Una familia colombiana fue deportada tras haber permanecido en el Centro de Detención de Dilley, Texas, bajo custodia durante dos meses.
De Colombia habrían huido por temor hacia EE.UU, pero en medio de su camino se atravesó el ICE y todo cambió.
Durante dos años, Andrea y sus dos hijas menores de edad, lograron vivir una vida tranquila. En un abrir y cerrar de ojos fueron encerradas en el centro de detención de ICE en Dilley.
Según contó Andrea a Univisión, una de sus hijas de 14 años de edad es quien ha mostrado un cuadro clínico preocupante debido al encierro que vivieron.
La menor enfrentó depresión, ansiedad severa e intentó quitarse la vida mientras estaban detenidas.
Cuando estaba bajo custodia de ICE, la menor les dijo: “Me contaron que yo me autolesioné, que me pegaba contra el piso. Y ahí fue que me di cuenta de que no estoy bien aquí”.
En el momento en que el caso se dio a conocer de manera pública y se denunció que el centro de detención no contaba con medicamentos ni atención médica adecuada, las tres fueron deportadas.
Pero al estar ya en Colombia y dejar al resto de su familia en Estados Unidos, el panorama para las tres mujeres es bastante difícil.
“Yo aquí soy enfermera, pero digamos que por el tema de durar dos años sin ejercer y estar fuera del país, se complica un poco más el conseguir trabajo”, dijo.
La situación no es fácil. Debido al historial clínico de la menor, ella requiere de tratamiento especial.
Y es que, según cuenta la madre, la menor, al ser liberada del centro de detención, le fue entregada medicina solo para tres días, por lo que teme que se repita un episodio de los que vivió en Dilley.
“Llegamos sin nada, entonces, todo el tema de ropa, de pagar arriendo, de volver otra vez a conseguir todo para empezar nuevamente ha sido como un poquito complicado”, reveló a la cadena televisiva estadounidense Andrea.
La cual hizo énfasis en que sus hijas necesitan del medicamento, de uniformes, de un hogar, de una comida, entre muchas otras cosas que en estos momentos a ella le resulta muy difícil poderles proporcionar.
Y es que, según reveló, los gastos fijos de las tres mujeres en Colombia superan los mil dólares, cifra que precisamente Andrea no tiene; por ello anda en busca de trabajo, y lo único que espera es que se puedan estabilizar lo antes posible.