La Policía Ambiental de Cali impuso cuatro medidas correctivas a establecimientos comerciales y obras civiles, tras detectar puntos de arrojo clandestino de residuos en la zona de protección de los humedales El Pondaje y Charco Azul. El operativo, liderado por el Dagma, busca frenar el impacto ambiental en este ecosistema de la Comuna 13.
La intervención contó con el acompañamiento de las secretarías de Salud Pública, Seguridad y Justicia. Según los reportes técnicos, los infractores corresponden a dos fábricas de muebles y dos pequeñas obras de construcción que no gestionaban correctamente sus desechos ordinarios ni los residuos de construcción y demolición (RCD).
Estas acciones de control responden al cumplimiento de la Sentencia 2004-1624, que ordena la protección de estos cuerpos de agua. El vertido de materiales en estas zonas no solo contamina el recurso hídrico, sino que acelera la colmatación de los espejos de agua, reduciendo su utilidad ambiental.
Un sistema vital para prevenir inundaciones
Los humedales de Charco Azul y El Pondaje no son solo espacios de biodiversidad; operan como un vaso regulador indispensable para la infraestructura hídrica de la capital del Valle. En temporadas de lluvias, estos complejos retienen el exceso de agua por escorrentía, actuando como un escudo contra inundaciones.
La acumulación de escombros y basura reduce drásticamente la capacidad hidráulica de las lagunas. Esto aumenta de forma directa el riesgo de desbordamientos e inundaciones en amplios sectores del oriente y norte de la ciudad, áreas que dependen del correcto funcionamiento de este sistema de regulación.
Carlos Andrés Velásquez, ingeniero del grupo de Gestión Integral de Residuos Sólidos del Dagma, señaló que, junto a las sanciones, se realizaron capacitaciones normativas. El objetivo es que los establecimientos comerciales y constructores del sector adopten prácticas legales para evitar nuevos impactos ambientales y medidas sancionatorias.
Refugio de biodiversidad en riesgo
Además de su función técnica, este ecosistema es el hábitat de 54 especies de aves nativas y migratorias. El arrojo de desechos destruye el refugio y sala cuna de ejemplares como la polla azul, la garza real, el cormorán neotropical y el carrao, que dependen de la salud de estos espejos de agua para su supervivencia.
El Dagma advirtió que la presencia de residuos químicos y sólidos altera el equilibrio químico del agua, afectando la flora y fauna local. La entidad recordó que la protección de estos humedales es una responsabilidad compartida entre las autoridades y la comunidad que habita en las zonas circundantes.
Las autoridades ambientales confirmaron que mantendrán los operativos de vigilancia en el sector para asegurar que no se reactiven los focos de contaminación. Se hizo un llamado a los dueños de locales comerciales para que contraten servicios autorizados de recolección de residuos y no recurran a carretilleros o transportadores informales.
Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.