Alexandre Guimaraes, el 'trotamundos' que le devolvió la alegría al América de Cali (Perfil)

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Alexandre Guimaraes, el 'trotamundos' que le devolvió la alegría al América de Cali (Perfil)

Diciembre 07, 2019 - 05:53 p. m. Por:
Redacción de El País
Alexandre Guimaraes

Alexandre Guimaraes, DT del América de Cali.

Equipo fotografía / El País

Doble mundialista (2002 y 2006) y entrenador en Costa Rica, Panamá, Guatemala, México, Emiratos Árabes, China y la India. Si la premisa era contratar a un técnico con experiencia y bagaje internacional para tener un salto de calidad, Alexandre Guimaraes pintaba desde el inicio como un gran fichaje para el banco del América.

No obstante, en su llegada a la capital vallecaucana, en junio del presente, su nombre generó dudas y algo de resistencia en la prensa y en algunos hinchas, que estaban desilusionados por la floja campaña de su equipo en los cuadrangulares finales del primer semestre.

Pero Guimaraes, serio, silencioso y trabajador, supo revertir ese ambiente de dudas para llevar al cuadro escarlata a lo más alto del rentado nacional con su estrella catorce, obtenida ayer frente al Junior de Barranquilla en un Pascual Guerrero que lo aplaudió a rabiar.

“Tan malo no soy”, había dicho el brasileño con su ‘portuñol’ en la rueda de prensa posterior al partido en el que América se clasificó a la final tras vencer por 2-0 a Santa Fe como local.

Un reto que le movió el alma

Antes de llegar al América, Alexandre Guimaraes había estado cerca de diez meses sin dirigir. Su última experiencia había sido en el Mumbai City de la India, donde estuvo dos temporadas.

Luego de eso, Guima, como le dicen cariñosamente, regresó a Costa Rica, el país donde llegó siendo muy joven gracias a su papá, quien fue trasladado allí cuando ejercía como médico.

Y es natural que Alexandre haya regresado allá, porque en ese país debutó como futbolista en 1980 vistiendo la camiseta del Municipal Puntarenas (fue volante) y también se dio a conocer años más tarde como entrenador al llevar al combinado Tico a los Mundiales de Corea y Japón del 2002 y Alemania 2006, certámenes que lo terminaron de forjar a pesar de que no le fue muy bien: Costa Rica no pasó de la fase de grupos en ninguna de esas citas orbitales.

Además, su hijo, el mediocampista Celso Borges, es una de las piezas más importantes que tiene hoy en día el combinado de la Concacaf.
En Costa Rica, tras su experiencia en India, Guimaraes se la pasó analizando con calma —y rechazando— las diferentes ofertas que le llegaban, hasta que apareció la del América, y allí fue cuando Guima decidió que era el momento de volver a dirigir.

“Siempre estuve esperando algo que realmente me moviera, si llegaba algo que me sacara de Costa Rica, tenía que ser una propuesta que me motivara. Además estaba deseando entrenar a un equipo popular de mucho arrastre”, sostuvo hace unos meses el entrenador brasileño en una entrevista con el diario ‘Tico’ La Teja.

Levantar a un gigante dormido

La llegada de Guimaraes a Cali coincidió con un momento complicado en América en cuanto a lo deportivo.

El equipo rojo, que estuvo en la segunda división desde el 2012 al 2016, llevaba ya varios torneos en la A sin poder cuajar una campaña sólida, siendo aplacado, incluso, por otros equipos grandes como Nacional, Millonarios, Cali y Santa Fe.

La idea de Alexandre, entonces, fue empezar a construir a un América sólido desde la mitad del campo y la defensa, para luego buscar la portería contraria.

Fue así como por fin, la ‘Mecha’ pudo lograr resultados positivos ante los equipos importantes: le ganó como visitante a Tolima, Junior, Millos y Santa Fe, y en casa derrotó a Atlético Nacional y al Deportivo Cali, su clásico rival, en dos oportunidades.

Sin embargo, para llegar a eso, Guimaraes tuvo que esperar a que sus jugadores se adaptaran a su sistema de juego (4-3-3) y también tuvo que soportar las fuertes críticas de los hinchas y de la prensa, que lo tildaron como un “técnico defensivo”.

Esa noción que rondaba en las tribunas y en las ondas radiales, poco a poco se fue desmontando a medida que el América fue tomando fuerza, porque con un fútbol efectivo la ‘Mecha’ terminó el semestre con 14 triunfos y siendo una de las escuadras más goleadoras.

Una de sus principales virtudes para lograr eso fue encontrar a los futbolistas idóneos para implementar su estilo de juego.

Fue allí cuando acertó al juntar en la mitad del campo a su tripleta ‘génesis’, conformada por Rafael Carrascal, Luis Paz y Carlos Sierra.
Sierra y Paz ya estaban en el equipo desde el semestre anterior, y se vieron potenciados por un Carrascal descomunal, quien se volvió en el amo y señor de la mitas del campo rojo.

“Desde que llegué el ‘profe’ me habló mucho de lo que esperaba de mí en el equipo, me ha potenciado bastante, además, considero que tiene un muy buen manejo de grupo”, sostuvo Carrascal, uno de los pilares de esta estrella catorce del América.

“Le doy las gracias a los jugadores porque desde el primer momento trabajaron bien y se mostraron comprometidos con la manera de jugar que queríamos”, indicó hace unas semanas el estratega escarlata.
Julián Vásquez, exdelantero y campeón en dos oportunidades con el conjunto americano (2001 y 2002) también habló acerca del gran trabajo del hoy técnico escarlata, quien, según el ídolo rojo “calló bocas”.

“Pienso que las estadísticas no mienten y Guimaraes calló a mucha gente, incluyéndome. Al principio no estuve de acuerdo con algunas cosas que hizo, pero al final terminó armando un equipo sólido en defensa y muy equilibrado, demostrando que sabía manejar los buenos jugadores que tenía”, analizó el exgoleador.

Guimaraes, con su forma moderada de ser y siendo fiel a la cábala de utilizar su camisa gris estilo chino, supo encausar entonces esa presión que había por parte de los hinchas y los periodistas para armar una escuadra sólida y que jugó cada partido hasta ayer con los dientes apretados.

Guima, además, entró a la historia dorada del América al ser el primer entrenador extranjero que consigue una estrella.

Allí, al lado de Ochoa Uribe, Umaña, Maturana, ‘Chiqui’ y De la Pava, quedará instalada la figura de este brasileño con corazón costarricense, que un día sintió como suya esa sed de gloria del hincha americano. Por fortuna, con su trabajo serio y dedicado, la pudo saciar.

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