Y todo sigue igual

Y todo sigue igual

Febrero 03, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Escándalos que aparecen una semana sí y la otra también; dos directores detenidos en cuatro meses; una crisis que nadie ha sido capaz de resolver.

Ese panorama que se revela desde las cárceles del país, donde no se sabe qué es peor entre la corrupción, el hacinamiento que llega al 49,54% o la incapacidad del Estado por ponerles orden, volvió a sacudirse la semana pasada.

Esta vez por la captura de César Ceballos, el director de La Modelo, la cárcel más grande de Bogotá, acusado de manejar ese penal como si fuera una tienda de barrio, con lista de precios y oferta de productos para todos los gustos.

Por $3 millones se asignaba patio tranquilo, con $150.000 se podía recibir visita en horario adicional, el ingreso de celulares y drogas se cobraba a tarifas de entre $400 mil y $500 mil, y si se quería pasar whisky, con $600 mil bastaba.

A nadie le aterra ya el descubrimiento de un negocio que se repite en gran parte de las 138 cárceles del país, como quedó en evidencia con la detención en septiembre del 2018 del director de La Picota cuando recibía un soborno de $20 millones por parte de la familia de un detenido.

Lo más probable es que nada cambie tras esas capturas, igual que ha sucedido por años.

Porque pese a los llamados para hacer las reformas penitenciaria y judicial que permitan corregir la crisis y cumplir, al fin, con la tarea de resocialización de los presos que es para lo deben servir las cárceles, nada se ha hecho.

Por eso la corrupción seguirá, el hacinamiento aumentará y la detención domiciliaria se usará para delinquir de nuevo.

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