En Colombia, la distribución de bienes tras la muerte de una persona no depende únicamente de la voluntad familiar, sino de un marco legal preciso que establece quiénes tienen derecho a heredar. Aunque es común pensar que el cónyuge sobreviviente hereda automáticamente todo el patrimonio, la ley contempla condiciones específicas para que esto ocurra.
El sistema está regulado por el Código Civil, que define los llamados órdenes sucesorales, una jerarquía que determina la prioridad entre los herederos. “Fijan las leyes para determinar la prelación de un heredero o grupo de herederos sobre otros“, explica la Notaría 19 de Bogotá. Este esquema establece que el cónyuge no siempre ocupa el primer lugar y que su participación depende de la existencia de otros familiares con mejor derecho.
En el primer orden sucesoral están los hijos, quienes tienen prelación sobre cualquier otro heredero, regulado por el artículo 1045 del Código Civil. En este escenario, el cónyuge no recibe la totalidad de los bienes, sino que participa en la herencia bajo figuras como la porción conyugal o los gananciales.
Si no hay descendientes, entra en juego el segundo orden, según el artículo 1046: los ascendientes de grado más cercano, es decir, los padres del fallecido. En este caso, la herencia se reparte entre los ascendientes y el cónyuge, sin que este último pueda acceder al 100 % del patrimonio.
El tercer orden incluye a los hermanos, quienes comparten la herencia con el cónyuge si no existen hijos ni padres. Bajo esta condición, al esposo o esposa le corresponde únicamente una parte, generalmente la mitad, de los bienes.
Solo cuando no existen descendientes, ascendientes ni hermanos, el cónyuge sobreviviente puede heredar la totalidad del patrimonio. Es decir, debe haber una ausencia absoluta de familiares en los órdenes previos para que se consolide ese derecho.
El testamento y la Ley 1934 de 2018
Este panorama puede cambiar si existe un testamento válido. Con la entrada en vigor de la Ley 1934 de 2018, se amplió la libertad para disponer de una parte de los bienes. Ahora, el 50 % del patrimonio corresponde a la “cuarta de mejoras y de libre disposición”, que el testador puede asignar a quien desee, incluido su cónyuge.
Sin embargo, el otro 50 % está reservado para los herederos forzosos, conocidos como legitimarios, lo que limita la posibilidad de dejar toda la herencia a una sola persona si existen familiares con derecho.