Lo mismo de siempre

Lo mismo de siempre

Septiembre 14, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Se denuncia y se denuncia pero tanto la Justicia como los gobiernos locales parecen paralizados para terminar con ese foco de conflicto y delincuencia en el que se ha convertido Santa Elena.

El asesinato el domingo anterior de cuatro personas en la Galería Santa Elena es el más reciente de los crímenes que se vienen cometiendo desde hace años en ese lugar de la ciudad. Es el resultado de no tomar las decisiones que corresponden para erradicar lo que se ha convertido en un tumor canceroso que seguirá creciendo mientras el Estado se resista a cumplir su misión en esa zona.Como en otras muchas ocasiones, la razón que se da sobre los asesinatos es que se trata de enfrentamientos entre bandas de narcotráfico, de organizaciones sicariales o de grupos de extorsionistas. Aunque se sabe que la Policía y hasta el Ejército han actuado para combatir a los grupos ilegales que allí se asientan, lo cierto es que regresan para imponer sus designios, aprovechando las condiciones que imperan desde hace décadas en la galería y sus alrededores.Lo sucedido el domingo es la repetición interminable. Pero es aún más grave cuando se sabe que el principal sospechoso es un condenado por asesinato, que no se sabe por qué razón tenía casa por cárcel si además en dos ocasiones fue sindicado de porte ilegal de armas o cómo eludió los controles para salir y participar en este crimen. Y varias de las víctimas tenían también condenas o eran buscados por delitos de singular peligrosidad. Eso es parte fundamental del problema de la violencia que azota a Cali, que ha tenido uno de sus epicentros en Santa Elena y ha convertido a ese lugar en el sitio de mayor consumo de drogas de la ciudad. Además es foco de la extorsión contra los proveedores de verduras y, en general, de vendedores que derivan un miserable sustento del rebusque.Es como si no existiera la capacidad de terminar con las causas que tienen a la galería y a casi toda su zona de influencia deteriorada, donde las calles son trochas, la invasión del espacio público es la norma y la seguridad que ofrecen las autoridades es superada de lejos por el crimen organizado que se conoce de mucho tiempo atrás. Toda una paradoja, porque en Santa Elena se concentra un comercio que mueve cifras importantes de recursos y riqueza.Los hechos se conocen hace varias décadas. Pero no ha sido posible que las Administraciones Municipales acaben con las condiciones que llevan a la zona a ser una especie de república independiente donde la ilegalidad manda. Por eso, la sensación que queda es que el problema es insoluble, más aún cuando los criminales condenados son liberados por la Justicia a pesar de su peligrosidad. Se denuncia y se denuncia pero tanto la Justicia como los gobiernos locales parecen paralizados para terminar con ese foco de conflicto y delincuencia en el que se ha convertido Santa Elena.Allí tiene qué hacerse algo, porque Cali no puede quedarse en el registro de los asesinatos que se producen, o en explicar en las guerras de las bandas del crimen organizado la violencia que existe en Santa Elena. Por eso, es hora de erradicar esa galería y de recuperar la zona, con lo cual se le hará también un favor a la salubridad de los caleños, amenazada por las malas condiciones sanitarias que allí existen. Es cuestión de atreverse.

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