Turismo
El pueblo del Valle del Cauca con tres cambios de nombre y un árbol de más de 100 años en sus límites
Con opciones que van desde el balsaje hasta caminatas por su paisaje cafetero, este municipio representa un destino ideal para quienes buscan desconectarse de la ciudad.
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1 de mar de 2026, 08:26 p. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 08:26 p. m.
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Cada vez que se habla del Valle del Cauca, y de uno de los lugares más naturales, alegres y diversos del país. Pues este departamento, es uno de los más verdes de la nación.
Ubicado al nororiente vallecaucano existe un pueblo que combina naturaleza, historia, tradición y paisaje cafetero en un entorno ideal para el turismo ecológico y de aventura.

Se trata de Alcalá el municipio fundado en 1791, un destino que ha experimentado una evolución interesante tanto en su identidad como en su relación con la naturaleza y la cultura local.
Antes de convertirse en municipio, este lugar que hoy conocemos como Alcalá pasó por diferentes nombres. Inicialmente fue llamado Furatena, y posteriormente La Balsa, antes de adoptar el nombre que conserva actualmente.

Sin embargo, pasaron más de cien años desde su establecimiento como caserío para que en 1919 fuera oficialmente constituido como municipio.
Ahora, con cerca de 25.000 habitantes, Alcalá ha mantenido una economía tradicionalmente agrícola, con cultivos de café, plátano, cítricos y tomates como parte de su oferta productiva.
Pero, paralelo a esas actividades, ha comenzado en los últimos años, a fortalecer su propuesta turística, que ha adquirido un papel cada vez más significativo en la vida local.
Así, uno de los principales atractivos de Alcalá es el río La Vieja, que no solo cruza el territorio, sino que lo conecta directamente con el vecino departamento del Quindío.
Este río se ha convertido en un escenario ideal para el balsaje en embarcaciones tradicionales de guadua, recorriendo paisajes de montañas, cafetales y vegetación que representan la biodiversidad típica del Paisaje Cultural Cafetero.

Asimismo, cerca del municipio, los visitantes pueden acampar en áreas naturales, explorar senderos ecológicos y acercarse a cascadas como El Chontaduro y La Helena, donde se pueden practicar actividades de aventura como la caminata y la observación de fauna y flora.
Además, quebradas como Los Ángeles y San Felipe completan una oferta natural que atrae a quienes buscan contacto con el medio ambiente.
Ya en el corazón del municipio, un imponente samán centenario, decora el parque principal, que no solo proporciona sombra, sino que se ha convertido en un símbolo de Alcalá.
Y, por si fuera poco, Alcalá forma parte del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2011, una distinción que reconoce la importancia cultural y ecológica de los territorios cafetaleros, sus prácticas ancestrales y los ecosistemas que los rodean, por lo que es un destino ideal para conocer.

Periodista de cultura, entretenimiento y tendencias, experta en edición digital e impreso. Amante de las historias que inspiran. Aprendiz constante.
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