En una respuesta contundente a la racha de atentados que ha golpeado al suroccidente del país, la Tercera Brigada del Ejército Nacional anunció un despliegue masivo de tropas para blindar a Cali y su área metropolitana.
La estrategia, ejecutada de manera articulada con la Policía Metropolitana y la Secretaría de Seguridad de Cali, incluye patrullajes mixtos en puntos estratégicos y una ofensiva militar en las zonas rurales de Jamundí y Palmira, buscando recuperar el control territorial frente a las amenazas de las disidencias de las Farc.
Las autoridades han identificado que la presión criminal en municipios como Palmira y Jamundí requiere una intervención de “profundidad” para desmantelar los corredores de movilidad utilizados por estructuras criminales que se han apoderado recientemente de la región.
En el casco urbano de Cali, la vigilancia se ha intensificado mediante la verificación de antecedentes y la toma de establecimientos de entretenimiento nocturno. “Seguimos reforzando nuestras capacidades para contrarrestar cualquier intención criminal y acompañar a las comunidades”, señaló el Brigadier General Juan Oduber Rendón Pérez, comandante de la Tercera División del Ejército Nacional.
Estos controles viales no solo buscan disuadir hurtos y delitos comunes, sino también detectar el transporte de explosivos y armamento, tras la alerta máxima decretada por el Ministerio de Defensa.
La situación de orden público en el Valle del Cauca es crítica. Mientras en Cali se robustece el pie de fuerza, en Jamundí rigen medidas excepcionales como la restricción de drones y el transporte de cilindros de gas, tras los hostigamientos en el corregimiento de Potrerito.
La coordinación institucional apunta a evitar que se repitan hechos como el cilindro bomba activado en el sector de El Túnel (Cajibío), que afectó la Vía Panamericana y cobró la vida de catorce civiles, y que mantuvo en vilo la conectividad de la región.
El Gobierno Nacional ha reiterado la oferta de hasta $5.000 millones de recompensa por información que permita la captura de alias ‘Marlon’, presunto responsable de coordinar esta estrategia de desestabilización en el Valle y el Cauca.
La presencia del Ejército en las carreteras busca devolver la tranquilidad a los transportadores y habitantes de zonas rurales, quienes han sido los más afectados por los retenes ilegales y la activación de artefactos explosivos en las vías principales.
Con este despliegue, la capital del Valle busca blindarse ante lo que las autoridades califican como una “estrategia coordinada” de grupos armados para presionar al Estado.
Mientras las tropas avanzan en operaciones de control institucional, la Fuerza Pública ratifica que no cederá espacios en el suroccidente colombiano, manteniendo una vigilancia permanente sobre los puntos críticos que han sido blanco de la violencia en este inicio de 2026.