Una controversia se desató en la sede principal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) tras la visita de su nueva directora, María Carolina Restrepo Cañavera. Durante un recorrido por las instalaciones, la funcionaria manifestó un rechazo frente a varios murales, al considerar que contenían mensajes ideológicos definidos por adultos. La pared tenía escrito: “Resistencia chiquita”.

Convencida de que las áreas destinadas a la infancia deben centrarse exclusivamente en la protección y el juego sin carga política, Restrepo impartió la orden directa de borrar las intervenciones artísticas para evitar lo que catalogó como un uso indebido de los menores de edad.

Frente a las piezas intervenidas en la entidad, la funcionaria reaccionó cuestionando la presencia de consignas específicas y la validez de que los niños fueran expuestos a ese tipo de discursos.

Muros de la sede del ICBF tras la decisión de borrar las expresiones gráficas. | Foto: COLPRENSA ©

“¿Cómo usan a los niños? Esto es absolutamente abusivo”, expresó Restrepo.

“Un niño, ¿qué va a saber del mensaje que va a salir, dizque ‘resistencia chiquita’? ¿Qué es eso?”, manifestó durante el recorrido.

“Un niño, lo único que tiene es que jugar”, sostuvo.

El desacuerdo de la directora se enfocó en frases como “Aquí estuvo la resistencia chiquita”. Sin embargo, el origen de ese texto guarda un antecedente clave que matiza la interpretación de la escena.

“Resistencia Chiquita” no constituye un eslogan improvisado, sino que da nombre a una colectiva de niñas rurales de Bogotá reconocida por recurrir al teatro, la danza y la música para combatir las violencias y estereotipos de género.

La iniciativa fue premiada por la Secretaría de Cultura de Bogotá con una beca de participación infantil en 2023, e incluso el propio ICBF había registrado actividades oficiales con esta agrupación en noviembre de ese mismo año.

“Vamos a organizar la información que llegue y a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a encontrarlos. En momentos como este no hay cargos que esperar ni tiempo que perder. Los niños de Colombia son la prioridad”, expresó sobre esa iniciativa la funcionaria.

Hasta el momento no se ha determinado con exactitud quiénes impulsaron la realización de la obra dentro de la sede pública ni el nivel real de intervención que tuvieron los menores en la pintura de los bocetos.

“No actúo en nombre del ICBF ni estoy impartiendo instrucciones a nadie dentro de la entidad. Soy una ciudadana. Y como ciudadana, creo que algo tenemos que hacer como país cuando desaparece un niño. Francamente,me preocupa más encontrarlo que buscar razones para no ayudar a buscarlo”, concluyó.