Por: Mario Lozada Tezna
Tras el voraz incendio forestal registrado el pasado 3 de septiembre en el ecoparque Cerro de la Bandera, las llamas no solo consumieron hectáreas de vegetación, sino que arrasaron con la vida y el hogar de cientos de animales silvestres. El País realizó un seguimiento a la situación de las especies afectadas para responder a una interrogante fundamental: ¿qué pasó con los guatines, las ardillas y demás fauna atrapada en medio del fuego?
En la clínica veterinaria Pet Company, los especialistas Andrés y Sofía lideran una intensa lucha contrarreloj para estabilizar a los pocos sobrevivientes que lograron ser rescatados de la catástrofe.
El drama de las quemaduras y el dolor
Entre los pacientes se encuentra un guatín (Dasyprocta punctata), un mamífero silvestre inofensivo que resultó severamente afectado. El animal padece quemaduras de tercer y cuarto grado extendidas en gran parte de su cuerpo, sumadas a posibles intoxicaciones por inhalación de humo, compromisos visuales y afecciones neurológicas.
“Principalmente, más allá de las lesiones visibles, lo crítico es la integridad general de su salud y el intenso dolor que generan estas situaciones”, explicó el doctor Andrés.
Para salvarle la vida, el equipo veterinario aplica un riguroso protocolo que incluye radiografías pulmonares, ecografías abdominales, exámenes de sangre, oxigenoterapia activa y control hemodinámico. Asimismo, se implementó una terapia multimodal de analgesia, administrando dosis pequeñas de varios medicamentos para controlar la inflamación y el sufrimiento sin saturar su organismo.
El especialista enfatizó que en fauna silvestre el objetivo trasciende la mera supervivencia: “Lo que realmente importa es que el animal pueda retornar a su ciclo biológico natural con bienestar y dignidad”.
Crías indefensas: las más vulnerables
El fuego también golpeó duramente a las crías que dependían por completo de sus madres. Entre los rescatados se encuentra una pequeña ardilla (Notosciurus granatensis), un espécimen lactante que ni siquiera ha abierto completamente los párpados y que apenas comienza la erupción de sus dientes.
A pesar de no presentar quemaduras corporales, la ardilla llegó en un cuadro severo de deshidratación. La doctora Sofía detalló que, dada su corta edad, se guía únicamente por el sentido del olfato para buscar alimento, por lo que requiere una crianza y alimentación asistida de forma permanente.
Según el protocolo de atención, los animales permanecen un periodo inicial de 72 horas en la clínica para su estabilización crítica. Tras este plazo, son trasladados al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAP) en Palmira, donde continúan con su rehabilitación nutricional y médica hasta alcanzar las condiciones óptimas para su posterior liberación.
Guía de actuación frente a la fauna silvestre
Ante el incremento de emergencias ambientales por incendios en la región, los especialistas hicieron un llamado a la ciudadanía sobre el manejo adecuado de estos animales:
Notificar a las autoridades: Si encuentra fauna herida o desplazada, el primer paso es contactar de inmediato a la CVC o al Dagma para que activen los protocolos oficiales.
No domesticar ni alimentar: Aunque parezcan indefensos, no deben ser adoptados como mascotas ni alimentados con comida humana, ya que esto altera su nutrición y genera severos trastornos digestivos.
Mantener la distancia: No intente manipularlos. Aunque son inofensivos, al sentirse amenazados pueden morder por defensa y transmitir riesgos biológicos como la rabia o la brucelosis.
La recuperación de estos sobrevivientes es un proceso complejo, pero representa la esperanza de devolverle a los cerros de Cali la vida que el fuego intentó apagar.