El terremoto del pasado 10 de agosto dejó en Cali graves daños estructurales, colapsos de edificios y más de 150 fallecidos y, en medio de las labores de recuperación, hay otros sectores que también están afrontando dificultades.
La emergencia está derivando en dificultades económicas para familias, trabajadores y pequeños empresarios que vieron disminuir sus ingresos tras el sismo.
Entre los sectores impactados están los comerciantes y emprendedores de Zona 65, plazoleta comercial que abrió sus puertas el 29 de mayo y que venía consolidándose como un espacio de encuentro para las familias caleñas, con establecimientos gastronómicos, servicios y diferentes emprendimientos.
Después del movimiento telúrico, los comerciantes del lugar enfrentaron una reducción en sus ventas y tuvieron que buscar alternativas para mantener sus negocios.
Rodrigo Amaya, uno de los emprendedores, dueño de una pizzería en Zona 65, explicó el desafío que enfrentan en la actualidad.
“No ha sido fácil levantarnos después de esta catástrofe, pero aquí estamos, al frente de la situación. No podemos parar, tenemos que seguir trabajando y salir adelante por el sustento de nuestras familias, como también ayudar a los demás”, dijo Amaya.
Frente a este panorama, Zona 65 decidió destinar parte de su espacio para apoyar la atención de la emergencia, por lo que puso el espacio a disposición como centro de acopio para apoyar a familias vulnerables y, al mismo tiempo, como punto de encuentro para otros emprendedores que necesitaban una oportunidad para mostrar lo que hacen.
La iniciativa busca ayudar a la vida de muchas familias con la recolección de ayudas humanitarias, resaltando que el proceso de recuperación de la ciudad continúa y las consecuencias de la tragedia aún no terminan.
Por su parte, Camilo Marín, empresario y representante de Zona 65, señaló que la situación ha llevado a los comerciantes a combinar la recuperación de sus negocios con acciones de carácter social, detallando que algunas familias todavía enfrentan dificultades para contar con una vivienda.
“Además de reinventarnos como empresarios, tenemos una responsabilidad social: seguir ayudando. Las primeras semanas Cali se movilizó; vimos llegar ayudas y a muchas personas poniendo su granito de arena. Pero la necesidad todavía está. Hay familias que siguen durmiendo en carpas, que no tienen un techo y que tienen dificultades para llevar comida a sus hogares. Por eso, no podemos olvidarnos de ellas. Tenemos que seguir ayudando y poniendo lo que esté a nuestro alcance para que sigamos reconstruyendo a Cali”, afirmó el empresario.