Política

¿Un acuerdo sobre lo fundamental?

Análisis sobre las recientes elecciones en Colombia.

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Diego Arias, analista politico. El Pendulo.
Diego Arias, analista político. | Foto: El País

28 de jun de 2026, 07:14 p. m.

Actualizado el 28 de jun de 2026, 07:14 p. m.

Por: Diego Arias, analista político

Como nunca antes en nuestra historia reciente, la disputa electoral nos ha dejado, además de un presidente electo por un margen relativamente estrecho de votos, un país profundamente fracturado.

Fue una campaña guiada más por ataques y descalificaciones que por la defensa de argumentos, que movilizó simpatías en uno y otro lado, pero también muchos miedos, odios y temores. Como resultado, existe hoy una realidad social, política y territorial que da cuenta, casi que por mitades iguales, de dos Colombias que necesitan con urgencia poder hablarse entre ellas y ser reconciliadas.

Acto de entrega de credenciales mediante el cual Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo Abondano serán acreditados como presidente y vicepresidente de la República de Colombia para el periodo constitucional 2026–2030.
Luego de los resultados de los escrutinios, Abelardo fue proclamado como presidente de los colombianos. | Foto: José Vargas

El tono de los discursos y reacciones de las opciones políticas en confrontación variaron sustancialmente de la primera vuelta a la segunda y definitiva del domingo último de elecciones. Luego de la primera escuchamos discursos de enorme agresividad, descalificación y casi que amenazas desde ambos lados. Fueron inquietantes y desalentadoras esas intervenciones, pero muy afortunadamente fue otro el tono luego de terminado el preconteo de la segunda vuelta que le otorgaba a De La Espriella ser virtualmente el próximo presidente de los Colombianos.

Entre muchos planteamientos y anuncios, el ahora presidente electo hizo un llamado a la Unidad Nacional, señaló que no habrá retaliaciones en contra de quienes piensan distinto e hizo énfasis en que en democracia no existen enemigos irreconciliables sino personas que piensan diferente. Un poco antes, esa misma noche, el candidato de izquierda Iván Cepeda, al reconocer en principio el resultado, retomó un asunto central de su programa de campaña: la necesidad de trabajar en la búsqueda de un Acuerdo Nacional, algo que también ha propuesto en redes sociales, el presidente Gustavo Petro.

Hay que ser claros y honestos en el sentido de reconocer la compleja polarización en que se encuentra el país, de cara al inmediato presente y el futuro del próximo gobierno. En una democracia relativamente sana suele haber siempre un gobierno y una oposición, pero en Colombia esa realidad está caracterizada por un tipo de pugnacidad que entraña claros riesgos y peligros y que requiere ser tramitada mediante la búsqueda seria de un Acuerdo Nacional.

Gustavo Petro e Iván Cepeda.
Ambos se han convertido en la cara de la oposición en Colombia. | Foto: Presidencia

Sin una concertación o pacto sobre temas esenciales y críticos, el escenario previsible en los próximos cuatro años para el nuevo gobierno bien podría ser el de enormes tensiones y agitación social, inestabilidad política, crisis económica y muy cerca la posibilidad permanente de desbordamientos que nos conduzcan por los caminos indeseables de la violencia.

Por supuesto, la opción que escogieron los colombianos para dirigir los destinos de la nación, tiene todo el derecho de gobernar con el programa que ofrecieron y hacerlo con los suyos y aliados. No obstante, su deber es también, al mismo tiempo, gobernar para todos los colombianos, incluyendo una oposición que es grande y robusta, además de organizada y movilizada y que requiere garantías y reconocimiento de su legitimidad, tal y como lo ha prometido el nuevo gobierno.

Un Acuerdo Nacional es al mismo tiempo una necesidad urgente y una real posibilidad en el contexto actual. No se trata, ni más faltaba, de asumir como propio el programa de la opción que no ganó en las urnas, pero si hay un conjunto de temas esenciales sobre los que valdría la pena un acuerdo mínimo, para garantizar paz política y social.

Una invocación del presidente electo, la noche de su triunfo e intervenciones posteriores, ha sido mencionar a Álvaro Gómez Hurtado como uno de sus referentes académicos, políticos y conceptuales y eso tiene un planteamiento esencial: el llamado que siempre hizo el asesinado líder conservador para materializar lo que dio en nombrar “el gran acuerdo sobre lo fundamental”.

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