Tres sismos de baja a moderada intensidad sacudieron nuevamente al Chocó y el noroccidente antioqueño entre la noche del lunes 24 y la madrugada del martes 25 de agosto, según el reporte del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
La secuencia, que no dejó reportes de daños significativos, tuvo como epicentros puntos cercanos a Sipí, en Chocó, y a Dabeiba, en Antioquia, y fue percibida de forma parcial por habitantes de las zonas aledañas.
De acuerdo con el boletín oficial publicado en la cuenta institucional del SGC, los dos primeros movimientos registraron una magnitud de 3,1 y se localizaron a 14 y 25 kilómetros de Sipí, Chocó; el primero ocurrió alrededor de las 11:00 p. m. del lunes y el segundo a las 0:49 a. m. del martes.
El tercer temblor, de mayor magnitud —3,7—, tuvo su epicentro a 8 kilómetros de Dabeiba, en Antioquia. Los sismos fueron localizados en jurisdicciones de Istmina, Chocó, y Dabeiba, Antioquia; los dos de Chocó presentaron profundidades de 39 y 43 kilómetros, mientras que el registrado en Antioquia fue catalogado como superficial.
Aunque las magnitudes reportadas se ubican en un rango que suele considerarse ligero, la percepción del temblor depende de factores como la profundidad, la distancia al epicentro y las características del suelo.
En general, sismos superficiales tienden a sentirse con mayor intensidad en la superficie y pueden provocar vibraciones más notorias en edificaciones, mientras que los de mayor profundidad se disipan antes de llegar a la superficie. En este caso, la combinación de dos eventos a mediana profundidad y uno superficial explica que algunas comunidades hayan sentido las sacudidas y otras no.
Ante la recurrencia de movimientos telúricos en regiones sísmicamente activas como el Pacífico colombiano y el noroccidente antioqueño, las autoridades de gestión del riesgo insisten en la importancia de la prevención y la preparación familiar.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres recomienda que cada hogar elabore un plan de emergencia que incluya una ruta de evacuación clara, la identificación de sitios seguros dentro y fuera de la vivienda, y un kit de emergencia con agua, linterna, radio, alimentos no perecederos y documentos de identificación.
Durante un temblor, las recomendaciones básicas son mantener la calma, protegerse en zonas estructuralmente seguras —por ejemplo, debajo de un escritorio resistente o junto a una columna— y evitar permanecer cerca de puertas, ventanas o elementos que puedan desprenderse.
Después del sismo, es fundamental actuar con cautela: no usar ascensores, evitar correr o empujar a otras personas, revisar el estado de la vivienda y mantenerse alejado de objetos peligrosos o líneas eléctricas caídas.