A los caleños no les gusta mucho el compromiso. De ningún tipo, de hecho. No les gusta participar en grupos o clubes deportivos. Tampoco en las Juntas de Acción Comunal o grupos de vecinos. Mucho menos hacen parte de sindicatos o gremios económicos.

Al menos esto que se logra dilucidar de la más reciente encuesta de percepción ciudadana realizada por Cali Cómo Vamos en el 2019, en la que se desvela que el 68 % de los caleños no ha participado en ninguna organización, espacio o red ciudadana.

Este es un ítem que tuvo un incremento de diez puntos porcentuales si se compara con los registros obtenidos en 2018, cuando el 58 % confesó su falta de participación en dichos espacios.

De acuerdo con Marvin Mendoza, coordinador del programa Cali Cómo Vamos, la falta de participación de los caleños es “uno de los aspectos más preocupantes” que se encuentra en la encuesta, teniendo en cuenta que este parece ser un fenómeno estructural.

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“Esto es algo que se observa hasta cuando hay elecciones, pues cuando se mira el aforo electoral -la población apta y habilitada para sufragar- y la gente que efectivamente vota, hay diferencias que son considerables. En la reforma administrativa que realizó el Municipio se creó una Secretaría de Participación Ciudadana y precisamente este organismo debería motivar a la gente a tener más actividad en la vida social y pública de la ciudad”, aseveró Mendoza.

De hecho, en la encuesta realizada por Cali Cómo Vamos se advirtió que solo el 2 % de los caleños ha intervenido en algún espacio de participación ciudadana durante el último año (dos puntos menos que el año pasado); mientras que el 4 % ha participado en partidos, movimientos o grupos políticos (dos puntos menos que en el 2018).

Estos datos cobran mayor relevancia faltando apenas tres días para que se realicen las elecciones de autoridades territoriales, que se llevarán a cabo este domingo y en las que se definirá quién será el próximo alcalde de la ciudad y, al mismo tiempo, los caleños tengan una incidencia importante en determinar quién será el gobernador o gobernadora del departamento a partir del 2020.

En este punto se debe recordar que en los procesos electorales realizados entre 2007 y 2015, Cali siempre ha registrado un índice de abstención superior al de la media nacional. En las elecciones del 2015, por ejemplo, la participación ciudadana en los comicios regionales fue del 45,3 %, mientras que a nivel nacional fue del 59 %.

No obstante, la falta de participación de la gente en procesos de ciudad no solo se circunscribe únicamente a lo político. La baja intervención también se refleja en la actividad física en grupo, donde el 10 % de los caleños dijo pertenecer a algún club o asociación recreativa o deportiva, es decir, 4 % porcentuales menos que en el 2018 (14 %).

Asimismo, este año los caleños reportaron una menor participación en organizaciones religiosas que realizan acciones comunitarias, pues se pasó del 9% en el 2018 al 6 %.

De otra parte, también cayó el número de caleños que participan en las asociaciones de padres de familia. Este año, solo cinco de cada cien caleños dijeron hacer parte de estos grupos, mientras que hace un año eran nueve de cada cien personas.

Pero, ¿por qué es tan pronunciada la apatía de los caleños? ¿Ese desinterés es generalizado entre la población?

El 2 % de los 1250 caleños consultados creen que para ayudar a tener una mejor ciudad deben participar más en organizaciones y espacios sociales.

Para Lina Martínez, directora del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Icesi, Polis, la falta de participación de los caleños en los diversos aspectos de la sociedad obedece a dos variables: la falta de incidencia de la gente en las decisiones y la desconfianza en el sistema.

“La participación en comunidades, asociaciones y en las mismas votaciones son procesos de construcción del colectivo político y en una sociedad donde tenemos unos niveles de desconfianza tan altos con el gobierno en este tipo de cosas (el desinterés) se presenta con bastante frecuencia porque no creemos ni en el proceso político ni en la honestidad de los políticos que nos gobiernan, entonces la gente dice ‘yo participo, pero ¿para qué participo si lo que voy a decir o los procesos que quiero construir no van a ser tenidos en cuenta? Simplemente eso va a quedar en manos de políticos corruptos en los que yo no voy a tener ningún tipo de incidencia’”, afirmó.

Martínez añadió que en los procesos de participación en vecindad o en las juntas de acción local la gente no se involucra tanto porque, en ocasiones, no se encuentra una motivación poderosa para abrirse a esos espacios. “Una de las cosa que pasa es que no se encuentra cómo son los mecanismos de participación, de dónde sale, qué dientes tiene, qué tipo de cosas se tramitan en esos espacios. Además, cuando los ciudadanos tienen la lectura de que estos mecanismos no sirven, los incentivos para participar son menores”, indicó.

Por su parte, psicólogo clínico y psicoanalista, Carlos Mejía, explicó que la baja participación de los caleños en procesos sociales es multicausal y que entre los factores a analizar se deben contemplar la inseguridad y la incidencia de la tecnología.

“La falta de seguridad puede estar afectando que las personas se reunan tranquilamente, pues puede generarse un rasgo paranoide sobre alguien que se acerque o escuche lo que se está gestando, puede haber la percepción de que algo va a suceder. Otro fenómeno que puede acaecer es que la tecnología ha tenido su efecto y puede convertirse en un factor de riesgo en el sentido en que la gente no va a al barrio y no participa, pero opta por enviar un mensaje ‘on line’ con una confirmación”, aseguró el especialista.

Mejía agregó que la excusa del tiempo también aparece en el radar a la hora de tratar de entender la falta de participación de la gente en momentos de relevancia social. Esto podría verse reflejado en espacios como las asociaciones de padres de familia, en los grupos religiosos o los grupos activistas de defensa de los derechos de los animales o ambientalistas, explicó.

“Las personas han perdido un poco el interés de participar en actividades y grupos sociales porque, quizás, temen que se genere un compromiso que no quieren. Hay que mirar cuál es el interés, qué mueve a las personas hacia un compromiso social, escolar, religioso, para que las personas se movilicen”, remarcó el psicólogo clínico.