Editorial
Reconstruir Colombia también exige reactivar la vivienda
La Nación necesita hoy más capacidad constructora cuando tiene menos empresas y cuando las que permanecen enfrentan mayores costos y menores márgenes.
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1 de sept de 2026, 02:21 a. m.
Actualizado el 1 de sept de 2026, 02:21 a. m.
Colombia enfrenta una enorme tarea de reconstrucción después del sismo del 10 de agosto. Pero hay una realidad que no puede ignorarse: el sector que tendrá que levantar buena parte de las viviendas destruidas o afectadas llega debilitado, después de varios años de caída en las ventas, reducción de la actividad y cierre de empresas.
El diagnóstico fue presentado en la Feria Camacol en Medellín. Este contexto debería llevar a una conclusión que va más allá de la emergencia: si se quiere reconstruir Cali, Manizales, Pereira, Armenia y el resto de municipios afectados, también hay que reactivar la política de vivienda.
El sector acumula tres años consecutivos de contracción y, según las cifras expuestas por el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, más de 400 empresas que se dedicaban a construir casas y edificios han dejado de operar o ya no desarrollan proyectos. El 51 por ciento de las empresas dedicadas a la construcción de edificaciones residenciales, de acuerdo con cifras de la Superintendencia de Sociedades citadas por el gremio, tiene márgenes de utilidad inferiores al 2,5 por ciento.
Es decir, Colombia necesita hoy más capacidad constructora precisamente cuando tiene menos empresas y cuando las que permanecen enfrentan mayores costos y menores márgenes.
Esta situación no apareció con el terremoto. Durante años, Colombia construyó una política de vivienda que combinaba subsidios a la cuota o a la tasa de interés con programas como Mi Casa Ya, instrumentos que ayudaron a ampliar el acceso de los hogares a la vivienda y, al mismo tiempo, estimularon la demanda que sostiene a la industria de la construcción.
El desmonte o debilitamiento de esos mecanismos durante el gobierno Petro especialmente tuvo consecuencias: el gremio de la construcción se redujo, con todo lo que eso implica para la economía.
Por eso resulta difícil pensar en una reconstrucción exitosa sin abordar simultáneamente la crisis de la vivienda nueva.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella debe entonces considerar seriamente reactivar y rediseñar los instrumentos que funcionaron, no necesariamente repetirlos de manera idéntica, pero sí recuperar su capacidad para estimular la demanda.
El subsidio a las tasas de los créditos hipotecarios es un ejemplo evidente, que ya empieza a anunciarse.
Camacol ha advertido que las tasas hipotecarias llegaron a niveles cercanos al 15 por ciento y que algunos bancos han comenzado a ofrecer créditos alrededor del 8 por ciento. Si existe margen para seguir reduciendo el costo financiero mediante instrumentos públicos, la reconstrucción del país podría ser más rápida y estar al alcance de quienes lo perdieron todo.







