"El clientelismo y la corrupción hay que atacarlos con justicia": Guillermo Rivera

Noviembre 27, 2017 - 12:00 a. m. 2017-11-27 Por:
Colprensa / El País 
Ministro del Interior, Guillermo Rivera.

Ministro del Interior, Guillermo Rivera.

Colprensa / El País

La tarea que ha venido adelantando Guillermo Rivera Flórez desde finales de mayo pasado, cuando asumió el Ministerio del Interior, ha sido intensa y con un reto mayúsculo: lograr que la agenda legislativa del ‘fast track’ salga aprobada en el Congreso para seguir implementando los compromisos del acuerdo de paz con las Farc.

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Sin embargo, en esta semana Rivera deberá lograr que las mayorías del Gobierno funcionen, concertar con congresistas amigos y opositores temas que aún causan ‘roncha’ y que las Farc, el otro actor fundamental, también comparta las modificaciones.

La apuesta de Rivera está en la ley estatutaria de la Justicia Especial de Paz como también en la reforma política. Sobre estos dos temas en particular habló el ministro de la Política con Colprensa.

¿Imaginaba que iba a ser tan difícil tramitar la última parte del ‘fast track’ en el Congreso?

Desde que fui designado ministro del Interior supe claramente que me correspondería la etapa más difícil del Gobierno y la etapa más difícil de la implementación del acuerdo de paz.

Usted dijo al posesionarse que no le gustaba el transfuguismo y las alianzas en general. ¿Esto será el sapo que le toca pasarse para que salga la reforma política?

A nosotros no nos gusta el transfuguismo. En la Comisión Primera del Senado aprobaron un transfuguismo condicionado que sigue sin gustarnos, lo que esperamos es que el Senado acoja las coaliciones pero sin transfuguismo. En este momento de transición, luego de la finalización del conflicto, vale la pena que apenas por un tiempo se permitan las coaliciones para la conformación de listas para las corporaciones públicas, pero no el transfuguismo.

Lo aprobado es una transición temporal, o sea transfuguismo...

Por eso es que no nos gusta el transfuguismo puro ni abierto, ni tampoco el condicionado.

¿Las alianzas para todos los partidos sí le gustan ahora?

Nosotros entendemos que hay un momento de transición que tiene que ser comprendido por la ciudadanía y eso implica un realinderamiento de fuerzas políticas. Muchos otros países que han vivido circunstancias similares, por ejemplo los chilenos cuando superaron la dictadura y empezaron a vivir en democracia, construyeron coaliciones durante un tiempo, muchos de ellos para salvar la naciente democracia.

En Colombia es muy problable que se den coaliciones, unos para salvar el acuerdo de paz, otros para oponerse al mismo y eso es parte de ese realinderamiento de las fuerzas políticas. Por eso, de forma transitoria, deberían ser autorizadas para la conformación de listas.

¿Pero esto no fortalece más a los partidos grandes y golpea a los chicos como el Polo, Verde, entre otros?

En el acto legislativo 1 de 2015 quedaron autorizadas las coaliciones para los partidos pequeños, en el entendido de que esa era una alternativa para que ellos no tuviesen riesgos de no alcanzar el umbral y perder sus personerías jurídicas, pero en el 2015 no se había logrado el fin del conflicto; hoy se logró y ese realinderamiento de fuerzas políticas tiene que ser entendido, por eso nos parece razonable que se autoricen las coaliciones por un par de periodos constitucionales.

¿Le gusta como está quedando la reforma política o toca aceptar lo que hay para que salga?

No es la reforma ideal, pero nos parece que tiene algunos elementos positivos por lo cual vale la pena sacarla adelante.

¿Le parece injusta la posición de varios senadores de oponerse ahora a la reforma política?

Yo respeto la opinión que ellos han expresado, sin embargo no la comparto, me parece que la reforma tiene elementos importantes que están relacionados con el acuerdo de paz que hay que aprobar. No estaría bien que al finalizar un conflicto armado no se establezcan unas nuevas reglas de juego electorales que les permitan a muchos actores políticos que hoy están al margen del escenario electoral poder llegar a él.

¿Le gusta el artículo que permite que los congresistas se elijan y luego puedan renunciar y ocupar cargos públicos?

En Colombia hemos tenido muchísimas reformas en las que restringimos cada vez más las libertades públicas y los derechos políticos bajo la creencia de que por esa vía vamos a frenar el clientelismo y la corrupción.

La verdad es que tanto el clientelismo como la corrupción hay que atacarlos con una debida administración de justicia, con la debida actuación de los organismos de control. Exagerar en los regímenes de incompactibilidades es un error. Si una persona que está en una corporación pública decide renunciar a ella para poder ocupar un cargo de libre nombramiento y remoción, nos parece que debía permitirse.

¿Usted es más optimista con la ley de la JEP o con la reforma política?

Soy más optimista con la JEP, porque cada vez se ha venido construyendo un consenso en el Congreso de la República en el sentido de que esta es la columna vertebral del acuerdo de paz y por lo tanto no se debe dejar morir y se tiene que sacar adelante.

¿Tiene razón el Fiscal en seguir insistiendo en cambios en la JEP, no se los han acogido?

Soy de los que cree en la colaboración armónica de los poderes públicos, por esa razón siempre he atendido con respeto sus preocupaciones. Al fiscal le hemos aceptado 35 observaciones, es decir disposiciones que están incorporadas en la Justicia Especial de Paz, originadas en la Fiscalía General.

¿Exageran las Farc con sus advertencias sobre los cambios en la JEP?

Hay preocupaciones que compartimos con las Farc, hubiésemos querido un fallo de la Corte Constitucional distinto en algunos temas, pero es nuestro órgano de cierre, la autoridad en la interpretación constitucional y estamos obligados a respetarla.

¿Qué no comparten de las preocupaciones de las Farc?

Nos parece que decir que por la vía de la selección y revisión de tutelas se va a menoscabar la autonomía de la JEP es una exageración. Si miramos hacia atrás, en muy pocas ocasiones la Corte Constitucional ha revocado sentencias de otras cortes o de otras corporaciones de la misma rama judicial.

¿Los fueros que se incorporaron especiales para terceros los comparte el Gobierno?


Nosotros esperábamos que todos los delitos relacionados con el conflicto armado llegarían a la JEP y que existiría un solo órgano de cierre jurídico. Con estas decisiones no solo estará en la JEP sino también en la justicia ordinaria, por la vía de la decisión que tomen terceros y agentes del Estado no combatientes de acogerse a la justicia ordinaria. Es una decisión que respetamos, pero que no fue la idea concebida desde el acuerdo de paz.

¿Qué hacer con el resto de la agenda del ‘fast track’ que se hundió?

No se han hundido. Tenemos que hacer el 30 de noviembre un corte de cuentas y seguramente en esa fecha decidiremos qué vamos a hacer con esos proyectos de ley que no lograron ser aprobados. Lo más importante es que las reformas constitucionales lograron ser aprobadas.

Hay que evaluar si en el régimen ordinario podemos seguir tramitando los proyectos de ley que ya fueron radicados en el ‘fast track’ o si se deben retirar y volverlos a radicar.

¿Dentro de esos proyectos que quedan pendientes, cuáles son fundamentales?

El régimen penal diferenciado para los campesinos que tengan pequeñas extensiones de uso ilícito; el proyecto que modifica la ley orgánica del Plan Nacional de Desarrollo, por esa vía se introducen a los planes de desarrollo los compromisos derivados del acuerdo de paz; también el del catastro multipropósito que permite la formalización de la propiedad rural.

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