Retos del 2013
La lista la encabeza la reforma a la Justicia. Pero no aquella que se cocinó en pactos y acuerdos de los cuales quedó un sabor amargo para el Gobierno Nacional y las Fuerzas Políticas que integran la Unidad Nacional. Es el cambio que permita un acceso más expedito al ciudadano para resolver sus diferencias o reclamar la protección del Estado, a la vez que supere el cerco de la impunidad que le impide al Gobierno asumir su papel como árbitro de la sociedad colombiana.
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La lista la encabeza la reforma a la Justicia. Pero no aquella que se cocinó en pactos y acuerdos de los cuales quedó un sabor amargo para el Gobierno Nacional y las Fuerzas Políticas que integran la Unidad Nacional. Es el cambio que permita un acceso más expedito al ciudadano para resolver sus diferencias o reclamar la protección del Estado, a la vez que supere el cerco de la impunidad que le impide al Gobierno asumir su papel como árbitro de la sociedad colombiana.
Concluido el 2012, Colombia se quedó esperando las reformas que se le ofrecieron al principio del año y se fueron diluyendo entre los pasillos del Congreso y los corredores del Palacio de Nariño. Por eso, el 2013 debería arrancar con el propósito de retomar la senda de los cambios que el presidente Juan Manuel Santos anunció al inicio de su mandato, y que el país espera con ansiedad. La Salud y la crisis que no soporta más dilaciones. La educación, en especial la reforma a la Educación Superior, de la cual poco se sabe. La reforma al código electoral, una de las pocas leyes que no ha podido ser cambiada a pesar de regir desde antes de la Constitución de 1991, y no obstante los graves riesgos que significa para la credibilidad y la legitimidad de las elecciones. Esas son algunas de las transformaciones que aguardan los ciudadanos del común, aquellos que poca o ninguna relación tienen con el mundillo político donde se cuecen los acuerdos políticos. La lista la encabeza la reforma a la Justicia. Pero no aquella que se cocinó en pactos y acuerdos de los cuales quedó un sabor amargo para el Gobierno Nacional y las Fuerzas Políticas que integran la Unidad Nacional. Es el cambio que permita un acceso más expedito al ciudadano para resolver sus diferencias o reclamar la protección del Estado, a la vez que supere el cerco de la impunidad que le impide al Gobierno asumir su papel como árbitro de la sociedad colombiana.De esa reforma depende gran parte de la credibilidad de las instituciones democráticas. Por eso, más que resolver las dificultades que existen entre los tres poderes públicos o insistir en imponer el gobierno de los jueces, en mala hora anunciado por algunos exmagistrados, hay que escuchar el clamor de los colombianos para que haya Justicia. Aunque se citen como culpables del hundimiento a los bochornosos hechos que obligaron al presidente Santos a sacrificar la reforma gestada por su gobierno, nada puede justificar que se omita una reforma vital para la paz y la convivencia de la Nación. Igual de importante es la reforma a la Salud, que lleva dos gobiernos a la espera de decisiones. Ya está claro que el sistema actual necesita cambios urgentes; que no soporta la cantidad de intermediarios ni la corrupción que se quedan con tajadas enormes de los preciosos recursos que se requieren para atender a millones de personas. También es incuestionable que el modelo creado por la Ley 100 de 1993 debe ser revisado, y que la salud no puede seguir en la incertidumbre.Y no menos importante es conocer los acuerdos a que llegó el Gobierno en el largo diálogo que ha mantenido con representantes de los movimientos estudiantiles. Como también es necesario que la dirigencia política demuestre con hechos su voluntad de darle transparencia a la democracia, cambiando las normas electorales. Esos son algunos de los retos que enfrentan el Congreso y el Gobierno en el 2013. Es la obligación de modernizar y darle transparencia al Estado para devolverle la confianza que los colombianos han ido perdiendo, ante la resistencia a adoptar los cambios que demanda uno de los momentos más complejos de la historia nacional.
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