Entre Urrao y Frontino hay 1.450 personas confinadas por cuenta de los enfrentamientos entre varios grupos armados. La misma crisis padecen 50 familias en Valdivia y otras 60 llevan varios días atrapados en Remedios por miedo a caer a causa de las balas cruzadas de los criminales.

2.000 personas en el departamento están en este momento en una emergencia humanitaria, encerrados sin tener acceso a alimentos ni servicios mínimos y sin poder ni siquiera salir de sus casas por el conflicto que atraviesan sus territorios, según señaló Luz Patricia Correa, coordinadora de derechos humanos de la Gobernación de Antioquia.

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Según Richard Sierra, gerente indígena del departamento, la Gobernación está coordinando con las alcaldías y las dependencias nacionales la ayuda para las familias afectadas. Sin embargo, reitera que lo que verdaderamente necesitan las comunidades es que el Estado llegue de manera integral y definitiva a las zonas donde hoy son los criminales los que imponen su ley.

Olivero Parra, líder comunitario en Urrao, señala que el clamor no es que envíen solo mayor pie de fuerza, porque lo que menos necesitan es que se prolonguen los enfrentamientos. “Las balas, independiente de dónde salgan, amenazan nuestras vidas”, sostiene. Lo que piden es que las nuevas directrices del Gobierno Nacional se materialicen con servicios de salud, con alimentación, arreglo de vías y ejecución de proyectos comunitarios.

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En Urrao han vivido todo este año una situación crítica que ha mantenido a cientos de personas confinadas la mayor parte del año, con apenas unos días de tregua entre uno y otros enfrentamientos. Aunque han decretado toques de queda, medidas restrictivas y solicitud de aumento de policías y soldados la situación no ha cambiado en absoluto.