este hecho podría desencadenar la pérdida de más de 200.000 empleos.
“Es fundamental por ello propiciar programas de ahorro y uso eficiente de energía a todo nivel y seguir ahorrando al máximo agua en los embalses, por lo cual la generación térmica con seguridad tenderá a incrementarse. Además, debemos aprovechar al máximo toda la capacidad que tengamos disponible de solar, seguir propiciando la entrada de nuevos proyectos en esta materia y aprovechar la autogeneración y generación distribuida que el país ha venido impulsando”, recomendó el analista Vera.
Piden apostar de inmediato por otros tipos de energía
Colombia tiene una capacidad de 6232 megavatios de generación térmica, por lo que desde la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén) se le pidió al Gobierno Nacional que se enciendan estas generadoras desde ya para prevenir un eventual impacto de El Niño.
“¿Cómo se cuidan los embalses? Privilegiando la generación térmica cuando sea necesario, usando otras fuentes de generación, aprovechando excedentes de energía, administrando el agua con visión de largo plazo para no gastar hoy lo que puede hacer falta mañana y, desde el papel de los usuarios, no malgastando la energía. El ahorro de agua y energía es clave”, dijo Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén.
La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), informó que ya se aprobaron algunas medidas para poder hacer frente a una eventual crisis, contemplando la facilitación de entrada a pruebas de nuevos proyectos o ampliaciones enfocados en la generación de energía, además de la posibilidad de entrega de excedentes de plantas de generación no operadas centralmente para el sistema.
No obstante, la Creg aclaró que estos mecanismos solamente entrarán en vigor “si los análisis técnicos confirman riesgos para el suministro seguro y confiable de energía, asociados a condiciones hidrológicas adversas”.
Aunque las recomendaciones por parte de los expertos y algunas entidades son claras, también han argumentado que al gobierno de Gustavo Petro se le acabó el tiempo para poder prepararse ante un eventual ‘Súper Niño’, ya que esto se advirtió desde hace más de dos años.
“Llevamos más de dos años advirtiendo sobre esta amenaza y lamentablemente el Gobierno Nacional minimizó estas alertas. Hoy el tiempo se agota y tenemos cinco factores que pueden materializar un racionamiento eléctrico: El clima y el Fenómeno de El Niño, la falta de energía firme y las señales adversas a las generadoras, el insuficiente gas natural nacional, los problemas financieros por falta de pago y el inesperado incremento en la demanda”, expresó Camilo Sánchez, presidente de Andesco.
El líder gremial destacó que la deuda acumulada con las generadoras de energía suma $8,2 billones y dio otros datos como es el aumento de la demanda de energía en mayo que creció 7,9 %.
Las medidas que tomará el Gobierno Nacional
El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural reconoció que el agro reporta más del 80 % de afectación durante la ocurrencia de fenómenos como El Niño, por lo que anunció la inversión de $ 146.000 millones en 421 municipios para evitar hechos que se puedan lamentar.
Por una parte, $ 110.000 millones serán invertidos en fertilizantes y otros productos subsidiados para productores, mientras que los otros $ 36.000 millones se usarían para promover el uso de insumos biológicos, productos que mejoran la calidad del suelo y fertilizantes orgánicos.
Asimismo, se instalarán a nivel nacional cerca de 10.000 sistemas de recolección de agua de lluvia, para así poder regar los suelos y cultivos en época en la que las precipitaciones disminuyan.
Para hacer frente en otros sectores, el Gobierno socializó una hoja de ruta con cerca de 50 acciones para contrarrestar los efectos del Fenómeno de El Niño, las cuales serán implementadas en el último trimestre del presente año.
Entre las estrategias priorizadas se encuentra el seguimiento permanente a escenarios de demanda eléctrica y abastecimiento de gas, revisión de esquemas regulatorios y medidas de confiabilidad del sistema, monitoreo a planes de generación y coordinación técnica semanal entre entidades del sector.
También se contempla la implementación de un tablero de control administrado por la UPME (Unidad de Planeación Minero Energética) para seguimiento en tiempo real, creación de estrategias de divulgación y comunicación para enfrentar el fenómeno climático, y la evaluación de medidas estructurales para garantizar sostenibilidad financiera y operativa del sistema energético.
“La seguridad energética de Colombia requiere continuidad institucional, planeación y decisiones estructurales. La política energética debe trascender los gobiernos y convertirse en una política de Estado que garantice confiabilidad para los usuarios y el desarrollo del país con responsabilidad y sin perjuicio de la coyuntura electoral”, expuso Edwin Palma, ministro de Minas y Energía de Colombia.
A su vez, se anunció que ya se programó el mantenimiento de la regasificadora de Cartagena para estar en óptimas condiciones de funcionamiento por si el país lo requiere. Estas labores se realizarán entre julio y agosto.
Mientras las advertencias crecen, algunos expertos hacen llamado a la prudencia y aseguran que no se debe especular con este tema porque los que pueden pagar las consecuencias son los usuarios con unas mayores tarifas de energía. Por ello, invitan a seguir datos concretos como los que produzca la Administración Nacional Oceánica Atmosférica (NOAA), autoridad en este tema.