CALI Y VALLE DE OPORTUNIDADES
Cali y el Valle del Cauca: paraísos de oportunidades
En su columna de opinión, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, destaca el potencial natural, económico y humano del departamento como uno de los principales motores de desarrollo de Colombia. La mandataria resalta los avances en competitividad, crecimiento económico y reducción de la pobreza, plantea proyectos estratégicos para fortalecer la infraestructura y la conectividad.
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7 de ago de 2026, 07:37 p. m.
Actualizado el 7 de ago de 2026, 07:37 p. m.
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Por Dilian Francisca Toro, Gobernadora del Valle - Columna de opinión
El Valle del Cauca y su capital Santiago de Cali representan un verdadero paraíso natural y humano. En nuestras tierras se destacan joyas como los Farallones de Cali, un pulmón verde con más de 900 especies de fauna, sus bosques andinos y su majestuoso Litoral Pacífico. Esta riqueza convierte al departamento en uno de los más biodiversos del mundo y en un destino privilegiado para la inversión, la innovación y el turismo.
Sin embargo, el mayor tesoro del Valle está en su gente: honesta, trabajadora, alegre y amable. Una población diversa que se refleja en la cultura, la gastronomía, la música, la literatura y las expresiones populares. Con determinación y entrega, los vallecaucanos han impulsado el desarrollo sostenible de la región y del país. Aunque ocupamos apenas el 1,95% del territorio nacional, aportamos cerca del 10% del PIB colombiano, demostrando que nuestro impacto económico es mucho mayor que nuestra extensión geográfica.
Nuestra ubicación estratégica, con el puerto de Buenaventura, el más importante sobre el Pacífico colombiano, una infraestructura vial y de conectividad sólida, y un recurso humano altamente capacitado, nos ha posicionado en el top 3 de los territorios más competitivos del país. Además, somos el único departamento con un sistema de ciudades intermedias fortalecidas: Palmira, Buenaventura, Buga, Tuluá, Cartago, Jamundí y Yumbo, que dinamizan la economía y descentralizan el desarrollo.
Este progreso no es fruto de la casualidad. Desde 2016 hemos impulsado una gobernanza colaborativa que articula al sector público, privado, la academia, los gremios y las organizaciones sociales. Gracias a este modelo, nuestra economía creció 2,8 %, superando el promedio nacional de 2,6 %, y el desempleo bajó al 8,1 %, reduciendo también la informalidad. En materia social, los avances son contundentes: la pobreza multidimensional pasó de 15,7 % en 2016 a 4,9 % en 2025, lo que significa que más de 456 mil vallecaucanos salieron de la trampa de carencias. Este logro fue posible gracias a inversiones históricas en seguridad, vías secundarias y terciarias, vivienda, agua potable, emprendimiento, salud, educación y empleabilidad.
Por supuesto, aún tenemos grandes retos y sueños por cumplir. Queremos un Valle atravesado por un Tren de Cercanías que dinamice la economía y conecte nuestras ciudades; un Puerto de Buenaventura con vías de acceso e infraestructura de talla mundial; un aeropuerto ‘Alfonso Bonilla Aragón’ competitivo y moderno; y sobre todo, un territorio cada vez más seguro, incluyente y con mayor justicia social. Son proyectos ambiciosos, pero los vallecaucanos hemos demostrado que somos capaces de transformar los sueños en realidad.
Ahora, nuestro territorio es protagonista de un hito histórico: por primera vez, Santiago de Cali será sede de la posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella este 7 de agosto. Este acto representa un reconocimiento a nuestra región, a su gente y a su empuje, y abre un horizonte de esperanza para seguir proyectando al Valle del Cauca como una tierra de oportunidades. Con orgullo y compromiso, reafirmamos que este departamento seguirá siendo motor de desarrollo, inclusión y prosperidad para Colombia.








